Régimen ordenó entierro exprés tras entregar muerto a Mauricio Alonso Prieto
En un nuevo gesto de inhumanidad, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo negó a la familia del opositor Mauricio Alonso Prieto, fallecido bajo custodia policial tras más de un mes en desaparición forzada, realizar sus honras fúnebres.
Luego de entregar sin vida al opositor, las autoridades del régimen ordenaron un entierro exprés bajo custodia policial. No permitieron velorio, autopsia ni despedida familiar.
"Los familiares no pudieron ver el cuerpo, tampoco se les permitió hacerle autopsia y mucho menos ofrecer una misa o velatorio como cualquier otro fallecido", informó la defensora de derechos humanos Haydée Castillo a DESPACHO 505, al confirmar que la dictadura impuso un entierro exprés bajo custodia policial tras la entrega sin vida del preso político Mauricio Alonso Prieto.
Castillo denunció que el régimen "sigue entregando muertos a los presos políticos que secuestra". "Obligaron a familiares a enterrarlo inmediatamente", reprobó.
El abogado opositor Róger Reyes calificó el entierro exprés como un acto de extrema crueldad. "Los familiares y amistades no tuvieron la oportunidad de despedir el cuerpo del señor Mauricio, la orden fue enterrarlo de inmediato sin ningún cuestionamiento. La Policía se aseguró de que esta orden fuese cumplida, ya que estuvieron en todo momento asegurando que el entierro fuese de esa manera", denunció.
Según Reyes el hijo de la víctima, también llamado Mauricio Alonso, no pudo despedirse por última vez del cuerpo de su padre, pese a los ruegos de la familia.
"Este es un acto que ya se había dado y es con el caso de Max Jerez, cuando su mamá falleció no le permitieron despedirse del cuerpo de ella porque él estaba detenido en El Chipote. A pesar de la insistencia de las personas para que Max tuviera ese momento con su mamá, nunca se lo permitieron. Lo recuerdo bien porque en ese momento, cuando recibió la mala noticia semanas después del entierro, yo compartía celda con Max. Hoy se repite esta terrible historia con Mauricio Alonso (hijo)", relató Reyes.
Por su parte, la opositora desterrada Ana Margarita Vijil fue contundente al afirmar que “Mauricio murió en circunstancias oscuras y bajo secuestro", y que la dictadura "es responsable de su muerte”.
Criminalizacion de la protesta
El Monitoreo Azul y Blanco (MAB) denunció que Alonso estuvo 38 días en desaparición forzada desde el 18 de julio, cuando fue secuestrado en Jinotepe junto a su esposa e hijo durante las redadas previas al 19 de julio. "Su familia lo buscó en cárceles y hospitales sin obtener respuesta del Estado, hasta que la mañana del 25 de agosto el Instituto de Medicina Legal los llamó para que acudieran a reconocer su cuerpo", indicó la organización.
El movimiento denunció que la captura y desaparición de núcleos familiares completos "confirma la criminalización de la protesta de 2018 y una estrategia sistemática de represalia que utiliza el aparato estatal para castigar y silenciar la disidencia política".
El Departamento de Estado de Estados Unidos también reaccionó con contundencia al la muerte en prisión Mauricio Alonso Prieto, declarándose "horrorizado por la inhumanidad de la dictadura de Murillo-Ortega".
"Esta tragedia ocurrió bajo la tutela de Murillo-Ortega. Estados Unidos no tolerará tal crueldad ni olvidará este crimen”, sentenció la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado en un pronunciamiento público.
Este caso se suma a la lista de muertes bajo custodia estatal, consideradas por organizaciones de derechos humanos como crímenes de Estado y parte de una política de exterminio contra la disidencia en Nicaragua.



