Autopsia de anestesióloga nicaragüense confirma muerte por hipotermia y presencia de alcohol
La Oficina del Médico Forense del Condado de Miami-Dade reveló que la doctora nicaragüense Helen Massiell Garay Sánchez, de 32 años, falleció a causa de hipotermia ambiental, identificando además el consumo de etanol como una causa contribuyente en el trágico incidente ocurrido en un congelador de la cadena Dollar Tree en la Pequeña Habana.
El informe forense, detallado por Telemundo 51, especifica que el cuerpo de la especialista presentaba niveles de 0.112 % de alcohol en su sistema. Este hallazgo científico explica, en parte, el estado de vulnerabilidad de la doctora al momento de quedar atrapada en el área de refrigeración industrial de la tienda.
Garay Sánchez, reconocida como la única anestesióloga especialista en cardiopatías congénitas en Nicaragua, fue encontrada sin vida la mañana del pasado 13 de diciembre de 2025. Según la investigación policial, la doctora ingresó al establecimiento la noche anterior, no realizó compras y se dirigió a un área restringida del almacén trasero donde se ubican los congeladores.
A pesar de la presencia de alcohol, los detectives han descartado la participación de terceros o "mano criminal", concluyendo que la joven médica quedó atrapada accidentalmente durante toda la noche sin que el personal advirtiera su presencia antes del cierre del local.
Demanda millonaria por negligencia y omisión
Aunque la causa de muerte ha sido establecida como accidental por los forenses, la familia de la doctora mantiene una batalla legal activa. El pasado 30 de enero, interpusieron una demanda de 50 millones de dólares contra Dollar Tree por homicidio culposo y negligencia grave.
La parte demandante sostiene que el gerente de la sucursal fue "notificado formalmente" de que Garay Sánchez estaba desaparecida dentro de la tienda antes del cierre, pero no tomó medidas razonables para localizarla.
La demanda subraya que la empresa falló en sus protocolos de seguridad al permitir que una cliente accediera a zonas de alto riesgo y al ignorar las alertas de su desaparición, lo que derivó en la muerte de la profesional que dejó a dos hijos en la orfandad.



