Suicidio en Nicaragua: una crisis oculta que crece en silencio

Desde 2023, Nicaragua no informa sobre los suicidios. El Ministerio de Salud dejó de publicar la estadística justo después de que las muertes autoinfligidas se dispararan y se convirtieran en la causa número 12 de fallecimientos en el país.

Especialistas advierten que, pese a esa falta de datos oficiales, hay señales claras que alertan de un aumento del suicidio, que es la expresión más extrema de los problemas de salud mental y que en un país como Nicaragua, marcado por la represión política, censura, restricción de libertades, el exilio forzado, la pobreza y el desempleo y una creciente fragamentación familiar, merece especial atención.

Desde la psicología clínica, el suicidio no se interpreta como un acto impulsivo ni aislado, sino como el desenlace de un dolor prolongado. En palabras de los especialistas, se trata de una búsqueda desesperada y fallida de alivio emocional frente a un estado de sufrimiento percibido como intolerable y agudizado por la depresión y la ansiedad. Explican que es un proceso que suele pasar inadvertido, incluso para familiares y personas cercanas a quien lo padece más en sociedades donde hablar de salud mental sigue siendo un tabú y el acceso a atención especializada es limitado o inexistente. Se niega. 

De acuerdo con los expertos, los factores de riesgo de conductas suicidas se han profundizado en la población. Señalan además que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha colocado la salud mental entre sus prioridades, ni ha desarrollado políticas públicas que reconozcan el problema y establezcan programas de prevención sostenibles, basados en evidencia.

El psicólogo Róger Martínez dice que lo que muchas veces lleva a una persona a quitarse la vida no es el deseo de no vivir, sino más bien el no sufrir, pero se queda solo en las sombras. "El individuo al no encontrar o no tener herramientas psicológicas y materiales para solventar la situación que le provoca el malestar intenso emocional encuentra en el suicidio la respuesta fallida a esa búsqueda", explica.

Los suicidios ocurren en el silencio

Mariana tenía 15 años cuando decidió no seguir viviendo. En Camoapa, su municipio natal en el departamento de Boaco, todavía nadie se atreve a nombrar la enfermedad que la llevó a la muerte, ni a aclarar si alguien conocía su padecimiento. En las redes sociales, quienes la recuerdan la describen como una adolescente alegre y carismática.

Aunque muchas familias prefieren reservarse o incluso negar el tema del suicidio por el estigma social o religioso, el doctor José Antonio Delgado advierte que el silencio puede dificultar la identificación de señales de alerta y la prevención de nuevos casos. Hablar abiertamente del tema, explica, permite detectar posibles factores de vulnerabilidad y brindar apoyo oportuno a quienes lo necesitan.

"Cuando en una familia alguien muere por suicidio, es importante analizar las causas", señala Delgado, y hace un llamado a educar a la población sobre la importancia de comunicar estos hechos con sensibilidad.

Dos días después de la muerte de Mariana, en Chinandega conmocionó el fallecimiento de María Joaquina, de 22 años, una exreina de belleza, creadora de contenido y presentadora de tv, que abanderó el tema de la depresión y habló abiertamente de su condición para hacer conciencia.

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El 15 de septiembre de 2025, cinco personas se quitaron la vida en distintos departamentos de Nicaragua, dos en Managua y los otros tres en León, Chontales y la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN). Cuatro de ellos eran hombres y una era mujer, y todos tenían menos de 35 años. Se trata de la mayor cantidad de decesos por sucicdio reportados en el país duante una sola semana en los últimos meses.

Salud mental, un problema enraizado en Nicaragua

En Nicaragua, muchas veces, los problemas de salud mental solo llaman la atención cuando un suicidio se convierte en noticia o en rumor, como ocurrió con el caso de Mariana, de 15 años, o con los cinco decesos reportados en una sola semana en septiembre de 2025. Especialistas advierten que estas tragedias reflejan la falta de políticas públicas efectivas y de programas de prevención.

A criterio del doctor Delgado, la depresión y el sucidio tiene raíces muy profundas en el país . "Es grave" afirma y recuerda antecedentes hechos históricos que marcaron generaciones como el catastrófico terremoto de 1972 en Managua, que dejó más de 10 mil muertos, miles de heridos y destrucción. A esto añade la guerra de los años ochenta, y más recientemente la represión desencadenada por el régimen en 2018, la pandemia de Covid19 en 2020 y la actual crisis sociopolítica, que somete a la población a una política de terror.

