Nicaragua en la ruta del «veneno del oro”: así llega el mercurio desde México y China hasta Costa Rica

El mercurio utilizado en la minería artesanal de oro circula por una ruta clandestina que conecta China, México, Nicaragua y Costa Rica, y que incluso aprovecha el transporte público que cruza la frontera sur. Un monitoreo de la organización ambiental Fundación del Río documenta cómo este metal altamente tóxico llega a Nicaragua y luego continúa su recorrido hacia zonas de minería ilegal en territorio costarricense.

La investigación estima que en Nicaragua se utilizan alrededor de 35.3 toneladas de mercurio al año en la minería artesanal y de pequeña escala, una cifra muy superior a la reportada oficialmente por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ante organismos internacionales. 

El mercurio es un insumo clave para los llamados güiriseros, quienes lo utilizan para separar el oro del material extraído mediante un proceso que libera vapores y residuos altamente contaminantes para el ambiente y la salud humana.

De México y China a la frontera sur

Según el monitoreo, el mercurio que alimenta la minería ilegal en Nicaragua proviene principalmente de México y China y entra al país a través de redes de contrabando que operan en zonas fronterizas. 

Una vez dentro del territorio nicaragüense, el metal se distribuye hacia distintos campamentos mineros y también continúa su recorrido hacia Costa Rica, donde abastece actividades de extracción artesanal en zonas como Crucitas y Abangares.

El presidente de Fundación del Río, Amaru Ruiz, explicó que los testimonios recogidos durante el monitoreo revelan métodos de transporte de pasajeros.

De acuerdo con esos relatos, pequeñas cantidades del mercurio pueden trasladarse ocultas en frascos diminutos, como goteros o envases utilizados para muestras médicas, lo que facilita su transporte en buses de servicio colectivo que circulan entre Nicaragua y la frontera costarricense.

Cuando se trata de volúmenes mayores, el metal es transportado en recipientes metálicos más resistentes, aunque su peso dificulta el traslado.

Un mercado clandestino en expansión

Parte del mercurio que circula por estas rutas termina en mercados ilegales vinculados a la minería artesanal en Costa Rica, donde el metal se comercializa para abastecer los campamentos de extracción de oro.

Según testimonios recogidos durante el monitoreo, el mercurio puede venderse en estos circuitos clandestinos por alrededor de 60,000 colones por libra (unos 120 dólares). 

El monitoreo también detectó indicios del tráfico ilegal de otros insumos utilizados en la minería, entre ellos el cianuro, un químico que se emplea en procesos de extracción de oro a mayor escala.

Para Fundación del Río, la facilidad con la que el mercurio logra circular entre países evidencia que Nicaragua se ha convertido en un punto clave en la cadena regional de suministro para la minería ilegal, un fenómeno que genera impactos ambientales que trascienden las fronteras de Centroamérica.