Ortega mantiene límites de velocidad arbitrarios en Nicaragua sin resultados y con aumento de muertes viales

A más de un mes de haberse vencido el plazo que el propio Daniel Ortega fijó para “evaluar” los nuevos límites de velocidad en Nicaragua, la medida sigue aplicándose de forma arbitraria, sin que se conozcan resultados oficiales y con un saldo de muertes en carretera que, lejos de reducirse, se duplicó en su primera semana, según datos oficiales que incluso la misma Policía contradice.

La disposición, en vigor desde el 17 de junio, redujo el límite máximo a 50 kilómetros por hora para todo tipo de vehículos y a 40 para motocicletas, muy por debajo de lo establecido en la Ley para el Régimen de Circulación Vehicular (Ley 431), que fija 100 km/h en carreteras, 60 en pistas y 45 en zonas urbanas.

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En la primera semana de aplicación, entre el 16 y el 22 de junio, las muertes por accidentes de tránsito pasaron de 8 a 18, de acuerdo con reportes de medios oficialistas de nota roja. La propia Policía Nacional reconoció en una nota de prensa 14 fallecimientos, mientras que las publicaciones de esos mismos medios alineados al régimen documentaron el número mayor: 18 víctimas mortales.

En las últimas 24 horas, previo a la salida de Santo Domingo en Managua, al menos seis personas más perdieron la vida en incidentes viales, confirmando que la medida no ha tenido impacto positivo en la seguridad vial.

Señales confusas y multas selectivas

Desde principios de junio, cuando el acumulado anual de fallecidos superó las 400 víctimas, la Policía de Tránsito dejó de publicar el conteo total. Además, los reportes presentan inconsistencias al omitir de sus registros a personas que fallecen en hospitales o catalogar ciertos siniestros como “accidentes laborales” para excluirlos de las estadísticas.

La medida nació de un anuncio hecho el 9 de junio por la comisionada general Vilma Reyes, jefa de la Dirección de Tránsito, quien informó que, en acuerdo con el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), el límite en carreteras pasaría de 100 a 80 km/h. Sin embargo, el 17 de junio, Ortega y Rosario Murillo ordenaron, sin reforma legal y en abierta contradicción con la Ley 431, una reducción aún más drástica a 50 y 40 km/h.

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El rechazo ciudadano fue inmediato. El 23 de junio, Ortega declaró que la medida estaría “a prueba” durante 15 días, con monitoreo comparativo respecto a promedios anteriores. Pero un mes y 18 días después de vencido ese plazo, el régimen no ha presentado ningún informe sobre la efectividad de la medida y mantiene la restricción.

En las carreteras, la confusión es evidente, ya que las señales de tránsito continúan marcando límites distintos a los impuestos por la dictadura Ortega-Murillo, mientras que los oficiales de tránsito siguen aplicando multas de hasta 2,500 córdobas a quienes superan los 50 kilómetros por hora.