Báez: «No debemos acostumbrarnos a la falsa paz ni a la normalidad engañosa de los dictadores»
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez expuso la narrativa de “paz” que pretenden imponer los regímenes autoritarios para sostenerse en el poder mediante el miedo y la fuerza, en una referencia directa a Nicaragua bajo el control de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En su mensaje del II Domingo de Pascua, el obispo partió del pasaje de los discípulos encerrados “por miedo”, con las puertas cerradas no solo de la casa, sino también del corazón, para hablar sobre las sociedades sometidas a la represión, donde el miedo opera como instrumento de control colectivo.
Su sermón desmonta la narrativa oficialista de paz y concordia que el régimen pregona desde inicios de abril, mes que marca un nuevo aniversario de la rebelión cívica de 2018, reprimida con fuerza letal y que dejó más de 300 víctimas. Desde entonces, el país entró en una fase de cierre sostenido de libertades, con un aparato represivo que ha derivado en encarcelamientos, persecución y un exilio masivo sin precedentes.
“La paz no es solo la ausencia de guerra”, afirmó el prelado, al cuestionar la idea de estabilidad promovida desde el poder.
En ese sentido, advirtió con claridad: “Los sistemas políticos que se imponen con terror sobre las personas, arrebatándoles su libertad, son enemigos de la paz; aunque hablen de paz, si reprimen, controlan, encarcelan y obligan al exilio, son enemigos de la paz”.
Báez, forzado al exilio en 2019 tras amenazas contra su vida, insistió en que la paz no puede reducirse a un equilibrio de fuerzas ni confundirse con la ausencia de conflicto visible. “No se identifica con la tranquilidad de los cementerios”, subrayó, al tiempo que alertó sobre el riesgo de normalizar contextos de represión.
En esa línea, llamó a la población a no acostumbrarse a lo que definió como una “falsa paz” ni a la “engañosa normalidad” que los sistemas autoritarios buscan imponer “con el miedo y las armas para conservar sus privilegios”.
El obispo también planteó una ruta distinta: una paz sustentada en la justicia, la libertad y la reconciliación. “Estamos llamados a ser constructores de la paz verdadera, que brota de la justicia, se vive en la libertad y da como fruto la reconciliación”.



