Estados Unidos confirma aranceles del 18% a Nicaragua, los más altos de Centroamérica

Estados Unidos confirmó oficialmente que Nicaragua enfrentará un arancel del 18 % sobre sus exportaciones a partir del 7 de agosto, como parte de su nueva política de tarifas recíprocas establecida por el presidente Donald Trump. La medida fue oficializada en una orden ejecutiva publicada este 31 de julio por la Casa Blanca, tras vencer el último plazo otorgado para alcanzar acuerdos bilaterales.

Durante más de tres meses —desde la emisión de la Orden Ejecutiva sobre aranceles el 2 de abril— Washington mantuvo en suspenso la aplicación definitiva de los aranceles, mientras invitaba a los países a alinearse económica y políticamente o negociar mejores condiciones. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no entabló negociaciones ni ofreció acercamientos, y optó en cambio por intensificar su retórica contra Estados Unidos y el propio Trump. Ahora, Nicaragua enfrenta el arancel más alto impuesto a un país centroamericano bajo este esquema.

La orden presidencial establece que, a partir del 7 de agosto, Nicaragua deberá pagar un arancel ad valorem del 18 % por sus exportaciones a Estados Unidos. En contraste, Honduras, El Salvador y Guatemala quedaron con el arancel más bajo del esquema, el 10 %, mientras que Costa Rica fue ubicada en el grupo del 15 %.

Esto significa que productos nicaragüenses serán automáticamente menos competitivos en precio frente a los de sus vecinos. Por ejemplo, si una libra de café de Nicaragua llega a Estados Unidos con un costo base de 5 dólares, con el nuevo arancel costará 5.90. La misma libra desde Honduras o El Salvador costaría 5.50, y desde Costa Rica 5.75 dólares. A gran escala, esto puede significar contratos perdidos y caída de exportaciones.

Exportadores nicaragüenses pierden competitividad y mercado

El impacto es profundo. Estados Unidos sigue siendo, con amplia diferencia, el principal socio comercial de Nicaragua. En 2024, absorbió 1,623.7 millones de dólares en exportaciones, el 38.7 % del total. En lo que va de 2025, esa tendencia se mantiene: solo entre enero y abril, Estados Unidos concentró el 35.7 % de las ventas al exterior.

Sectores clave como textiles, café, carne, mariscos y azúcar serán los primeros en sentir la pérdida de competitividad. Una libra de café o un kilo de carne nicaragüense costará más que el mismo producto salido de El Salvador o Honduras, lo que podría llevar a compradores estadounidenses a dejar de comprarle a Nicaragua.

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El golpe más fuerte lo sufrirá el sector de zonas francas, donde se ubican fábricas de confección textil orientadas casi exclusivamente al mercado estadounidense. Este sector emplea a más de 120,000 personas. Un aumento del 18 % en los costos de exportación puede provocar que empresas internacionales se trasladen a otros países con tarifas más bajas, como ya ha ocurrido en el pasado.

Además, ni China ni Rusia —los aliados políticos más cercanos del régimen— pueden ofrecer una salida comercial viable. En abril, Estados Unidos compró 184 millones de dólares en productos nicaragüenses. En contraste, China adquirió apenas 1.6 millones, y Rusia apenas 600 mil dólares en todo el primer trimestre. Los datos demuestran que la dependencia estructural de EE. UU. sigue intacta, mientras que las relaciones comerciales con las potencias aliadas del régimen son simbólicas.

Por si fuera poco, Estados Unidos mantiene abierta una investigación bajo la Sección 301 por violaciones a derechos humanos y laborales. De escalar, esto podría llevar a la suspensión del CAFTA-DR, un acuerdo clave que permite el acceso preferencial de Nicaragua al mercado estadounidense.

Sin medidas de contención, sin mercados alternativos y con el régimen más aislado diplomáticamente de toda la región, Nicaragua entra en una nueva etapa de aislamiento económico.