"Los suicidios en Nicaragua ocurren sin ningún control porque no hay ninguna acción de intervención. Desde la época del terremoto, la guerra de los 80 hasta el 2026, ningún Ministerio de Salud ha ejecutado una campaña de intervención para disminuir las cifras. Se seguirán produciendo, porque no ha habido, no hay y, según la forma en que se ha trabajado en los últimos 19 años, no va a haber estrategias de intervención para la crisis y para después de la crisis", explica el médico.

Un estudio publicado en 2024 por la revista especializada en salud BMC Primary Care realizado en el departamento de León, concluyó que "en Nicaragua, la salud mental no ha sido priorizada por el sistema de salud". La investigación identifico que en el país no suficientes profesionales capacitados para atender a la juventud con problemas de suicidio, y que quienes podían hacerlo tenían "sentimientos de incompetencia". Además el estudio evidenció problemas con la privacidad y el tiempo disponible para la atención, así como dificultades para comunicarse con los jóvenes.

Para el 2020, el Minsa publicó una Norma de atención en salud mental con el objetivo de estandarizar los procesos de atención a pacientes con padecimientos de salud mental en los distintos niveles del sistema salud. El documento reconocela existencia de una "carga" significativa de de trastornos como ansiedad, depresión y condiciones psicosociales, así como las necesidades de una población que históricamente ha enfrentado brechas en acceso y atención especializada sin que se conozcan avances.

Los únicos datos relacionados con la atención a problemas de salud mental fueron informados de manera informal por el Ministerio de Salud (Minsa) entre 2022 y mayo de 2023. Según esos reportes, se brindaron 299.155 atenciones a niños, adolescentes y adultos; se capacitó a 600 médicos generales, 25 psiquiatras y 43 psicólogos, y reportaron una red de 16 Centros de Atención Psicosocial en igual número de cabeceras departamentales. Sin embargo, especialistas advierten que estos registros no constituyen un documento oficial ni sistemático, y apenas permiten dimensionar la magnitud del problema, sin reflejar políticas sostenidas de prevención, atención integral o fortalecimiento real del sistema de salud mental en Nicaragua.

Ocultan datos de suicidios

En contraste, ni el Minsa ni el Instituto de Medicina Legal (IML) han divulgado un reporte sobre el número de suicidios en los últimos años. La información sobre muertes autoinfligidas permanece oculto desde 2023, luego de que entre 2020 y 2022 se registrara un aumento sostenido. 

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Las últimas estadísticas divulgadas son las registradas por el Minsa entre 2018 y 2022  en el Mapa Nacional de Salud. En 2018 la institucion reportó 372 muertes por suicidio. En 2019 y 2020 el número de casos se igualó en 330, y se ubicó como la causa número 15 de defunciones en el país.

El repunte lo marcó el 2021 con 365 muertes y para 2022, la cifra aumentó a 426.  Con un promedio de 35,5 muertes por mes, y el suicidio se convirtió es año en la causa número 12 de fallecimientos en Nicaragua. 

Las muertes por sucidio desaparecieron del  Mapa Nacional de la Salud en 2023: el Minsa reportó ni un solo caso de suicidio en 2023, a pesar de que el Instituto de Medicina Legal reportó 198 en los peritajes médico-legales en personas fallecidas durante ese año. De haber sido registrados por la autoridad sanitaria del país, los suicidios se hubieran ubicado en la causa número 14 de los fallecimientos, por encima de las intoxicaciones por alcohol.

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Para 2024, el Instituto de Medicina Legal (IML) también dejó de publicar los boletines mensuales en los que reportaba la cantidad de peritajes médico-legales realizados a personas fallecidas, que permitían estimar los casos de suicidio. Cabe señalar que estos informes solo registraban los casos que llegaban para autopsias solicitadas por los familiares, lo que sugiere que los números de 2023 podrían ser aún mayores.

En 2024, el Ministerio de Salud tampoco publicó cifras de muertes por suicidio. Sin embargo, en el Mapa Nacional de Salud se registraron 227 decesos clasificados como "caídas accidentales", una categoría que no había aparecido en informes anteriores.

Pese a no haber datos actualizados sobre suicidios, sí se observa un creciente número de casos de enfermedades mentales atendidas por el sistema de salud. En 2020, el Minsa registró 14.594 atenciones por enfermedades psiquiátricas. Cinco años después, la cifra aumentó a 24.742, un crecimiento del 69,5 %.

