Cristiana Chamorro: el último adiós a su madre y la promesa de regresar a una Nicaragua libre
En su primera aparición pública desde que fue desterrada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo el 9 de febrero de 2023, Cristiana Chamorro rompió el silencio para despedir a su madre, la expresidenta de Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro, en un funeral marcado por la dignidad, la memoria y la esperanza de un regreso a la patria.
“Gracias, mamá… Misión cumplida. Te llevaremos a Nicaragua cuando vuelva a ser República de todos los nicaragüenses”, dijo Cristiana al finalizar la misa en una parroquia de San José, Costa Rica.
Cristiana Chamorro, periodista, excarcelada política y exaspirante presidencial, fue una de los 222 presos políticos expulsados del país por el régimen Ortega-Murillo. Entre ellos estaban también miembros de su familia.
El ataúd de doña Violeta fue cubierto con la bandera azul y blanco de Nicaragua. Fue exhibida la banda presidencial, ya desteñida por el tiempo, y una fotografía de su toma de posesión el 25 de abril de 1990, cuando Daniel Ortega —a quien había derrotado en las urnas— le entregó el poder. El funeral cerró con el himno nacional de Nicaragua.
“Gracias por abrirnos este país a todos los ciudadanos desterrados y permitirnos hoy darle a nuestra madre una sepultura digna y segura en el país de ustedes”, dijo Cristiana desde el altar de la iglesia en Costa Rica, país que ahora acoge a la familia Chamorro en el exilio.
Gobernó sin perseguir a sus opositores
Recordó el momento decisivo de 1989, cuando su madre aceptó postularse: “Si Nicaragua me necesita, yo lo hago”, le dijo. Ese acto de entrega marcaría el inicio de una histórica campaña por la democracia, en la que Violeta Barrios recorrió el país entero —incluso en muletas y silla de ruedas— durante 170 días, para llevar un mensaje de paz y reconciliación.
Cristiana destacó que su madre, sin título universitario, transformó el país no desde el poder personal, sino desde la convicción ética de servir: “Un demócrata, en su caso una mujer, puede cambiar el rumbo de un país […] por el arte de servir a la política y al poder sin servirse de estos”.
Durante su mandato (1990–1997), encabezó tres transiciones clave: de la guerra a la paz, del autoritarismo a la democracia y de una economía estatizada al libre mercado. Pero lo más profundo, dijo Cristiana, fue su compromiso con la reconciliación.
“Ella no quería pasar a la historia como un gobierno que aplastó a sus opositores, sino en reconciliación, que es la política del respeto mutuo”, destacó.
En contraste con el régimen actual, Cristiana subrayó que su madre gobernó sin perseguir ni encarcelar al adversario, sin confiscar propiedades, sin discursos de odio ni exhibiciones de poder.
Ahora, doña Violeta reposa en Costa Rica, país que la recibió en su primer exilio junto a su esposo, el mártir Pedro Joaquín Chamorro, y que hoy acoge también a sus hijos, todos desterrados.
Cristiana cerró su discurso con una promesa: “No te preocupés, te llevaremos al lado de tu amado cuando Nicaragua vuelva a ser República de todos los nicaragüenses y podamos gozar la paz y la libertad de tus tiempos. Misión cumplida. Te queremos mucho y un beso grande de aquí al cielo”.



