El régimen confisca equipos y apaga Radio Stereo Romance en Carazo
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ejecutó este lunes el cierre y la confiscación de los equipos de transmisión de Radio Stereo Romance, poniendo fin a 31 años de historia de una de las emisoras más emblemáticas del departamento de Carazo. Funcionarios de Telcor se presentaron en las instalaciones en Jinotepe para desmantelar la estación, conocida como «La Gigante del Sur de Nicaragua».
El Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) formalizó la clausura mediante la Resolución Administrativa 024-2026, fechada el 8 de mayo, con la que canceló las frecuencias 105.3 FM y 91.1 FM.
Esa misma mañana, funcionarios del organismo se presentaron en las instalaciones de la estación en Jinotepe para retirar físicamente sus principales equipos de transmisión, dejándola fuera del aire.
La emisora difundió un comunicado firmado por su propietario y director general, Francisco Gadea López. “Hoy, con el corazón conmovido pero la frente en alto, informamos que tras 31 años nuestras señales han sido silenciadas”, escribió.
Stereo Romance se describió como un espacio de música, servicio social y periodismo independiente. “Nuestra cabina fue un templo de pluralidad: nunca le negamos el micrófono a nadie”, afirmó. “Nos cierran las puertas, pero no pueden borrar la historia que escribimos juntos”.
«Radio Stereo Romance ha sido mucho más que una frecuencia en el dial; ha sido el hogar de la música, el servicio social y un periodismo independiente que se negó a callar. Hoy nuestras oficinas están cerradas, pero nuestro compromiso con la verdad permanece intacto», continuó el director de la emisora.
La persecución a la prensa independiente continúa
Desde abril de 2018, el ecosistema de medios en Nicaragua ha sido sometido a un desmantelamiento sistemático que suma, según el monitoreo de organismos como PCIN y la CIDH, al menos 61 medios de comunicación clausurados, confiscados o forzados al cierre.
Esta ofensiva también ha provocado el cierre masivo de radios comunitarias y canales locales en los departamentos, dejando a la población bajo un alarmante «desierto informativo» donde solo impera la narrativa estatal.
La persecución ha escalado de la censura administrativa a la criminalización directa, forzando al exilio a más de 300 periodistas. Reporteros Sin Fronteras ubica al país en la zona roja de su índice mundial, advirtiendo que la labor informativa en Nicaragua se ha convertido en una actividad de altísimo riesgo bajo leyes punitivas que castigan la libertad de expresión.
A pesar del cerco, el periodismo independiente sobrevive de forma resiliente en el entorno digital, operando principalmente desde el extranjero para romper el apagón de noticias impuesto por el régimen.