Aun con estas cifras, los especialistas consideran que los datos del Minsa "no son confiables". Al desconocerse el número real de suicidios en los últimos cinco años, advierten de un subregistro por la falta de búsqueda y documentación de casos.

Baja inversión en salud mental

La opacidad en los datos revela de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no garantiza atención integral de la salud mental, principalmente en la prevención de la depresión, ansiedad y el suicidio, señala el psicólogo Róger Martínez.

"Lamentablemente la dictadura con el miedo que tiene a la organización de los ciudadanos impide que haya una comunicación fluida y también como ellos han acaparado, incluso la solidaridad, para ellos la solidaridad privada no debe de existir, todo debe depender de ellos, pues ahí es donde queda ese gran vacío y los ciudadanos están expuestos a su propia mente y a sus propios desequilibrios emocionales", añade el psicólogo.

En materia de inversion en salud mental, el único dato que se conoce es de 2015: 0.8% del presupuesto anual de salud, según lo expuesto en el XXIX Congreso Centroamericano y del Caribe de Psiquiatría.

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Si ese mismo porcentaje se mantuviera hasta 2025, de los 26,180,445,000 de córdobas asignados al Minsa vía Presupuesto General de la República, solo 209,443,560 córdobas habrían sido destinados para atención en salud mental. Esto equivale a 30.2 córdobas por persona al año en un país que, según el Banco Mundial, tenía una población de 6 millones 900 mil habitantes en 2024.

La dictadura es responsable de los suicidios

A la baja inversión en salud mental se suma el ambiente político, social y económico del país, que según el psicólogo Martínez, influye en la situación emocional de las personas hasta convertirse en una de las razones por las que pueden llegar a suicidarse.

"El ambiente bajo la dictadura sandinista en nuestro país que es de un cierre total de libertades y por ende de oportunidades a los ciudadanos en general y no solamente a sus militantes, son ciertamente factores preocupantes para una sociedad en condiciones de supervivencia que no tiene la oportunidad de desarrollarse en un ambiente saludable", señala Martínez.

El psicólogo explica que desde la psicología clínica se comprende el suicidio como un proceso gradual y acumulativo de circunstancias, eventos e interacciones que hacen que el individuo vea el quitarse la vida como la única herramienta de escape a su situación.

Factores como la baja resiliencia emocional en personas que no sienten que su vida tenga un propósito, que no encuentran los medios para cumplirlo, o que lo ubicaron en cosas o personas que luego perdieron, pueden llegar a conducir a la fatal decisión.

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La presión familiar, laboral, educativa y social que obliguen a una conducta perfecta o un rendimiento extraordinario que genere un fuerte temor a fallar, también son un posible desencadenante a conductas suicidas, al igual que los trastornos mentales, emocionales, psicosis, depresión o ansiedad.

El doctor José Antonio Delgado coincide que entre las causas que contribuyen a la depresión y el suicidio en Nicaragua están vinculadas a la represión política del régimen Ortega-Murillo, así como a la situación económica y social del país, que generan desesperanza y miedo a expresarse.

"La gente tiene tanto miedo de expresarse porque puede perder su libertad o la vida. Es una afectación de la salud mental y también lo tiene la gente que está en otros países", afirma el médico.

¿Cómo prevenir el suicidio?

En la prevención del suicidio, la familia juega uno de los roles más importantes, según el psicólogo es en ese entorno donde se puede observar algún cambio brusco en la conducta o comportamiento de una persona. Esto ayudaría a identificar algún tipo de patrón que indique un nivel de ideación suicida o de planeación suicida.

Una vez identificado ese patrón, el doctor Martínez dice que el siguiente paso es preguntar al familiar qué está pasando o cómo se está sintiendo y luego validar la respuesta. En dependencia de la conclusión, el siguiente paso es resguardar la seguridad de la persona en riesgo "quitando cosas que pueda utilizar para hacerse daño a sí mismo", enfatiza. 

El psicólogo Martínez recomienda a la población romper las barreras que impiden buscar ayuda y reconocer la importancia de la terapia.

"Acudir a una consulta psicológica no es para los locos, sino para valientes que reconocen que sus recursos son limitados y que con ayuda profesional pueden encontrar herramientas para enfrentar con mayor eficacia las adversidades de la vida", afirma.