
Nicaragua, en la cola del turismo global: se ubica en el puesto 100 de 110 países en el ranking del Foro Económico Mundial
La narrativa de recuperación del turismo que intenta proyectar el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se estrelló contra los números globales. La edición 2026 del Índice de Desarrollo de Viajes y Turismo (TTDI, por sus siglas en inglés), elaborado por el Foro Económico Mundial, dejó al descubierto el severo rezago que enfrenta el país: Nicaragua se ubica en el puesto 100 entre 110 economías analizadas, estancada en la cola de la tabla mundial.
El reporte que se publica cada dos años, destaca un contexto de crecimiento histórico para el sector a nivel internacional, alcanzando los 1.5 mil millones de turistas y una contribución económica récord de 11.6 billones de dólares. En este entorno, el 92 % de los países evaluados (101 de 110) lograron mejorar sus calificaciones entre 2024 y 2026.
Nicaragua, en cambio, registró una pobre puntuación de 3.28 sobre 7 puntos, mostrando un avance nulo (0 puestos) respecto a la medición de 2024 y perdiendo una posición (-1) en comparación con los niveles previos a la pandemia en 2019.
A diferencia de las mediciones que solo cuentan ingresos de pasajeros o divisas, el indicador del Foro Económico Mundial analiza de manera integral la sostenibilidad, las políticas públicas, la seguridad, la resiliencia y la infraestructura de los países.
El bajo posicionamiento de Nicaragua en el índice no responde a una falta de atractivos. El país cuenta con una ubicación geográfica envidiable en el corazón de Centroamérica, un clima tropical idóneo, costas en ambos océanos, volcanes e imponentes lagos y lagunas que lo convierten en un destino con enorme potencial.
Sin embargo, para avanzar en el informe del Foro Económico Mundial la belleza natural por sí sola no garantiza el éxito: el índice mide la capacidad de un Estado para articular políticas públicas eficientes, garantizar conectividad, desarrollar infraestructura sostenible y brindar seguridad jurídica e institucional que fomente la inversión. En esos pilares de gestión, desarrollo e infraestructura es donde la administración, a manos del régimen Ortega Murillo, falla en transformar el patrimonio natural en bienestar y competitividad económica.
El contraste centroamericano: sostenibilidad y seguridad vs. rezago
El desempeño de Nicaragua resulta aún más lapidario al compararlo con la región centroamericana, donde sus vecinos avanzan a ritmos acelerados mediante estrategias enfocadas en la calidad, la infraestructura o el impacto de la seguridad.
Costa Rica se consolida como el líder indiscutible de Centroamérica y un caso de estudio a nivel mundial. Ocupando el puesto 51 global, la nación costarricense destaca en la cima planetaria al posicionarse en el cuarto lugar mundial en sostenibilidad, el sexto en sostenibilidad de la demanda y el tercer puesto en priorización estatal del Turismo.
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Panamá se ubica en el segundo lugar de la región (puesto 65 global) con un puntaje de 3.96. Por su parte, El Salvador figura en el informe global como el país con el mayor avance relativo del mundo en el pilar de Seguridad y Protección, con un repunte del +18 % en su puntuación.
Incluso Honduras —que ocupa el puesto 103— logró escalar posiciones con un crecimiento del +16% en el pilar de Salud e Higiene. Nicaragua (100) y Guatemala (94) quedan relegadas al fondo regional, golpeadas por la falta de inversión y el deterioro institucional.
Cae la estadía y el Intur oculta el flujo total de turistas
El diagnóstico del Foro Económico Mundial se alinea con la realidad operativa dentro de las fronteras nicaragüenses. Datos del segundo trimestre de 2026 brindados por la directora del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), Anasha Campbell, confirman que el turismo no logra retener a los visitantes extranjeros y que el segmento de mayor consumo sigue contrayéndose.
Entre abril y junio de este año, la estadía promedio diaria cayó a 8.9 días por persona, lo que representa un descenso del 11.8 % en comparación con los 10.1 días reportados en el primer trimestre de 2026.
A la par de la menor permanencia, el gasto promedio diario retrocedió a 47.8 dólares, marcando una caída del 2.7 % frente a los 49.1 dólares que consumían los viajeros entre enero y marzo. El consumo de los turistas procedentes de Suramérica volvió a registrar una severa contracción.
A pesar de divulgar estos promedios de caída, el Intur —encabezado por tres codirectoras, entre ellas Mara Vanessa Stotti, esposa de Daniel Edmundo Ortega Murillo— volvió a incurrir en la opacidad al omitir el dato central del desempeño turístico: la cantidad total de turistas que ingresaron a Nicaragua durante el primer semestre de 2026.
Sin cifras transparentes sobre la entrada de viajeros, con una infraestructura rezagada y con visitantes que permanecen menos tiempo y gastan menos, el modelo turístico nicaragüense evidencia una profunda crisis estructural que lo mantiene congelado en los últimos lugares del ranking mundial.



