Año Nuevo, una fecha que “golpea” el corazón de los nicaragüenses lejos de la patria
María Fernanda Rojas espera la llegada de otro año «carcomida por la nostalgia». La joven oriunda de Carazo dejó Nicaragua en 2018 y, desde entonces cada diciembre lo recibe con tristeza por estar lejos de su familia y de sus amigos.
“Por estas fechas de Navidad y Año Nuev siento una inmensa nostalgia de estar lejos de mi tierra, de mi familia y amigos, un vacío interno muy grande por no tener su compañía y por pensar lo que ellos están sufriendo en el país”, comparte Rojas desde Estados Unidos.
María Fernanda se exilió “por la brutalidad de la dictadura sandinista». «Me vi obligada a huir de Nicaragua, buscando asilo político en Estados Unidos, buscando la libertad y el respeto a los derechos humanos que en mi patria obviamente no hay”, dice.
Lo más duro, comparte, es la soledad y atesorar la esperanza de un retorno sin que existan señales de que pueda ser pronto.
LEJOS DE SU MADRE Y SU HIJA
Esmeralda Chávez también está en Estados Unidos solicitando asilo político. Fue perseguida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y para ella es difícil no llorar cuando piensa en que recibirá el Año Nuevo lejos de su madre y de su hija.
“Mi madre y mi hija son mi única familia. Yo me involucré en la lucha cívica en el 2018 y este será el cuarto Año Nuevo que recibo lejos de ellas. En Navidad lloré, aunque las pude ver por video, ni ellas ni yo estamos felices. Mi hija está creciendo y no la acompaño en su proceso, mientras que mi madre está enferma y no sé qué haré si me falta”, comparte conmocionada.
Esta mujer chinandegana antes de llegar a Estados Unidos estuvo como refugiada en Costa Rica. Confiesa que decidió moverse en busca de un poco de estabilidad. En su nuevo destino cuenta que ha podido trabajar para poder ayudar a su familia, pero asegura que su deseo más profundo «es que los sandinistas salgan pronto del poder”. Añora volver.
NADA QUÉ CELEBRAR
Ariel López es otro nicaragüense que se prepara para un inicio de año lejos de los suyos, en Madrid, España. Las tradiciones españolas en esta época no tienen ese «calor» de las nicaragüenses y le es difícil no añorar volver. «Aquí no es como allá que uno sale donde sus vecinos, quemamos viejos y todo es fiesta. Aquí todo mundo celebra encerrado en sus casas, excepto Puerta del Sol, donde la gente se concentra», explica.
«Como exiliado vivo solo y es triste, entra mucha angustia cuando estás solo, con tu familia lejos, extrañás mucho las tradiciones, la comida de allá, la hospitalidad, aquí no hay ese calor humanos al que estamos acostumbrados», comparte.
Nicaragua sufre los efectos de cuatro años de crisis sociopolítica que en los primeros años provocó el exilio de más de cien mil ciudadanos, este 2022 el incremento de la violencia política y la profundización de la pobreza ha provocado la salida de entre 180,000 y 300,000 nicaragüenses, es la crisis migratoria más grave de la historia del país, que supera, incluso, la provocada en tiempos de guerra.



