Golpizas, hacinamiento, falta de atención médica y abusos sexuales, el calvario de las presas políticas de Nicaragua
El régimen de Daniel Ortega tiene detenidas al menos 68 mujeres por participar en las protestas ciudadanas. De estas últimas, 40 están siendo judicializadas y 17 ya han sido condenadas con penas que van de los 6 meses hasta los 40 años de prisión.
Laspresas políticas del régimen de Daniel Ortega, alrededor de 68 hasta el mes defebrero, han tenido que enfrentarse a distintas formas de violencia durante sudetención, entre ellas violación a las garantías del debido proceso, tratoscrueles e inhumanos, discriminación, violencia sexual, falta de atención médica,amenazas y hostigamiento.
Asílo denunciaron este jueves representantes de la sociedad civil durante laaudiencia privada “Situación de derechos de las mujeres privadas de libertad enNicaragua”, celebrada en Bolivia en el marco del 171 periodo de sesiones de laComisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Debidoa la falta de información por parte de autoridades, las cifras sobre las presasson inexactos. Pero datos recogidos por la Iniciativa Nicaragüense deDefensoras y la Comisión de Registro de la Unidad Nacional Azul y Blanco(UNAB), sostienen que 102 mujeres fueron apresadas arbitrariamente por policíasy paramilitares desde que iniciaron las protestas contra el Gobierno, de lascuales se tiene información de 68 que aún se encuentran detenidas. De estasúltimas, 40 están siendo judicializadas y 17 ya han sido condenadas con penasque van de los 6 meses hasta los 40 años de prisión.
Además,26 mujeres se encuentran detenidas en el Penal de Mujeres La Esperanza, trestienen casa por cárcel y las demás están en la Dirección de Auxilio Judicial,conocida como El Chipote, o en delegaciones policiales departamentales.
TRATOSINHUMANOS Y DEGRADANTES
“El centro penitenciario La Esperanza ha sido una celda de aislamiento y de castigo. El chantaje y el maltrato verbal y en algunos casos físicos, han sido recurrentes por parte de las autoridades carcelarias”, relató la madre de una de las presas políticas, quien aseguró que “allá dentro están totalmente aisladas del resto de presas y son tratadas como si tuvieran peste”.
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Conese relato coincidió Ana Quirós, directora de CISAS, señalando que lasveintiséis presas políticas de La Esperanza se encuentran hacinadas en dosceldas con espacio para 8 presas con un solo baño.
SegúnQuirós, todas las presas políticas “viven en zozobra permanente, con amenazasconstantes y visitas de hombres uniformados, armados y con perros”. Además,muchas veces son sacadas de la penitenciaría sin decirles a dónde las llevan,“por lo que viven con el temor de ser desaparecidas”.
VIOLENCIASEXUAL Y RESTRICCIONES A LA SALUD
Otramanifestación represiva de las autoridades, especialmente dirigida hacia lasmujeres, es la violencia sexual. Quirós explicó que a las presas políticas lashan obligado a desnudarse, realizar sentadillas frente a sus captores hombres,les han realizado tocamientos de forma obscena, han recibido amenazas deviolación e incluso violaciones con penetración. Todo lo anterior como métodode tortura, para obtener información o para obligarlas a filmar videosincriminatorios hacia otras personas opositoras.
Porotra parte, las autoridades penitenciarias han negado la atención médica yacceso a tratamientos médicos a las presas que presentan problemas de saludcomo depresión y problemas tensionales, infecciones por hacinamiento y malascondiciones de higiene, migrañas, gastritis e hipertensión arterial.
“Hay algunas compañeras con problemas más serios y cuyo tratamiento es urgente, como Ruth Matute, que tiene cardiopatía congénita; Brenda Muñoz, que sufre de enfermedad poliquística hepática y renal; Delmis Portocarrero, quien tiene lupus eritematoso e hipertensión”, relató Quirós a los relatores de la CIDH.
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Tambiénmencionó otros casos como el de Mercedes Chavarría, quien tiene medio cuerpoparalizado, Ana Hooker, que tiene sólo un riñón y le provoca hipertensión,retención de líquido e hipotermia, o el de Irlanda Jerez que sufre de problemascardíacos y tuvo una valvuloplastía mitral.
DISCRIMINACIÓNA PERSONAS LGBTI
Unrepresentante de la diversidad sexual nicaragüense denunció ante los relatoresde la CIDH que hasta la fecha se contabilizan tres mujeres transgénero que seencuentran encarceladas en cárceles de hombres, entre ellas la estudianteVictoria Obando y Kysha López.
“Aestas mujeres se les ha negado su derecho a la identidad de género,relegándolas a cárceles de hombres donde sufren discriminación, acoso,violencia, torturas, son obligadas a desnudarse frente a cientos de varones delpenal, se les grita ‘acá solo hay huevones’ por parte de los oficiales delsistema penitenciario”, expuso el activista.
Entrelos ponentes de la audiencia privada estuvieron representantes del Institutosobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad), del Centro deInformación y Servicios de asesoría en Salud (CISAS) y del Centro Nicaragüensede Derechos Humanos (Cenidh), estas últimas dos organizaciones cuya personeríajurídica fue cancelada arbitrariamente por la Asamblea Nacional de Nicaragua,lo que ha dejado en la indefensión a las víctimas de la represión que estasorganizaciones atendían.
Un artículo de la organización Raza e igualdad.



