Los pobres vuelven a encender los fogones porque no ajustan para el gas
Hacía un año que doña María Ruiz no “tragaba” humo ni sentía el “fogonazo” que provocan las “lenguas de fuego” que forma la leña ardiente mientras palmea las tortillas para vender. Antes de cumplir los 80 años, tomó la decisión de apagar el fogón y comprar una cocina industrial a gas, que le hiciera más cómoda la faena diaria y le evitara exponerse al perjudicial humo que provoca la leña.
Sin embargo, hace unos meses doña María tuvo que guardar la cocina y volver a encender el fogón. Las alzas en el precio del gas butano no le dejaban margen para sacar ganancias y garantizar la comida en su mesa.
“Tengo un año haciendo tortillas con gas, en la cocina me acomodaba bien, porque podía trabajar adentro de la casa, pero cuando el tanque de gas llegó a 300 pesos vi que no estaba ganando mucho, de ajuste el maíz subió y la molida también, porque la gente del molino se quejan del alto precio de la luz, entonces fui comprando leña para tener almacenada”, explica.
Cuando el precio del cilindro del gas de 25 libras alcanzó los 410.75 córdobas, el pasado mes de septiembre la señora se resigno a que era hora de guardar la cocina y sacar la leña. “Ya con un tanque en 400 pesos que me duraba 7 días, porque la cocina pasaba encendida casi 3 horas diario, yo vi que o me cruzaba a la leña o dejaba de vender, porque solo estaba trabajando para el gas y el maíz. Al final decidí empezar a usar la leña”, relata.
EL DAÑO ESTÁ HECHO
En el patio de su casa tiene al menos 200 cargas de leña. Por cada carga paga entre 3.50 y 4 córdobas a vendedores que la distribuyen en carretas. Además, si alguno de sus vecinos necesita leña, ella le vende y recupera.
Cuenta que muchos de sus conocidos están usando fogón ante la carestía del tanque de gas butano, que actualmente se vende entre 457.25 y 597 córdobas, la diferencia en el precio obedece al cargo por transporte que los distribuidores aplican al producto en el caso de los municipios más alejados de Managua como Prinzapolka, de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte.
Pese a que el Ministerio de Energía y Minas anunció el pasado 23 de septiembre que el precio de los combustibles y del gas butano permanecerán congelados, en el caso del cilindro de gas de 25 libras ha aumentado C$155.50 desde enero, producto de las 19 alzas.
Según pobladores que hablaron a DESPACHO 505 el daño al bolsillo que ha causado el comportamiento alcista en el gas butano es irreversible y, ante la dificultad de «juntar los reales» para comprar el cilindro, «toca resolver comprando el diario de leña».
RESUELVEN COMPRANDO LEÑA A DIARIO
Doña Socorro Cruz es habitante de Diriamba, Carazo, por ejemplo, cuenta que hace tres meses mandó a construir un cocinero para poner a cocer los frijoles -legumbre esencial en la dieta nicaragüenses, y economizar el gas butano; sin embargo, desde hace un mes a diario cocina el almuerzo ahí.
“Primero solo cocinaba los frijoles en el fogón, pero ya con el gas tan caro he tenido que encender diario el cocinero, porque ahí cocino la carne del almuerzo, el arroz y los guineos, el café del desayuno lo hago en la cocina del gas y el gallopinto de la cena también, de esa manera el gas me está dilatando un poquito más, porque antes me duraba tres semanas”, relata.
Doña Socorro asegura que en su barrio ahora existen varios lugares donde puede comprar leña por 5 y 6 córdobas, aunque para ahorrar ella prefiere comprarle directamente a “los carreteros”, que la comercian en 3.50 córdobas.
“Cuando compro carne de res, que no es todos los días, es cuando puedo gastar más leña, y lo que me llevo son tres cargas, es decir 15 pesos. Si hago arroz y algo sencillo gasto diez pesos en leña, así que me sale más barato comprar las cargas que voy a usar o comprarme unos cien pesos de una vez que conseguir para el cilindro de gas”, explica.
Ramona Valverde es otra ciudadana que da cuenta de los malabares que hacen los ciudadanos ante el alto el encarecimiento del gas butano.
Esta señora recientemente compró una estufa, porque su pensión de vejez que no alcanza los 3,000 córdobas no le alcanza para comprar los dos cilindros de gas butano que utilizaban cada mes en su hogar. Según dijo, ella prefiere cocinar en la estufa con leña y no con carbón, porque es más económico.
“La estufa que compré es para carbón y leña, pero uso más la leña, pues la bolsa de carbón vale 30 pesos y no dura mucho, mientras que con 30 de leña hago mucho más”, indicó.
UNA SOLUCIÓN DAÑÍNA PARA LA SALUD
Si bien la leña es una de las fuentes de energía de menor costo económico, su uso repercute en daños al medio ambiente y a la salud de los seres humanos.
Según el doctor Moisés Vidaurre “lo más grave del humo son las partículas finas, también llamadas material particulado, que se introduce en las vías respiratorias y ojos causando que las personas que tienen asma o algún problema pulmonar leve vean cómo se empeora su condición”.
Asimismo, indicó que una persona que trabaja con leña, “ya sea en fuego para cocinar sus alimentos de consumo diarios, que venden tortillas o que venden cualquier tipo de alimento qué se prepara en cocina de leña, tiende a tener EPOC, que es la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, puede presentar asma, puede presentar lo más común que es la fibrosis pulmonar, una condición que es irreversible, así que una vez adquirida en los pulmones, no hay nada más que hacer”.
“Podemos evitar el daño del humo en la salud alejándonos del consumo de la leña, creo que en pleno siglo XXI lo más indicado sería el gas butano, para no afectar nuestros pulmones, también es importante llevar una buena alimentación, hacer ejercicio salir a correr y sobre todo hacer ejercicio respiratorio”, recomendó.
Por otro lado, el Centro Humboldt señala que “el comercio de la leña ha significado el deterioro de una gran parte de los recursos forestales en Nicaragua, otro aspecto del alto consumo de leña se debe a la ineficiencia de su uso, el cual se podría reducir por medio de la oferta tecnológica para superarla y, por ende, disminuir la presión sobre el bosque, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mundialmente conocida como FAO”.



