María Teresa Blandón tras su destierro: “No me callaron mientras estuve en Nicaragua y no callaré ahora”  

María Teresa Blandón tras su destierro: “No me callaron mientras estuve en Nicaragua y no callaré ahora”  

La activista feminista María Teresa Blandón dice desde su exilio forzado, en el que vive desde el 1 de julio, que la dictadura de Daniel Ortega no la pudo callar cuando vivía en Nicaragua y que no callará ahora, que la ha condenado al destierro de su propio país.

“Seguiré denunciando el peligro que representa esta dictadura para todos los ciudadanos”, dice la activista a DESPACHO 505. Blandón pertenece al Colectivo Feminista La Corriente, una organización feminista que trabaja en la defensa de los derechos de la mujer y a la que recientemente la dictadura ilegalizó al quitarles su personería jurídica.

Blandón explicó que fue notificada que tenía prohibido ingresar a Nicaragua en el aeropuerto de El Salvador, última escala que hizo en un viaje del que regresaba de Santiago, Chile. “Ahí la aerolínea me informa que tengo restricciones para volver a mi propio país, un verdadero abuso”, denunció.

La activista viajó a Chile el 24 de junio para asistir a un encuentro propio de sus actividades como defensora de los derechos humanos de la mujer. Lo hizo a través de la línea aérea Avianca, la que le informó de la restricción, el 1 de julio, el día que volvía.

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 “La red de apoyo con que contamos en América Latina se activó y fueron estas personas las que me auxiliaron en ese momento de emergencia. Imagínese como uno se siente en un país extranjero, que te digan que no podés volver a tu casa”, se lamentó.

MARÍA TERESA BLANDÓN TRAS DESTIERRO: “UNA EXILIADA MÁS, UNA VOZ MÁS”,

Blandón es una activista de 61 años, de credenciales destacadas en Nicaragua. Trabaja en la defensa de los derechos humanos desde los 17 años y ya cumplía 40 años en la promoción de los derechos de la mujer en el país.

Blando, un voz crítica, agrega que como parte de su trabajo, que siempre ha sido lidiar con grupos opresores, el exilio es una palabra que no le es desconocida, pero no es fácil de aceptarlo. “La gente tiene su proyecto de vida en su país, tiene su trabajo, su hogar, sus amigos, su familia, no es solo una cuestión de activismo. Es una vida completa”, se lamenta.

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Pero Blandón dice que la dictadura debe saber que su destierro no significa de ninguna manera su silencio. “Ahora soy una exiliada más, una voz más. No me van a silenciar, sino me callé antes cuando estaba en el país, con el peligro que significa hablar allá, no lo haré ahora, debemos seguir denunciando lo peligrosa que es esta dictadura”, agregó.

ORTEGA CONTRA LAS FEMINISTAS

El régimen de Daniel Ortega ha utilizado el aparato estatal para el exterminio de las organizaciones civiles que fuera del Estado promovían los derechos humanos, los derechos de la mujer, de los niños y de los adolescentes.

“El Estado en clara violación a los derechos civiles elementales se arroga el derecho de quién puede vivir o no en el país, quién puede o no entrar, se creen (Ortega y Murillo) dueños del territorio nacional. Esto solo destruye los nociones básicas de lo que es ser ciudadano», se lamentó.

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La organización a la que pertenece Blandón se cuenta entre 1, 800 oenegés que la dictadura ha borrado al arrebatarles sin argumentos jurídicos claro la personería jurídica con la que funcionaban. “Hemos sido víctimas de despojo y confiscación y ahora sufrimos este destierro, somos miles en el exilio y nos unimos ahora a esas voces que reclaman justicia”, dijo.