La dictadura ofrece Nicaragua “en bandeja” a Rusia: “Por favor, elija una ubicación y le ayudaremos”

Daniel Ortega y Rosario Murillo están poniendo a Nicaragua en manos de Rusia, según revela una entrevista del embajador ruso en Managua. El diplomático Mijail Ledenev detalló que funcionarios del régimen ofrecen a las empresas rusas invertir sin restricciones: “Por favor, elija una ubicación y le ayudaremos”, dijo que le proponen. Las declaraciones confirman que Moscú busca aprovechar la vía libre que le otorga la dictadura no solo para hacer negocios, sino para afianzarse en Nicaragua como plataforma de expansión en Centroamérica.

La entrevista fue publicada por Rossiyskaya Gazeta (RGRU), medio oficial del gobierno ruso, y pone al descubierto el tono de servilismo con el que el régimen de Ortega y Murillo ofrece el país a los intereses del Kremlin. Aunque se presenta como una estrategia para atraer inversiones, el propio embajador deja claro que la prioridad rusa es geopolítica: establecer presencia en Nicaragua y, desde ahí, extender su influencia hacia El Salvador y Honduras.

“En general, Nicaragua podría convertirse en un bastión para nuestra expansión comercial y económica hacia los mercados de los países centroamericanos”, afirmó Ledenev.

Proyectos en evaluación y obstáculos reconocidos

El embajador aseguró que Rusia está evaluando múltiples áreas de inversión, entre ellas el turismo, la agricultura, la salud, la industria automotriz y la alta tecnología. Mencionó, por ejemplo, la intención de instalar un centro técnico para el mantenimiento de vehículos como ambulancias y camiones de bomberos, así como un centro radiofarmacéutico que Rosatom planea construir en Managua. También destacó el funcionamiento en Nicaragua de la planta de vacunas Mechnikov y el interés en exportar productos como café y cacao.

No obstante, el diplomático reconoció que muchos de estos proyectos están en fase preliminar y enfrentan serias limitaciones. Entre los obstáculos identificó la falta de vuelos directos a Managua desde Moscú—vigente desde la era soviética— y las dificultades para realizar pagos, debido a las sanciones internacionales.

“Esto complica considerablemente el desarrollo del sector turístico (…) Estamos trabajando en opciones para el transporte marítimo”, indicó.

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También mencionó que ya opera en Managua un cajero automático que acepta tarjetas bancarias rusas Mir y que se trabaja en la expansión de esta red.

En el ámbito de la seguridad, el embajador habló de un centro regional del Ministerio del Interior en Managua, una instalación “única” dedicada a la formación de agentes de policía y que ya interactúa con otros países latinoamericanos. Sin dar mayores detalles, Ledenev la mencionó como parte de los activos estratégicos con los que Rusia ya cuenta en suelo nicaragüense.

Laureano Ortega, el operador clave de Moscú

En la entrevista, el embajador no dejó dudas sobre quién es el principal interlocutor del régimen con el Kremlin: Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial y actual representante especial para Rusia.

“Laureano Ortega está promoviendo activamente nuestras relaciones. Conoce bien Rusia y nos ha visitado muchas veces (…) Su energía y profesionalidad nos ayudan a desarrollar nuestras relaciones en todas las direcciones”, afirmó Ledenev.

El diplomático resaltó que Laureano preside la Comisión Intergubernamental por el lado nicaragüense y fue pieza clave en la reunión bilateral celebrada en Moscú en diciembre de 2024. También lo identificó como actor principal en proyectos de cooperación tecnológica y financiera.

Intereses rusos por encima de todo

A lo largo de la entrevista, el embajador insistió en que Nicaragua representa una oportunidad estratégica para Rusia. Destacó el crecimiento del comercio bilateral y los recursos que el país centroamericano puede ofrecer —desde textiles y frutas hasta vacunas—, pero subrayó que el verdadero valor de la relación radica en el papel que Nicaragua puede jugar como plataforma de entrada a la región.

“Nuestras relaciones se están desarrollando con mucho éxito en todos los ámbitos. Nicaragua tiene mucho que ofrecer”, dijo Ledenev, dejando en claro que la apuesta rusa va más allá de la economía: es una vía para consolidar su influencia en el continente.

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La entrevista confirma que mientras Ortega y Murillo presumen de atraer inversiones, Rusia capitaliza la relación para posicionarse geopolíticamente en América Central, con Nicaragua como base privilegiada gracias a los beneficios —y concesiones— otorgados por la dictadura.