El mensaje de María Elvira Salazar a Murillo y Ortega: «sus días están contados y el juego se acabó»

La congresista republicana María Elvira Salazar endureció este miércoles su discurso contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo al que acusó de la persecución religiosa en Nicaragua, durante una audiencia del Congreso de Estados Unidos sobre libertad religiosa en el mundo, y advirtió que no quedará impune.

En su intervención, la legisladora republicana describió a Nicaragua como parte de un bloque de regímenes autoritarios en el hemisferio occidental y responsabilizó a Ortega y Murillo del deterioro de los derechos fundamentales en el país.

Salazar, que preside el Subcomité de Asuntos Exteriores para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, situó a Nicaragua junto a Venezuela y Cuba. "Estas son tres tiranías: Nicaragua, Venezuela y Cuba", afirmó, al referirse al patrón común de represión estatal, pese a los intentos internacionales de diálogo con algunos de estos regímenes.

Durante la audiencia, titulada Defendiendo la libertad religiosa en todo el mundo, la congresista envió un mensaje en español a los dictadores nicaragüenses: "Este es un mensaje para Rosario Murillo y Daniel Ortega, los que están dirigiendo Nicaragua en estos momentos: sus días están contados y el juego se acabó".

Rosario Murillo es un demonio

Salazar fue más dura con Rosario Murillo, a quien responsabilizó del rumbo político del país, y la comparó con un demonio por manipular a Ortega.

"Voy a transmitir específicamente a Rosario Murillo, que es la misma demonio y por eso está guiando a su marido para que no permita que este tipo de actividades ocurran en el territorio nicaragüense”, señaló en inglés.

La legisladora subrayó que la libertad religiosa no puede depender de la autorización de una dictadura y que la ciudadanía tiene el derecho de acudir a misas o los cultos evangélicos.

"La libertad de predicar y de ir a la iglesia no es una prerrogativa que el gobierno te dé. Es algo que el Señor te ha dado", afirmó, al referirse a las restricciones impuestas por la dictadura de Ortega y Murillo contra comunidades católicas, evangélicas y organizaciones vinculadas a la fe.

Salazar citó la expulsión de al menos 260 líderes religiosos y ataques contra más de un millar de iglesias católicas, cifras que atribuyó a informes del Vaticano. También mencionó el arresto y posterior condena de pastores evangélicos del ministerio Puerta de la Montaña, detenidos en 2024 bajo cargos que calificó de fabricados.

La congresista apeló además a su experiencia personal en el país durante su etapa como corresponsal de Univision y describió a la sociedad nicaragüense como una de las más católicas del hemisferio y evocó a la figura del cardenal Miguel Obando y Bravo, a quien atribuyó una influencia decisiva en momentos clave de la vida política nacional.