
Sin rastro de los ocho detenidos por reclamar el cuerpo de Brooklyn Rivera
Las ocho personas detenidas por la Policía Orteguista mientras acompañaban a la familia del líder indígena miskito Brooklyn Rivera a recuperar su cuerpo en Managua, cumplieron más de dos meses en desaparición forzada. Desde su captura, las autoridades del régimen mantienen en secreto su paradero, su estado de salud y su situación jurídica. No hay rastro de su paradero.
La exigencia de conocer la situación de los detenidos fue reiterada por Tininiska Rivera, hija del histórico dirigente indígena que falleció como prisionera político de la dictadura. Rivera responsabilizó al régimen por la integridad de los desaparecidos y demandó su liberación inmediata e incondicional.
El operativo de captura ocurrió tras la muerte de Brooklyn Rivera el pasado 31 de mayo bajo custodia del régimen, luego de permanecer casi tres años «en desaparición forzada, siendo objeto de tortura, tratos crueles inhumanos y degradante», denuncia su hija.
Los desaparecidos fueron arrestados durante las gestiones para recuperar sus restos y, desde entonces, ni las autoridades policiales ni de Justicia han confirmado dónde permanecen, si enfrentan algún proceso penal o si han sido presentados ante una autoridad judicial.
En el pronunciamiento, Tininiska Rivera sostiene que las detenciones y desaparición constituyen «una grave violación de los derechos humanos y forma parte del patrón de persecución contra la familia de Brooklyn Rivera, las autoridades indígenas, los integrantes de YATAMA y el pueblo miskitu. Hoy ellas también son víctimas de una política de persecución que busca sembrar miedo y silenciar al pueblo miskitu».
Denuncia que no hay delito de por medio que justifique la privación de libertas: «fueron detenidas únicamente por acompañar a nuestra familia en la búsqueda de verdad y dignidad».
Enfermos crónicos entre los desaparecidos
La incertidumbre se agrava porque, según la familia, varias de las personas desaparecidas padecen enfermedades crónicas y requieren tratamiento médico permanente. Sin información oficial sobre su paradero, desconocen si reciben atención sanitaria o acceso a los medicamentos que necesitan.
«Cada día que pasa sin información incrementa el riesgo para su salud y su vida», advierte el comunicado.
Además de exigir que se revele el paradero de los ocho detenidos, la hija de Rivera pidió garantías para su integridad física y el respeto de sus derechos fundamentales. También instó a Naciones Unidas, al Sistema Interamericano de Derechos Humanos y a la comunidad internacional a redoblar la presión sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para que cese las desapariciones forzadas y rinda cuentas por estos hechos.
La desaparición de estas ocho personas extiende la tortura que sufrió en vida Brooklyn Rivera, uno de los principales referentes del movimiento indígena miskitu, a quien el régimen mantuvo en desaparición hasta que su condición de salud entró en un cuadro de deterioro irreversible. Tras ser presentado agonizando, el régimen negó el acceso a su familia y tras su fallecimiento ordenó un entierro exprés pasando por encima de su voluntad y de las tradiciones del pueblo miskitu.
Su caso fue documentado por organismos internacionales como uno de los episodios más emblemáticos de la persecución contra líderes indígenas y opositores en Nicaragua.



