Ortega desata cacería de opositores al estilo nazi

Las fuerzas de represión de la dictadura de Daniel Ortega desataron ayer una operación que quedará registrada en los libros de historia como una de las más oscuras para la democracia. En 12 horas horas, la Policía Orteguista asestó un duro golpe al corazón de la oposición al arrestar a dos precandidatos presidenciales y otros dos líderes en una cacería violenta que empezó al mediodía y culminó la entrada la noche, al mejor estilo nazi.

Félix Maradiga, precandidato de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), fue detenido al mediodía minutos después de haber salido de un citatorio en la Fiscalía donde se le imputó una investigación por “traición a la patria”. Ocho horas después entre las 7:00 p.m. y 10:00 p.m., la operación alcanzó a Juan Sebastián Chamorro, precandidato de la Alianza Ciudadana; José Adán Aguerri, expresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), y Violeta Granera, del Consejo Político de la UNAB.

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Hubo reacciones inmediatas de la oposición y la comunidad internacional. “Noche de cuchillos largos, extraña y suicida vocación de la pareja (Ortega – Murillo)”, dijo en Twitter la poetisa Gioconda Belli, mientras que la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, en esa misma línea, escribió que se trataba de “una noche de los cuchillos largos en versión tropical”, en alusión al operativo nazi de junio y julio de 1934, en Alemania. 

La operación conocida como “la noche de los cuchillos largos” fue dirigida por el régimen nazi, al frente de Adolf Hitler, con el fin de purgar a sus adversarios, que durante dos meses fueron asesinados, y así poder tomar el control de todas las estructuras del Estado alemán. “Eliminar toda candidatura, toda oposición, es el objetivo de una dictadura en agonía. Por eso recurre a la represión masiva”, reaccionó la historiadora Dora María Téllez.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) catalogó el hecho como «una noche de terror» por lo que llamó a los organismos internacionales de derechos humanos a aplicar a fondo los mecanismos de protección, «pues en esta noche de terror se puso en práctica la orden de Murillo de 2018 de ir con todo y contra todo», lo que significa que «habrán más ataques».

TRAIDORES 

Según una nota de prensa la Policía Orteguista, los opositores son investigados por “realizar actos que menoscaban la independencia, soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, pedir intervenciones militares, organizarse con financiamiento de potencias extranjeras”, entre otros delitos más que parte de la Ley 1055, Ley de defensa de los derechos del pueblo a la independencia, la soberanía, y autodeterminación para la paz”, aprobada en enero de este año por la Asamblea Nacional. 

El Ministerio Público había citado para esta mañana  a Juan Sebastián Chamorro, para que compareciera a una “entrevista” por una causa en contra de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), de la que fue Director Ejecutivo.

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La esposa de Juan Sebastián Chamorro, al igual que la lideresa Violeta Granera y la exdirectora de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, Cristiana Chamorro, permanece bajo arresto domiciliar. Aguerri, Maradiaga y Chamorro fueron llevado a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) conocido como el nuevo Chipote. Ahí también se encuentra el embajador Arturo Cruz. 

En una semana, Ortega sacó del camino a cuatro aspirantes a la Presidencia de la República, y pese a los llamados de la comunidad internacional continúo con la represión a opositores y medios de comunicación involucrados en el caso por lavado de dinero abierto en contra de Cristiana Chamorro.  “La comunidad internacional no tiene más opción que tratar a Ortega como dictador”, dijo la subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, Julie Chung.

Tras conocerse las detenciones de Chamorro, Granera y Aguerri, Chung reaccionó en otro tuit señalando que el actuar del régimen orteguista merece una respuesta internacional urgente, mientras que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y el Gobierno de Pedro Sánchez, de España,  pidieron a Ortega la liberación de los detenidos y el cese de la opresión. Almagro calificó a Ortega de patricida.

Otra de las líderes del hemisferio que se pronunció fue la congresista María Elvira Salazar: “La última ola represiva del brutal régimen de Ortega ha provocado detenciones masivas de candidatos de la oposición”. La legisladora pidió a la Administración de Joe Biden que “apoye al pueblo nicaragüense en su lucha por la libertad y la democracia”.

VENGANZA

La arremetida de Ortega contra la oposición y medios de comunicación era previsible al aprobar un tridente de leyes para cercenar las libertades públicas y aniquilar a sus adversarios de cara al proceso electoral de noviembre próximo. La Ley de Agentes Extranjeros, la Ley Especial de Ciberdelitos, y la Ley de Inhibiciones han sido usadas por el régimen en los últimos meses. 

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El mediodía de ayer, Rosario Murillo, vicepresidenta y vocera del régimen de Daniel Ortega, cargó contra los opositores al señalarlos de “ladrones, terroristas y delincuentes”. En su monólogo, lanzó fuertes advertencias contra “quienes se sienten eternamente impunes” y “los que se creen de casta”.  

Las amenazas de Rosario Murillo se dieron justo cuando se detenía al tercer precandidato presidencial. El país cumple tres semanas en las que Ortega escaló la represión, echando mano de la Policía, Ministerio de Gobernación y el Ministerio Público.