China y Rusia, los padrinos de Ortega y Murillo que le pasan «factura» a Nicaragua
En medio del creciente aislamiento internacional provocado por la crisis sociopolítica que estalló en 2018, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha encontrado en China y Rusia a sus principales aliados estratégicos. Mientras Estados Unidos, la Unión Europea y gran parte de América Latina han impuesto sanciones o manifestado su rechazo a las sistemáticas violaciones de derechos humanos en Nicaragua, Moscú y Pekín han reforzado sus vínculos con el régimen nicaragüense, brindándole un respiro político clave.
La relación entre Managua y Moscú se ha profundizado en los últimos años con una agenda marcada por la cooperación en defensa, inteligencia y seguridad. Rusia ha donado vehículos, armamento y equipos policiales, y mantiene en Nicaragua un centro de entrenamiento policial que ha generado preocupación en Washington.
Laureano Ortega Murillo, en un reciente viaje a Rusia donde participó en XIII Reunión de Representantes de Alto Nivel para Asuntos de Seguridad, admitió que Nicaragua funciona como base de operaciones al país polar en América Latina, desde donde opera su "Centro Regional".
"Destacamos la cooperación exitosa con el Ministerio del Interior de Rusia a través del Centro Regional que opera en Nicaragua, la cooperación exitosa con la Guardia Nacional de Rusia así como la cooperación histórica con el Ministerio de Defensa de Rusia que nos ha permitido fortalecer nuestras capacidades para garantizar la paz y la estabilidad en Nicaragua", dijo.
A lo interno, explicó trabajan en "neutralizar y eliminar" a disidentes a los que calificó como "autores y actores claves del odio, mercenarios y vendepatrias que actúan bajo la bota y el pago imperial con la pretensión de entregar a nuestro País al dominio estadounidense".
"La Policía Nacional, el Ejército de Nicaragua y el Ministerio del Interior en coordinación permanente con la población nicaragüense han logrado establecer mecanismos de prevención, atención y control efectivos ante las amenazas", remató.
En foros multilaterales como las Naciones Unidas, Rusia ha defendido consistentemente al régimen orteguista, votando en contra de resoluciones que denuncian violaciones a los derechos humanos o que promueven mecanismos de rendición de cuentas. Además, medios estatales rusos han ofrecido una plataforma internacional para el discurso oficial nicaragüense.
China: respaldo diplomático con un alto costo
Tras romper relaciones con Taiwán en diciembre de 2021, la dictadura de Nicaragua restableció lazos con la República Popular China. Desde entonces, Pekín ha ofrecido respaldo político en foros internacionales, promoviendo una narrativa de "no injerencia" y "respeto a la soberanía", que coincide con el discurso oficial de Ortega frente a las denuncias internacionales.
Sin embargo, el opositor y desterrado por el régimen, Juan Sebastián Chamorro advierte que ese respaldo tiene un alto precio. "Ortega y Murillo se han oxigenado con Rusia y con China porque ya no tienen otras opciones. La presión internacional que hicimos opositores nicaragüenses con relación al BCIE ha reducido considerablemente esa otra fuente de financiamiento", afirmó.
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Chamorro señala que instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo también han limitado significativamente su financiamiento al régimen. Esto ha empujado a Ortega a buscar en China y Rusia no solo respaldo político, sino recursos económicos a cambio de un alineamiento internacional.
"Con China se han abierto todas las puertas de una manera vergonzosa: dándole concesiones mineras en zonas protegidas, suscribiendo préstamos con condiciones leoninas que superaron los mil millones de dólares en contrataciones solo el año pasado", denunció Chamorro. Asegura que estos contratos tienen tasas de interés más altas, periodos de gracia más cortos y una exigencia sin precedentes: el pago adelantado en efectivo de la contrapartida nacional con fondos del Tesoro.
Chamorro alerta además que las empresas chinas tienen cláusulas abusivas en los contratos, como la posibilidad de modificar unilateralmente los costos de las obras. "Estos contratos no eran con el gobierno chino, sino con constructoras. Todos eran idénticos, con condiciones que violan prácticas internacionales y el sentido común de las contrataciones públicas".
Una alianza político-ideológica a cambio de votos y concesiones
Mientras Rusia aporta apoyo político y de inteligencia militar —pero escasos recursos económicos más allá de donaciones puntuales de buses o trigo—, China ha llenado el vacío financiero, aunque con condiciones que comprometen gravemente la sostenibilidad fiscal y la soberanía nacional.
"Ortega está pagando este apoyo con sumisión política", enfartiza Chamorro. Nicaragua ha votado alineada con Rusia y China en múltiples resoluciones internacionales, respaldando incluso la invasión rusa a Ucrania y las posiciones autoritarias de Pekín en temas globales.
Con la región cada vez más crítica y la presión internacional en aumento, Ortega y Murillo han reconfigurado sus alianzas geopolíticas, girando hacia Oriente. En China y Rusia han encontrado no solo nuevos socios económicos y políticos, sino actores dispuestos a legitimar su permanencia en el poder, aún a costa de comprometer la economía nacional y los principios democráticos.



