Masivo repudio internacional a “reelección” del matrimonio Ortega Murillo
La comunidad internacional ha reaccionado abrumadoramente en rechazo a los resultados de las votaciones sin competencia realizadas en Nicaragua, en las que Daniel Ortega impuso su tercera “reelección”, para un cuarto mandato consecutivo y el segundo junto a su esposa Rosario Murillo, quien se queda como Vicepresidenta.
Hasta ahora la Unión Europea (UE), bloque que agrupa a 27 naciones de ese continente, y de forma unilateral países como España, Reino Unido, Alemania además de Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Chile, Colombia, Perú, Argentina, Guatemala, República Dominicana, Uruguay y Ecuador así como la Organización de Estados Americanos (OEA), han anunciado que la reelección de Ortega no es legítima.
El dictador nicaragüense se presentó a un proceso de votaciones prácticamente solo, pues antes, había anulado toda posibilidad de competencia, metiendo a la cárcel a siete precandidatos presidenciales, inhibió a una candidata a la vicepresidencia y declaró ilegal a tres partidos políticos.
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La ola de repudio contra los resultados que avalan la reelección del matrimonio Ortega-Murillo crece a cada momento.
Una de las más recientes expresiones de preocupación ha salido de Argentina, cuyo Gobierno llama al mundo a «acompañar al pueblo de Nicaragua» para que recupere «cuanto antes» «el diálogo y la convivencia democrática» y pidió a Ortega que vele por el «respeto» de los derechos humanos de toda la población.
«Reiteramos nuestra preocupación ante la detención de dirigentes opositores, así como la necesidad de que el gobierno nicaragüense vele por el respeto de los derechos humanos de toda la población», expresó la Cancillería del país sudamericano en un comunicado en el que señala que mantiene su «tradición diplomática de no injerencia en cuestiones internas en otras naciones».
A pocas horas de haberse anunciado el primer informe preliminar en el que el Consejo Supremo Electoral (CSE) le asignaba el 74.9% de los votos contados al un gran número de organizaciones gremiales de varios países también se han pronunciado en rechazo.
El conteo favorable a la pareja Ortega Murillo hasta anoche aumentó a casi el 76%. Según los jueces electorales, durante el día de votación, habrían participado el 65,34% de ciudadanos aptos para votar, sin embargo, el organismo de monitoreo electoral independiente, Urnas Abiertas desmiente a la institución del régimen y afirma que solo el 18,5 % asistió a los centros de votación, generalmente empleados del Gobierno que temían ser despedidos si no votaban. La abstención osciló entre el 79%, como mínimo, y el 84% como máximo para un promedio nacional de 81.5 por ciento, la mayor obsesión en toda la historia de Nicaragua.
«UNA PANTOMIMA», CALIFICÓ EE.UU.
Las elecciones en Nicaragua han sido una “pantomima, ni libre, ni justa, y ciertamente, no democrática”, declaró el presidente de EE.UU., Joe Biden, quien además anunció que usará «todas las herramientas diplomáticas y económicas” incluyendo la recién aprobada Ley Renacer, con la que harán “rendir cuentas a la dictadura de Nicaragua”.
Mientras, la Unión Europea fue tajante al anunciar que no reconoce la reelección de Ortega porque las votaciones carecen de «legitimidad» por no haber cumplido con «garantías democráticas», además tilda el nuevo período de Ortega en el poder como «régimen autocrático».
Al mismo tiempo, el alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, hizo un llamamiento a Ortega para que libere de forma «inmediata e incondicional» a todos los presos políticos y anule los procedimientos judiciales en su contra.
Reino Unido fue contundente: «Las elecciones nicaragüenses no fueron libres y justas. El resultado no es una expresión plausible de democracia».
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En tanto, España también reaccionó criticando el proceso electoral en Nicaragua. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró que los comicios «no se pueden llamar elecciones”, porque “han sido una burla» y también exigió la liberación de los presos políticos.
Alemania se sumó a las críticas y acusó el hecho que las votaciones organizadas por la dictadura Ortega-Murillo no cumplieron con los estándares mínimos. «Llamamos al gobierno en Nicaragua a regresar al proceso democrático y a poner en libertad de inmediato a los presos políticos», dijo la portavoz de Exteriores, Andrea Sasse.
El Gobierno de Costa Rica, ya había adelantado desde el mismo domingo que no reconoce el proceso electoral en Nicaragua por la «ausencia de condiciones y garantías» que deben existir en una democracia que permitan dar credibilidad a unas elecciones.
Mientras el mandatario ecuatoriano Guillermo Lasso declaró que «el pronóstico de Nicaragua es reservado», para luego asegurar que “la postura de Ecuador, en términos generales, será siempre de respaldo a la democracia y a los principios de libertad. Ojalá que Nicaragua se encauce por ese camino».
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Asimismo, el Gobierno chileno apuntó, pocas horas después de anunciada la reelección de Ortega, que «rechaza y no reconoce la legitimidad» de las votaciones en Nicaragua, porque con ellas se apunta a «eternizar a Daniel Ortega y Rosario Murillo en el poder consolidando un régimen dictatorial», además porque dicho proceso «careció de todas las condiciones para ser estimado válido y transparente».
Además se han sumado a las declaraciones de desconocimiento a los resultados de las votaciones que perpetúan en el poder a Daniel Ortega, países latinoamericanos como Colombia,Paraguay, Brasil y Panamá.
ORTEGA SOLO CON APOYO DE RUSIA, CUBA Y VENEZUELA
Tras la consumación de su amada reelección, Ortega recibió la mayor evidencia de su aislamiento internacional. 12 horas después de haber anunciado su supuesto triunfo electoral, sólo tres países le habían reconocido como ganador, se trataba de sus socios políticos, las dictaduras de Rusia, Venezuela y Cuba. En el lado opuesto, Rusia y Venezuela, aliados tradicionales de Ortega, salieron en defensa del presidente nicaragüense y elogiaron la forma en que se llevaron a cabo los comicios.
El dictador venezolano Nicolás Maduro, felicitó a su colega nicaragüense por sus elecciones en «una jornada de paz» y destacó el «buen nivel» de participación en los comicios.
RÉGIMEN APARENTA FUERZA
Mientras la avalancha de rechazo y desconocimiento internacional contra Ortega y Murillo crece, su régimen busca proyectarse con fuerza.
Denis Moncada Colindres, el ministro orteguista de Relaciones Internacionales, afirmó el mismo día de las votaciones que Daniel Ortega, no teme al hecho de que la comunidad internacional lo desconozca.
«No vamos a intimidarnos con sus amenazas, con sus medidas unilaterales, con sus sanciones, con sus amenazas de desconocimiento de elecciones», dijo Moncada en clara referencia a la comunidad internacional, principalmente a Estados Unidos y la Unión Europea.



