Monseñor Báez llama a denunciar las estructuras injustas que dividen al mundo y oprimen a los pueblos
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez instó este domingo a denunciar las estructuras de poder que generan opresión y desigualdad y advirtió sobre cómo la polarización política y el uso de ideologías pueden encubrir intereses particulares.
Sin mencionar países o regímenes específicos, el obispo afirmó que las ideologías tienden a ofrecer “respuestas absolutas que estrechan la mirada: simplifican y etiquetan a las personas, confirman prejuicios, alimentan fanatismos y muchas veces protegen intereses de poder disfrazados de bien común”.
Según explicó, estos discursos terminan protegiendo intereses de poder bajo la apariencia de bien común y contribuyen a la exclusión social.
Báez advirtió que este clima de confrontación favorece el desprecio hacia quienes piensan distinto y hacia los sectores más vulnerables de la sociedad, como los migrantes y las personas empobrecidas, y que dejarse arrastrar por estas corrientes conduce a ofrecer soluciones simplistas y a ignorar la misericordia.
El obispo planteó una alternativa basada en valores que trascienden la política partidaria, y defendió la importancia de buscar la verdad con humildad, reconocer la dignidad de cada persona y asumir una postura crítica frente a los sistemas que perpetúan la injusticia.
En su intervención, Báez también reflexionó sobre el liderazgo, al que describió como un servicio orientado al bien común y no al beneficio personal. Señaló que el poder debe ejercerse desde la cercanía con la gente, la escucha activa y el acompañamiento a quienes sufren más, lejos del autoritarismo o del protagonismo personal.
El obispo recordó que “Jesús Mesías muestra que el auténtico liderazgo se caracteriza por la humildad y la cercanía a la gente” y añadió que “el líder verdadero no busca protagonismo, ni beneficios personales; pone el bien de los demás en primer lugar, comparte la carga de la gente, escucha, acompaña y devuelve protagonismo especialmente a los más pobres y sufridos”.
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El mensaje de Báez aludió de manera implícita a la crisis política y social que atraviesan varios países de la región, especialmente Nicaragua, donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene una fuerte represión. El obispo insistió en que la fe no puede desligarse de la realidad y recordó que Dios “no mira el mundo de lejos”, sino que se hace presente en la debilidad humana.
El obispo cerró su homilía con un llamado a la esperanza y a la responsabilidad individual y colectiva: “Vivamos con la conciencia de que el cielo está abierto sobre cada uno como un abrazo y un soplo de vida”.



