Cardenal Brenes: «No somos enemigos de ningún gobierno»

El cardenal Leopoldo José Brenes, arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, calificó la decisión de Estados Unidos de incluir a Nicaragua entre la lista de países donde los gobernantes cometen o toleran violaciones a la libertad religiosa como una medida preventiva, para evitar que la iglesia se convierta en blanco directo de ataques o medidas restrictivas. De momento, aseguró, no existe ningún impedimento institucional que limite su trabajo pastoral.

“Un decreto, una norma que diga así directamente que se nos impide (el ejercicio religioso) hasta el momento no lo tenemos. Nosotros seguimos trabajando, porque nuestro trabajo no es político, nosotros le hemos dicho que no somos enemigos de ningún gobierno, nuestras orientaciones son una aportación en la buena andanza, cuando hemos entregado una carta al gobierno era un aporte como pastores”, dijo Brenes a la Voz de América.

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Añadió que si bien existe vigilancia en las parroquias y en la catedral de Managua, la Iglesia no puede responsabilizar de forma directa al régimen de Daniel Ortega de los atentados y agresiones que han sufrido a partir de 2018, cuando estalló la crisis sociopolítica.

No obstante, enfatizó que la designación del régimen de Daniel Ortega como violador de las libertades religiosas es un respaldo.

“Yo creo que es importante, para prevenir que el día de mañana pueda darse algo contra nosotros”, señaló.

Este lunes 7 de diciembre, luego que el Departamento de Estado anunciara el ingreso de Nicaragua, Cuba y Rusia en una lista de vigilancia especial para los gobiernos que se han involucrado o tolerado graves violaciones de la libertad religiosa, el secretario de Estado, Mike Pompeo expresó que Estados Unidos mantiene un férreo compromiso con la libertad religiosa. «No se debe permitir que ningún país o entidad persiga a personas impunemente por sus creencias. Estas designaciones anuales muestran que cuando se ataca la libertad religiosa, actuaremos”, dijo.

Desde 2018 la Iglesia católica en Nicaragua ha sufrido una serie de ataques, desde la vigilancia constante en las parroquias, amenazas contra sacerdotes, un atentado contra la imagen de la Sangre de Cristo y acusaciones verbales del propio Daniel Ortega, que los ha calificado a la jerarquía católica como parte de los grupos “golpistas”, a los que responsabiliza de dirigir el alzamiento popular que desmanteló mediante fuerza letal, dejando al menos 328 asesinatos, miles de exiliados y un grave deterioro económico.

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CERTIFICA HOSTILIDAD HACIA LA IGLESIA

En tanto, el analista político y opositor José Dávila considera que esta medida es una constatación de que la administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo es hostil con la Iglesia.

“El gobierno quisiera que la Iglesia sólo fuera a celebrar misas y actos litúrgicos, por eso es por lo que el régimen directa o indirectamente mantiene una presión sobre la Iglesia católica. Recordemos la profanación de los templos, los ataques, la expulsión de sacerdotes extranjeros”, mencionó Dávila.

Según un informe del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), la Iglesia Católica en Nicaragua sufrió 24 ataques en los últimos 20 meses, incluyendo el incendio que calcinó la centenaria imagen de la Sangre de Cristo en la catedral de Managua.

El organismo responsabiliza al Estado por estos ataques, mientras la Iglesia prefiere dejar todo “en manos de Dios”.

La denuncia del Cenidh incluye el caso de una mujer que roció con ácido la cara de un sacerdote, el encierro de nueve días que aplicó la policía al padre Edwin Román en su parroquia tras cortar los servicios de agua y luz; la retención de un grupo de mujeres en la catedral de Managua y la destrucción o robos de imágenes.

“Todos estos ataques a la Iglesia Católica confirman que el régimen Ortega-Murillo quebranta el derecho a la libertad de conciencia, de pensamiento, y de religión, establecidos en la Constitución de Nicaragua y la Declaración Universal de Derechos Humanos», dijo el Cenidh en su informe.

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El opositor Félix Maradiaga considera que “el régimen de Daniel Ortega ha provocado que el estado de Nicaragua sea colocado en la lista de los peores países del mundo en cuanto a violaciones a las libertades de credo religioso. Esta nueva lista bochornosa es efectivamente el resultado de una serie de violaciones sistemáticas a los derechos humanos de religiosos católicos y de otras denominaciones”.

“Para entender la gravedad de esta situación, debemos ver que en esta lista hay países como Pakistán o Nigeria, lo que revela la profunda persecución religiosa que muchos creyentes viven en Nicaragua, en pleno hemisferio occidental”, añadió.

ORTEGA Y LA IGLESIA CATÓLICA

La relación de Ortega con la Iglesia católica ha sido larga y atravesado distintos momentos. También las mediaciones de la cúpula católica en los conflictos políticos del país tienen larga data. Se remontan a la época del gobierno de Anastasio Somoza, cuando la Iglesia participó en al menos dos intervenciones entre éste y los sandinistas en caso de rehenes durante la guerra de guerrillas que terminó en el derrocamiento de Somoza. 

Poco después de que los sandinistas se hicieran con el poder, en 1979, la Iglesia, como gran parte de la sociedad nicaragüense, respaldó abiertamente al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Pero este apoyo no se mantuvo indefinidamente. Los seguidores del movimiento se enfrentaron repetidamente a los obispos conservadores, que criticaron a los sacerdotes de influencia marxista por respaldar al gobierno de Ortega y por el crecimiento de una “iglesia del pueblo” respaldada por los sandinistas.

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La visita a Managua en 1983 del papa Juan Pablo II no aminoró las diferencias. Ortega pierde las elecciones en 1990 y ya alejado del poder intentó componer su relación, expresando su fe y llamando a la reconciliación con sus enemigos.

La Iglesia católica ha intentado mediar sin éxito hasta ahora en los dos diálogos para poner fin a la crisis que inició en abril de 2018 tras las protestas contra Ortega y que dejaron heridos, muertos y desplazados en la nación centroamericana.

El propio Brenes y varios obispos han realizado diversas declaraciones en contra de la violencia y a favor del diálogo.

* Con información de Voz de América