Panamá y Barbados superan a EE. UU. como «grandes inversores»: datos del BCN revela giro hacia el extractivismo minero y capitales opacos
La inversión extranjera directa (IED) en Nicaragua no crece y, en el mapa de inversores, Panamá y Barbados continúan ganando cuota de participación ubicándose ya en los primeros puestos, incluso por arriba de Estados Unidos que históricamente ha destacado como el principal socio comercial del país.
El más reciente informe del Banco Central de Nicaragua (BCN) sobre el desempeño de los capitales extranjeros en 2025 revela una tendencia clara: cae el capital nuevo, mientras aumentan los recursos que se quedan o se reciclan dentro del país.
Según el informe, el ingreso bruto de IED alcanzó los 3,059.2 millones de dólares en 2025, un 4% menos que en 2024. En contraste, el flujo neto, es decir, el dinero que efectivamente permanece en la economía, aumentó 7.6%, hasta los 1,502.5 millones de dólares. Este comportamiento responde, en gran medida, al aumento de la reinversión de utilidades, que superó los 1,050.9 millones de dólares, consolidándose como uno de los principales motores de la inversión extranjera.
Sin embargo, el dato más revelador del comportamiento de los capitales que llegan de fuera es que confirma que los principales flujos ya no provienen de Estados Unidos, sino de Panamá y Barbados.
De acuerdo con los datos del Banco regulador nacional, Panamá lidera con 382.6 millones de dólares (25.5% del total), seguido por Barbados con 263.6 millones (17.5%) y Estados Unidos con 196.1 millones (13.1%). Más atrás se ubican México, Costa Rica, Países Bajos y Colombia.
En el caso de Panamá, los capitales se concentran principalmente en intermediación financiera y energía, mientras que los provenientes de Barbados se dirigen casi exclusivamente a la minería, según los registros del propio Banco Central.
El perfil de la inversión no solo evidencia un cambio en el origen, sino también en su naturaleza. El propio BCN advierte que la IED se registra según la residencia del inversionista y no por su origen real, lo que sugiere la posible existencia de lo que expertos llaman "inversión de tránsito". En otras palabras: triangulación de capitales a través de estas jurisdicciones.
En la práctica, esto implica que una parte relevante de la inversión extranjera que llega al país podría no ser capital nuevo, sino recursos que se canalizan o reingresan a través de plataformas financieras como Panamá y Barbados, este último ha llamado la atención desde su notable incursión en 2023 y en su escala meteórica hasta convertirse en el segundo mayor origen de inversión en 2025. Esto refuerza las sospechas sobre el origen real de esos capitales, sobe todo porque su peso está en la minería, un rubro que los inversionistas chinos han venido acaparando en el país.
Barbados es una isla del este caribeño y nación independiente de la Mancomunidad Británica, conocida como Commonwealth, su economía se basa en la producción de azúcar, principal materia de exportación, el turismo y además es sede de importantes empresas, sobre todo financieras, dado el alto nivel de protección del secreto bancario que ofrece y los bajos impuestos, pero no tiene una actividad minera a gran escala y tampoco se le conoce desarrollo en este rubro.
El ranking de los capitales que apuestan por Nicaragua
El ranking de países inversores cerró de la siquiente manera en 2025:
Panamá: 382.6 millones de dólares (25.5%)
Barbados: 263.6 millones (17.5%)
Estados Unidos: 196.1 millones (13.1%)
México: 110.7 millones
Costa Rica: 87.7 millones
Países Bajos: 75.3 millones
Colombia: 61.4 millones
Expertos consultados por DESPACHO 505 coinciden en que el caso de Barbados es particularmente llamativo porque se trata de una país cuyo sin peso de capital cuyas inversiones podrían provenir de "operaciones turbias".
La pequeña isla de Barbaos de 430 kilómetros cuadrados (km²), una superficie 1.4 veces menor que el departamento de Masaya (610 km²), el más pequeño ha entrado de manera pujante al grupo de inversionistas de Nicaragua, principalmente a la actividad minera, misma por la que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha entregado más de un millón de hectáreas a empresas chinas, un industria de la que según economistas se lucra la dictadura.
Este patrón reduce la transparencia sobre el origen real de los fondos y plantea dudas sobre la capacidad del país para atraer inversión extranjera directa genuina.
La balanza de la inversión extranjera
Según el reporte con datos actualizados del segundo semestre del año pasado, el ingreso bruto de IED alcanzó los 3,059.2 millones de dólares, un 4% menos que en 2024. Sin embargo, el flujo neto, es decir, el dinero que permanece en la economía, subió 7.6%, hasta los 1,502.5 millones de dólares.
Esta balanza refleja que hay menos inversión nueva entrando, pero mayor reinversión de utilidades y capital ya instalado.
El crecimiento del flujo neto se explica por el aumento en la renta generada por las empresas extranjeras y los aportes de capital, que crecieron 14.5% y 11.2%, respectivamente. En paralelo, los desembolsos de deuda que históricamente han sido el principal motor de la IED cayeron 16.6%.
Esto sugiere que el dinamismo no proviene de nuevos inversionistas, sino de empresas que ya operan en el país y deciden reinvertir sus ganancias o reestructurar su financiamiento.
Pese a ello el peso de la inversión extranjera en la economía también muestra uns disminución: el ingreso bruto representó el 13.8% del PIB, por debajo del 16.2% registrado un año antes.
La minería, el negocio de los chinos gana terreno
El informe da cuenta de que la industria manufacturera lidera con el 31.4% de los flujos, pero el crecimiento más acelerado se registra en energía y minas: 77.1% en un año impulsadas por el auge del oro y otros minerales en los mercados internacionales.
Sin embargo, este dinamismo no se traduce en desarrollo proporcional: la minería es una de las principales fuentes de exportación, pero genera escaso empleo formal.
El sector financiero también gana peso, con un crecimiento de 32.9%, lo que sugiere que una parte creciente de la inversión se dirige hacia actividades que no necesariamente generan producción directa.
No obstante, el repunte en la minería refuerza la sospecha de un vínculo entre los nuevos inversores provenientes de Barbados y los socios chinos de Daniel Ortega y Rosario Murillo que coincidentemente acaparan el negocio.
Sin hacer un señalamiento directo, el economista y líder opositor Juan Sebastión Chamorro ha señalado que esta "pequeña islita se dedica a vender servicios a inversionistas internacionales de representación de sus respectivas casas comerciales, holdings o sedes centrales de las empresas. Eso no significa que esa plata viene de Barbados, simplemente están entrando a Nicaragua con esa nacionalidad. La inversión viene de otros lados".
Consultado sobre este tema, el economista Enrique Sáenz dijo que los que están detrás del capital barbadense que capta Nicaragua "obviamente no son empresas originarias de Barbados. ¿Cuáles son las empresas mineras barbadenses establecidas en Nicaragua? Que se sepa, ninguna", cuestionó cuando el BCN presentó el informe de medio año de 2025.



