Minsa entrega fallecidos por Covid-19 sin advertir el riesgo de contagio a familiares
Eran cerca de las 11 de la mañana del jueves 16 de septiembre cuando en el hospital Regional Santiago de Jinotepe, la familia de un fallecido lo recibió en un ataúd sellado y la orden de entierro inmediato, sin indicarles que el deceso estuviera asociado al Covid-19. En Diriamba, su ciudad de origen, el féretro era esperado por una inmensa caravana de vehículos y mototaxis. El recorrido inició a la entrada de la ciudad, pasó por el barrio donde vivía y luego siguió hacia el cementerio.
En el pueblo había dos versiones. La primera era que murió de coronavirus y por ello el Ministerio de Salud (Minsa) había ordenado que lo enterraran de inmediato. La segunda era que murió porque le aplicaron mal un medicamento en el hospital. Lo cierto es que no hubo vela y al cementerio entraron solo sus familiares y amigos, que conformaban un grupo bastante nutrido.
Colocaron el féretro sobre una tumba y en ese momento hicieron lo impensable: desclavaron la tapa del ataúd y se acercaron a secar lo pañoso del vidrio, algunos se embrocaban sobre él para llorar y otros lamentaban que siendo tan joven y sin vicios hubiera tenido aquel final.
Nadie llevaba trajes especiales ante el riesgo del fallecimiento asociado al Covid, algunos tampoco usaban mascarillas y esta es una situación que se ha dado en otras localidades, incluso, en la zona costera de Carazo intentaron velar a un joven muy querido que había fallecido por Covid-19, pero al final imperó la razón.
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EL RIESGO DE CONTAGIO CUANDO ALGUIEN FALLECE
El epidemiólogo Leonel Argüello dice que ante la falta de capacidad de la autoridad sanitaria para vigilar cada entierro con el objetivo de reducir el riesgo de contagio, lo que se debe hacer es establecer protocolos y educar a la población.
«Vigilar si la gente abre o no los ataúdes es algo complejo, porque yo me imagino que si está un inspector de higiene del Ministerio de Salud en el cementerio viendo que no lo abran y dice que no, la gente le cae encima, eso no lo miro muy factible. Aquí en lo que hay que incidir es en la educación y los controles. Entonces, si vos educás y controlás, podés poner las condiciones y los protocolos, vas a poder perfectamente monitorear y si alguien incumple los protocolos, entonces el Minsa tiene que tomar las medidas correspondientes. La otra opción es que esté ese inspector y que cerca esté la policía, en caso de que sea necesario, porque solito el inspector, es difícil”, explica.
A diferencia de pico pandémico registrado a medidos de 2020, el Minsa no reconoce públicamente la emergencia sanitaria, pese a que sus mismas estadísticas revelan un incremento sostenido de contagios. Tampoco reconoce más de un fallecimiento semanal asociado al Covid-19, lo que significa que no se les informa a los familiares de víctimas de la pandemia la causa real de muerte y es por ello que se celebran velas y entierros sin restricciones.
VELAS DEBERÍAN SER PROHÍBIDAS
Otro foco de contagio son las velas. El doctor Argüello recalca que este tipo de eventos, al igual que en los buses y los eventos masivos que se siguen celebrando pese al rebrote “para lo único que sirven es para contagiar más gente, para que surjan nuevas variantes y que a partir de ahí tengamos más dificultades para controlar la enfermedad”.
«Las velas no deberían realizarse, deberían ser una cosa prohibida por el Gobierno, pero si el Gobierno no lo está haciendo, es fundamental que usted sea responsable, porque no creo que nadie quiera que alguien se contagie”, subraya el especialista.
Refiere que cuando le consultan sobre el riesgo de celebrar vela si una persona fallece de la Covid-19 enfatiza en que «una vez que esté en el ataúd esa persona, por no respirar, no va a transmitir el virus, no obstante, sí puede contagiar a otras personas que lo toquen, porque tocan los líquidos y las secreciones que hay en el cuerpo y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca, posteriormente de haber tocado el cadáver, así puede perfectamente adquirir la enfermedad”.
A eso añade otros factores de riesgo como no mantener distancia social, que debe ser de 1 a 3 metros entre persona y persona, ni usar mascarillas.
Además, por cultura “en la vela dan refrescos, café, algo de comer, entonces la gente se quita la mascarilla y platica, y ahí es dónde se contagia.
“El Ministerio de Salud debería entregar el cadáver en una bolsa y debería estar todo lleno de cloro, además de ir en la bolsa deben mostrar una foto del fallecido. Todo el cadáver tiene que estar empapado, por decirlo así, de cloro, pero la gente por seguridad debe rociarlo también con cloro”, argumentó el epidemiólogo.
El doctor Argüello insiste en que Ministerio de Salud tiene que cumplir el protocolo sobre el manejo de cadáveres.



