Monseñor Álvarez insiste en independencia judicial para alcanzar la libertad

Monseñor Álvarez insiste en independencia judicial para alcanzar la libertad

Monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa insistió este domingo en la importancia de tener un sistema de justicia independiente e imparcial que garantice la libertad de todos, la distribución de la riqueza y asegure la igualdad de oportunidades.

El mensaje del obispo se da en un país en el que el sistema de justicia está subordinado a la dictadura de Daniel Ortega. Hay decenas de presos políticos siendo procesados bajo cargos infundados y no hay ningún bloque a la aplicación de leyes totalitarias.

La justicia, dijo monseñor Álvarez, debe ser “uno de los pilares de la sociedad que garantice la libertad y la distribución de las riquezas que asegure la igualdad de oportunidad”, además explicó  que la posibilidad del desarrollo económico y social de un país depende de cómo están estructuradas las instituciones públicas que organizan a la sociedad, “entre las que destaca la justicia independiente, autónoma e imparcial, sin la cual la comunidad carece de un verdadero rumbo”. 

Según el prelado católico, la justicia es principio fundamental de la existencia de los hombres, de las comunidades humanas, de las sociedades y los pueblos, que tiene un significado fundamental en el orden moral entre los hombres y las relaciones sociales.

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“El sentido mismo de la existencia del hombre sobre la tierra está vinculado a la justicia y por lo tanto está íntimamente relacionada a la satisfacción de los bienes sociales que permiten el mejoramiento de las necesidades de todas las personas y particularmente de los más débiles”, dijo el líder religioso.

FALTA ESTADO DE DERECHO

Para monseñor Álvarez, un aspecto fundamental de la justicia en un Estado de derecho radica en el principio general de que “toda actuación del Estado debe ser calculable y previsible. Solo puede existir seguridad jurídica cuando los ciudadanos saben con exactitud lo que el Estado puede hacer y no puede hacer”.

Indicó que la justicia es un mecanismo para el mejoramiento de la calidad de vida, destinada a impulsar el desarrollo y crecimiento de una sociedad por lo que “la justicia debe ser respetuosa de los derechos humanos.

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“La pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades de estudios, de salud, de ciencias económicas, el no acceso a los servicios públicos, la corrupción, la intolerancia o el exceso de intervención de los Estados arbitrarios, favorecen la injusticia”, predicó. 

El obispo recordó que la justicia y la libertad se entrelazan y retroalimentan y de esto depende el avance o el retroceso, la pobreza, la ignorancia, la marginación, la exclusión y por lo tanto el decrecimiento o el florecimiento de un país. “Ser justo es dar a cada uno lo que le es debido. Con la vara que mides os será medido”, destacó.