CxL “relega el espíritu de abril” del proceso electoral

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, la otrora organización sociopolítica de mayor influencia tras la Rebelión de Abril, ha quedado relegada del actual proceso electoral. Aunque suscribió una alianza con el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), para participar en las generales de noviembre próximo, no ha tenido ninguna incidencia en la nominación de candidatos presidenciales ni diputados, ya que estos fueron seleccionados unilateralmente, denuncian miembros de la esa agrupación conformada por la Conferencia Episcopal de Nicaragua para el Diálogo Nacional de mayo de 2018.

El partido de Kitty Monterrey desde el año pasado había prometido que no postularía a ninguno de sus militantes, sin embargo terminó imponiendo la fórmula presidencial compuesta por el empresario ganadero Óscar Sobalvarro y la reina de belleza Berenice Quezada. Sobalvarro fue electo por la directiva de CxL, mientras que él se contactó con la familia de la Miss Nicaragua 2017 para buscar su apoyo, en un intento por hacerse de acompañar de una “figura joven y conocida que atrajera a los votantes jóvenes”, comenta una fuente interna del partido.

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En ese proceso no hubo ninguna consulta a la Alianza Cívica, cuyos miembros como la Unidad Médica Nicaragüense y la catedrática María Asunción Moreno acusaron a CxL de prácticas antidemocráticas al imponer por “dedazo” a Sobalvarro. “Los únicos sectores que quedan en esa Alianza son los universitarios y empresarios, si acaso solo estos últimos podrían sentirse representados, tomando en cuenta que Sobalvarro viene del sector ganadero”, dijo un analista político.

Según CxL, la Alianza Cívica respalda la fórmula presidencial, sin embargo en la proclamación de los candidatos fue evidente la ausencia de los miembros de estas. “Entiendo que el núcleo principal de la Alianza lo componen la empresa privada y un sector de jóvenes universitarios. Ninguno de estos dos sectores puede sentirse representado en esas candidaturas. Habrá que esperar a ver las listas de candidatos a diputados, que seguramente serán confeccionadas con la misma metodología”, coincide un exdiplomático.

DESPACHO 505 intentó comunicarse con Jasson Salazar y Dolly Mora, de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), pero no respondieron argumentando razones de ciberseguridad y familiares. También se llamó a antiguos miembros de la Alianza Cívica como don Carlos Tünnermann, Azahalea Solís y Ernesto Medina, sin éxito. 

“Sobre las candidaturas de CxL, son el final de un proceso en el que la dictadura fue eliminando todas las opciones significativas hasta dejar una fórmula inocua, de pasarelas”, dice una fuente que se refiere al encarcelamiento de siete precandidatos presidencial por investigaciones por lavado de dinero y traición a la patria: Juan Sebastián Chamorro, Arturo Cruz, Medardo Mairena, Miguel Mora, Cristiana Chamorro, Noel Vidaurre y Félix Maradiaga. Juan Sebastián Chamorro y Arturo Cruz se habían inscrito en el proceso de selección de la Alianza Ciudadanos por la Libertad (ACxL), encabezada por CxL.

Para otro analista, llama poderosamente la atención la diferencia de trato que la dictadura ha dado a Sobalvarro mientras el resto de precandidatos permanecen en la cárcel. “La participación de CxL en el circo electoral que ya está montado, como la del PLC (Partido Liberal Constitucionalista) y otros, no cambia las condiciones políticas y electorales, todas bajo absoluto control de Ortega y sin ninguna credibilidad interna e internacional”, valoró. Hasta ahora la Policía Orteguista no ha asediado al candidato presidencial Sobalvarro.

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CxL defiende la idea que los nicaragüenses saldrán a votar de forma masiva en noviembre, algo que, según la agrupación, sería suficiente para derrotar a Ortega, sin embargo la dictadura ha impuesto sus propias reglas, y ha descartado la observación electoral internacional, necesaria para dar garantías de transparencia al proceso. Además, el partido de Kitty Monterrey asegura que ni su organización ni sus candidatos son “zancudos”. 

“Da la impresión que todo esto no es nada más que un trámite para llenar un expediente y participar para conservar la personería de CxL. Algo que no tiene ningún sentido, desde el momento que esa personería siempre ha estado en manos de Ortega y en cualquier momento puede ser retirada como ya lo hizo con el PRD (Partido Restauración Democrática) y el PC (Partido Conservador)”, señala un analista.  

La insistencia de CxL de participar en las elecciones es porque “les permitiría demostrar” el fraude electoral si Ortega se roba el voto de los nicaragüenses, pero analistas dicen que “el fraude a estas alturas ya está montado y no necesita demostración, con los partidos políticos de oposición ilegalizados y todos los líderes encarcelados”. 

“El fraude no es solamente robar o falsificar votos, también consiste en eliminar contrincantes de forma arbitraria y tener un árbitro comprado a favor de una de las partes. Ese fraude no necesita ninguna demostración y la comunidad internacional está perfectamente clara de su relevancia y significación”, señala la fuente.

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Por eso, al incumplir las demandas de reforma de la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea han advertido que bajo las actuales condiciones, los resultados del 7 de noviembre no serán legítimos y no podrán ser reconocidos. “Ni esas candidaturas inocuas de CxL ni la participación de los partidos zancudos harán cambiar esta  opinión”, agrega la fuente exdiplomática. 

Ante este panorama, señalan, la Alianza Cívica debe decidir cuál será posición: validar el fraude o dejar sólo a CxL en el “circo” con Ortega.