Católicos desafían el cerco policial con una masiva asistencia a los templos en el Miércoles de Ceniza

A pesar del asedio que enfrenta la Iglesia Católica en Nicaragua por part e del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, miles de fieles acudieron este miércoles a los templos para participar en la misa de imposición de ceniza, celebración que marca el inicio de la Cuaresma, un tiempo litúrgico que llama a la conversión, el arrepentimiento y el perdón.

En parroquias de Managua y en distintas diócesis del país, las eucaristías comenzaron desde las cinco de la mañana. Como cada año, muchos de los feligreses entregaron su ofrenda destinada al seguro sacerdotal, un fondo administrado por la Conferencia Episcopal  de Nicaragua (CEN) para apoyar a sacerdotes enfermos y ancianos.

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"Como todos los años, aquí estamos, cumpliendo con nuestra Iglesia. A pesar de las circunstancias que vivimos, este tiempo es para pedir perdón por quienes hacen el mal y destruyen al hermano. Lo mejor que podemos hacer como cristianos es orar por quienes intentan dividirnos", expresó a DESPACHO 505 María García, pobladora de un municipio de Masaya.

En la Diócesis de Matagalpa, que pastorea monseñor Rolando Álvarez, desterrado en enero de 2023 tras sufrir cárcel política en cárcel de tortura La Modelo, las eucaristías también se celebraron con alta participación, pese a la vigilancia policial en las cercanías de algunos templos. Álvarez fue expulsado a Roma junto a monseñor Isidoro Mora y otros sacerdotes.

"Hace falta la voz de nuestro pastor, pero aquí estamos participando con fe en esta misa de Miércoles de Ceniza. Que este día nos recuerde que debemos perdonar a quienes nos hacen daño", dijo Luisa Pérez, feligés de Matagalpa, mientras doblaba el sobre con su ofrenda.

Tiempo de oración y penitencia

La Cuaresma inicia con el tradicional Miércoles de Ceniza, celebración en la que los sacerdotes trazan una cruz de ceniza sobre la frente de los creyentes. La ceniza proviene de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior y simboliza penitencia, fragilidad humana y sacrificio.

"Colocarse ceniza es reconocer que somos pecadores. Estas palmas, que fueron agitadas para conmemorar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, hoy nos recuerdan que la vida cristiana también implica sacrificio", explicó un sacerdote de Managua consultado por este medio.

El religioso, quien solicitó la protección a su identidad por temor a represalias, exhortó a los fieles a vivir este tiempo con oración, ayuno y obras de caridad. "Orar por el hermano es un acto de amor. Dios escucha, pero obra en su tiempo, no en el nuestro", señaló.

Colecta destinada al seguro sacerdotal

La colecta ordinaria del Miércoles de Ceniza se destina íntegramente al seguro médico y manutención de sacerdotes enfermos o retirados.

"Los sacerdotes que ya no pueden ejercer reciben una ayuda mensual para alimentación y atención médica. Si necesitan medicamentos o exámenes especializados, la Iglesia cubre esos gastos", detalló otro presbítero de la Arquidiócesis de Managua.

Sin embargo, desde mayo de 2023 el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó congelar las cuentas bancarias de la Iglesia Católica tras acusaciones de lavado de dinero, dejando en incertidumbre a decenas de sacerdotes que dependían de ese fondo.

Según estimaciones eclesiales, más de 100 sacerdotes adultos mayores —incluidos obispos eméritos— quedaron en situación vulnerable y han tenido que sostenerse con las ofrendas recogidas en las parroquias.

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Desde 2018, cuando estallaron las protestas antigubernamentales en Nicaragua, la abogada e investigadora Martha Patricia Molina ha documentado más de mil ataques contra la Iglesia en su informe Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?.

Entre las acciones denunciadas figuran la confiscación del seminario San Luis Gonzaga en Matagalpa, conventos de monjas clarisas en Managua y Chinandega, así como el encarcelamiento y destierro de sacerdotes y obispos, entre ellos monseñores Rolando Álvarez e Isidoro Mora.