“Sometido a sexo anal mientras dos guardias lo sujetaban”: la ONU revela la crudeza de las torturas en las cárceles de Nicaragua
En la cárcel, Pedro —nombre ficticio— fue sometido a violación anal por un guardia mientras otros dos lo sujetaban y maltrataban. También fue forzado a practicar sexo oral y obligado a desnundarse para hacer sentadillas frente a ellos mientras lo insultaban. Lo amenazaban con matar a su madre si se resistía.
El testimonio de este ciudadano, detenido arbitrariamente en enero de este año, forma parte del nuevo informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) sobre la crisis en Nicaragua presentado este martes en Ginebra, Suiza. El documento denuncia la persistencia de la tortura sexual, la violencia, los tratos inhumanos y las condiciones degradantes en los centros de detención del régimen.
Identifica plenamente los centros de tortura: el Sistema Penitenciario Jorge Navarro “La Modelo”, el Sistema Penitenciario Integral de Mujeres “La Esperanza”, la Dirección de Auxilio Judicial “El Chipote” y la Comisaría del Distrito 3 de Managua.
MÁS NOTICIAS | ONU: Rosario Murillo asumió de facto la copresidencia y dejó a Nicaragua sin fecha de elecciones
ACNUDH incluye el relato de Pedro como un contundente ejemplo de los métodos más crueles de un patrón sistemático de tortura y tratos inhumanos por parte de la Policía.
Otros casos de tortura en las cárceles de la dictadura
No se trata de un hecho aislado. Otros detenidos describieron escenas de violencia desmedida: ser arrojados al suelo, recibir patadas en las costillas, golpes en la cabeza contra un vehículo o puñetazos en el pecho y el cuello.
Desde las protestas de 2018, el régimen ha intensificado una campaña de represión sistemática contra opositores políticos, activistas y periodistas. Estas prácticas buscan silenciar cualquier forma de disidencia y consolidar un clima de miedo y control social.
Un detenido relató que policías le introdujeron a la fuerza precintos de plástico en la boca que forzaron con tanta violencia que se le desgarró la comisura de los labios. Otro denunció que fue encadenado por las muñecas y los tobillos, colgado de barras metálicas, rociado con agua hasta quedar en ropa interior y sometido a descargas eléctricas con picanas.
En total, el organismo documentó al menos 16 casos de víctimas de detención arbitraria que sufrieron violencia sexual, torturas físicas o malos tratos en prisión, y 17 que fueron forzados a hacer sentadillas estando desnudas bajo amenaza de otros actos de violencia entre junio de 2024 y junio de 2025.
Interrogatorios día y noche y privación del sueño
El informe de ACNUDH confirma que la tortura psicológica es un método de control permanente. Al menos 13 presos políticos -9 hombre y 4 mujeres- dijeron haber sido sometidos a intensas presiones psicológicas, incluidos interrogatorios cada dos horas, día y noche.
Además, reportaron privación deliberada del sueño por parte de los guardias que interrumpían su descanso gritando, golpeando barrotes y haciendo sonar campanas durante toda la noche.
El informe da cuenta de 11 casos de detenidos que recibieron amenazas explícitas contra sus familiares, incluidas amenazas de violencia sexual o muerte contra sus cónyuges o hijos e hijas como método de tortura psicológica.
“Varias de ellas denunciaron haber estado recluidas en régimen de incomunicación durante más de tres meses, rociadas con gas pimienta en el rostro y sometidas a registros degradantes”, detalla el ACNUDH.
Hambre y enfermedades sin cura
El abandono sanitario fue otra forma de maltrato. Las 135 personas que fueron expulsadas a Guatemala en septiembre del año pasado denunciaron que en prisión se les negó atención médica para padecimientos que iban desde cáncer y diabetes hasta problemas ginecológicos, infecciones o asma. En los pocos casos en que recibieron medicamentos, estos estaban caducados.
El ACNUDH menciona dos casos en que las autoridades denegaron atención a personas con discapacidad privadas de libertad, incluida una persona con autismo, así como otros 11 que sufrieron depresión grave, esquizofrenia, insomnio e ideas suicidas. “Ninguna de ellas recibió tratamiento psicológico adecuado”, ni permitieron que sus familias se los proveyeran.
A esto se suma denuncias de comida, escasa y antihigiénica, consistía casi siempre en arroz y frijoles, a veces con piedras que provocaron lesiones dentales. El agua que bebían salía ennegrecida, contaminada o infestada de larvas. A esto se sumaba la privación de necesidades básicas: papel higiénico, jabón, toallas sanitarias y hasta luz natural.
La insalubridad en las cárceles no es un problema que se aplique a todos los presos. El informe advierte que quienes son clasificados como opositores reciben un castigo diferenciado: mientras los reclusos comunes acceden a agua embotellada, llamadas regulares y visitas familiares, a los reos políticos se les restringen estos derechos.
Sus visitas, de apenas 20 minutos y bajo estricta vigilancia, podían suspenderse si los familiares denunciaban las condiciones de encierro. Estos, además, eran sometidos a registros degradantes y a la intimidación con perros durante las revisiones.
En este contexto, la ONU pidió al régimen de Nicaragua adoptar medidas inmediatas y efectivas para erradicar y prevenir los actos de tortura y malos tratos, incluidos la violencia sexual y el aislamiento prolongado, en todos los lugares de privación de libertad, y garantizar una investigación eficaz y pronta de las denuncias de tortura y malos tratos descritos en el informe.



