La ruta del oro clandestino hacia Nicaragua: mafias financian el saqueo en Crucitas y Cerro Conchuditas, según el OIJ
Crucitas, el remoto enclave minero en la franja fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua, se ha convertido en un corredor clandestino por el que cada día decenas de hombres avanzan con cargas a cuestas entre matorrales, potreros y taludes para sacar oro. Son güiriseros reclutados y financiados por mafias que operan a ambos lados de la frontera: trabajan de noche, se ocultan de día y cruzan por senderos improvisados que serpentean entre fincas del norte costarricense hasta desembocar en el río San Juan, donde lanchas de motor los esperan para completar el trayecto.
En ese cinturón de tierra la actividad minera ilegal vive un auge. Según la denuncia del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), existe un creciente control de estructuras criminales sobre la extracción minera en Crucitas y el cerro Conchuditas, en el cantón de San Carlos. Estas bandas pagan a coligalleros para sacar material delas montañas, lo mueven por pasos clandestinos y lo introducen en territorio nicaragüense, donde lo comercializan para obtener mayores ganancias.
El director interino del OIJ, Michael Soto, explicó que el saqueo de oro en Crucitas se ha vuelto tan lucrativo que ya no responde a operaciones artesanales, sino a estructuras criminales locales y extranjeras que han profesionalizado la actividad, incluyendo el uso de sustancias químicas como cianuro para el procesamiento del material en puntos fuera del radar policial.
"Hay pequeños grupos, pero nos da la impresión de que está más orientado a una o varias estructuras criminales que contratan a estas personas para extraer la amalgama y luego, mediante otros procedimientos usando cianuro u otro químico, procesarla en otro lugar", afirmó Soto a CRHoy.
Lea: Mineras chinas en Nicaragua compran oro extraído ilegalmente en Costa Rica
Un recorrido de ese medio por la zona fronteriza en Crucitas, constató que “decenas de personas” cargan sacos con bloques de tierra para cruzarlos hacia Nicaragua, donde procesan el material.
El16 de febrero, Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, denunció ante la Asamblea Legislativa que suuestos güiriseros nicaragüenses están realizando minería ilegal en el sector de Crucitas y que los sacos con sedimentos son comprados por empresas mineras de origen chino instaladas en la zona fronteriza de Nicaragua.
Cruzan por fincas en Crucitas
Para salir hacia Nicaragua, los güiriseros utilizan fincas colindantes situadas en la franja fronteriza ue se conectan con el sector de Delta Costa Rica, en el río San Juan. Allí los esperan lanchas con motor que facilitan el cruce fronterizo.
Esta logística, explicó Soto, aún cuando exige un esfuerzo físico considerable, simplifica la etapa más delicada del proceso: pulir las piedras para obtener la mayor cantidad de oro posible.
Puede interesrle: Dictadura defiende su negocio del oro y niega discrecionalidad en concesiones a empresas chinas
"Pareciera que hay estructuras criminales que contratan a estas personas para que realicen la labor de extracción del residuo o amalgama y hagan la extracción final del oro en otro lugar; eso hay que establecerlo2, indicó.
El equipo periodistico que accesdió a la zona reportó un movimiento particular de personas desde Nicaragua por sectores como Chorreras, El Carmen, Tiricias, río Infiernito y Llano Verde. En esa zona el desplazamiento lo hacen a traves de fincas priadas y potreros abiertos.
Derriban túneles de 60 metros
Las autoridades costarricenses confirmaron la destrucción, mediante explosivos, de 114 túneles, algunos de más de 60 metros, que son utilizados para llegar directamente a las vetas. Mario Zamora detalló que la técnica empleada evidencia un salto cualitativo: "FPasamos de una minería artesanal, hace 10 años, para la extracción de pequeñas cantidades por persona, a la incursión del crimen organizado, que contrató gente especializada en esta materia para sacar la mayor cantidad posible".
Lea más: Costa Rica denunciará ante EE.UU. el contrabando de oro desde Nicaragua
El valor actual del oro estimado unos $5.000 por onza explica -según las autoridades- la expansión acelerada de esta economía ilegal. Con solo un saco de sedimento, quienes se dedican a esta actividad pueden obtener hasta dos onzas, un incentivo irresistible para quienes viven en condiciones de pobreza extrema y una ganancia enorme para las estructuras criminales que controlan el negocio.
Las autoridades estiman que 3.000 hectáreas han sido afectadas por la extracción ilegal en Crucitas.



