Monseñor Báez dice que la Iglesia no debe callar ante la represión y que es hora de “enrumbar la historia”

El obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, exiliado en Miami, exhortó a los pueblos y a la Iglesia a no guardar silencio frente a la represión y los poderes arbitrarios, y a mantener viva la esperanza en medio de un contexto mundial marcado por la violencia, la desigualdad y el desprecio a la dignidad humana. Agregó que es hora de “enrumbar la historia”.

Durante su reflexión del III Domingo del Tiempo Ordinario, Báez advirtió que el mundo atraviesa “un momento decisivo” en el que se “reconfigura la geopolítica mundial” mediante el uso de la fuerza y la negación del derecho, el desprecio y maltrato hacia los grupos humanos más vulnerables.

El obispo señaló que, además de la violencia política, la acumulación de riqueza y las relaciones económicas se han convertido en un poder que gobierna al mundo, relegando el valor de las personas y los pueblos. Ante ese escenario, hizo un llamado urgente a retomar el camino de la razón, la paz y la fraternidad. “Es hora de enrumbar la historia. Es hora de volver a creer en la razón, el entendimiento pacífico, la dignidad humana y en la búsqueda urgente de la paz y la fraternidad”, expresó, citando al papa León: “¡Es la hora del amor!”.

Iglesia no debe callar

Báez también se refirió de manera directa a la realidad que viven muchos países, donde —dijo— imperan la incertidumbre y el dolor provocados por regímenes autoritarios. “En muchos de nuestros países, vivimos momentos de incertidumbre y experiencias dolorosas de poderes arbitrarios que amenazan, reprimen y encarcelan. No es la hora de callar o desanimarnos”, subrayó.

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Al hacer un paralelismo con el arresto de Juan el Bautista, el religioso insistió en que la represión no debe paralizar la fe ni la lucha por la justicia. “Como Jesús, que ante el arresto de Juan siguió adelante, también nosotros debemos mantenernos firmes y seguir soñando y luchando”, afirmó, convencido de que “la liberación y la democratización de nuestros pueblos están cada vez más cerca”.

En ese contexto, fue enfático al señalar el rol que debe asumir la Iglesia frente a la injusticia. “Para la Iglesia, no es el momento del silencio. Es el tiempo de hablar para iluminar la oscuridad del momento, alimentar la esperanza del pueblo y denunciar las estructuras opresivas que han prevalecido, pero que están a punto de desaparecer”, sostuvo.

Guiño a políticos: “Hablen al pueblo”

Monseñor Báez también envió un mensaje directo a los líderes políticos, a quienes instó a acercarse al pueblo y no limitarse a discursos ante organismos internacionales o medios de comunicación. “Es el momento en que los líderes políticos (…) hablen directamente a la gente, al pueblo, con sabiduría y solidaridad”, dijo, enfatizando la necesidad de escuchar y acompañar a quienes viven dentro del país.

Finalmente, retomando el núcleo del mensaje evangélico, Báez recordó que la predicación de Jesús es una invitación permanente a la conversión y a la transformación personal y social. “Convertirnos es dejarnos transformar por la fuerza renovadora del amor de Dios” y abandonar “la lógica del egoísmo” para construir relaciones basadas en la compasión y la solidaridad, concluyó, alentando a creer que un mundo más justo y fraterno no solo es posible, sino urgente.