Monseñor Báez: Dios no escucha a los tiranos que tienen las manos manchadas de sangre

Durante la misa de Domingo de Ramos, que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, reprochó a quienes en la actualidad utilizan el nombre de Dios para justificar abusos contra las personas y tampoco escucha a los tirano que tienen las manos manchadas de sangre.

“Citando al profeta Isaías, el Papa recordó hoy algo que los tiranos de nuestros países no deben olvidar: que nuestro Dios, Jesús crucificado, no escucha la oración de quienes tienen las manos manchadas de sangre. Sin embargo, este Dios justo también es misericordioso”, afirmó, en referencia al perdón para quienes se arrepienten de corazón.

Báez recordó que Jesús murió crucificado tras un juicio plagado de irregularidades y, aun siendo inocente, fue condenado a muerte por Poncio Pilato, quien ejercía el poder terrenal en ese momento.

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“Un Dios que, por haber amado a los últimos, murió como víctima de la injusticia del mundo. Por eso, nadie tiene derecho a usarlo para justificar sus abusos de poder y su cinismo; nadie puede pronunciar su nombre para ocultar la injusticia; ningún poder humano puede servirse de él para hablar de una falsa paz fruto del miedo y la represión”, expresó el prelado.

La justicia de Dios es misericordiosa

Monseñor Báez subrayó que la justicia de Dios no es venganza ni castigo, sino misericordia. Añadió que Dios se identifica con quienes sufren y exhortó a los creyentes a confiar en sus planes y acercarse a Él por medio de la oración.

“Jesús crucificado es también el Dios justo, cuya justicia no es venganza ni castigo, sino misericordia y perdón. En la cruz se ha revelado un Dios que no destruye al pecador; un Dios que se identifica con los desfigurados por el dolor y la injusticia; un Dios silencioso, que prefiere callar antes de condenar; un Dios con los brazos abiertos para abrazar a todos sin excepción”, reflexionó.

El obispo también destacó que Dios se muestra solidario con los “crucificados de hoy”.

“En las llagas de Jesús vemos el dolor de los pobres, de las víctimas de la represión y de la guerra, el sufrimiento de los presos políticos y de quienes han sido forzados al exilio. En su último grito al Padre escuchamos el clamor de los pueblos que anhelan su liberación”, expresó.

Asimismo, recordó que Dios acompaña a quienes atraviesan situaciones difíciles a causa de las injusticias sociales, especialmente en contextos de represión.

“En la cruz, Dios está sumergido amorosamente en nuestros sufrimientos, llorando con nuestras lágrimas y deseando consolarnos. Jesús sigue proclamando que Dios es amor y que su misericordia es más grande que cualquier pecado”, manifestó.

Llamado a vivir la Semana Santa con fe

Monseñor Báez llamó a los fieles a vivir la Semana Santa con fe y en actitud de oración, contemplando a Jesús crucificado. “En esta Semana Santa, contemplando en la oración a Jesús crucificado, nos llenaremos de esperanza y aprenderemos el lenguaje del amor humilde de Dios, que perdona, salva y da vida”, afirmó.

Sus declaraciones se dan en un contexto en el que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene restricciones a las manifestaciones religiosas públicas en Nicaragua, incluyendo la prohibición de procesiones, según denuncias de organismos de derechos humanos.

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Actualmente, organizaciones locales reportan la existencia de 46 presos políticos, muchos de ellos adultos mayores, detenidos en condiciones consideradas inhumanas.

Por su parte, la abogada Martha Patricia Molina ha documentado desde 2018 más de 1,000 ataques contra la Iglesia católica, incluyendo el destierro de sacerdotes y la confiscación de bienes religiosos.

Defensores de derechos humanos también advierten que la persecución religiosa se ha extendido a iglesias evangélicas, con el cierre de organizaciones y la incautación de sus propiedades.