A un año del asalto policial a La Prensa, la dictadura no ha podido acallar al periodismo
El viernes 13 de agosto cambió la historia del diario La Prensa, el más antiguo de Nicaragua. Eran las 12:20 del mediodía cuando el personal fue sorprendido por el asalto de sus instalaciones. A uno de sus periodistas le faltaban poco más de 10 metros para ingresar al periódico cuando vio entrar varias patrullas de la Policía Orteguista. El cierre fue inmediato.
“Cuando llegué al portón ya estaba cerrado. A mí me tocó ver todo desde afuera, pero inmediatamente detrás de la Policía llegaron como una docena de periodistas oficialistas a cubrir el allanamiento. Solo a ellos los dejaron entrar”, recuerda el periodista que prefiere omitir su nombre por temor a las represalias del régimen.
A la redacción del diario La Prensa llegaba poco personal. La pandemia del Covid-19 los había obligado a trabajar desde casa. Los trabajadores que asistían a las instalaciones eran principalmente del área administrativa, de limpieza y algunos técnicos.
También llegaban algunos periodistas que no tenían internet en sus casas y editores que acudían a cerrar revistas para corregir errores y ultimar detalles de la edición.
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Un día antes del asalto policial salió la última edición impresa del diario, debido a que se les había acabado el papel. Aduana tenía arbitrariamente retenidos sus insumos.
Dentro del inmueble una batería de periodistas oficialistas buscaban junto a la Policía las bobinas de papel para así, según ellos, “desmentir” a La Prensa, que un día antes había anunciado una pausa a su versión impresa por la falta de insumos.
“Creían ellos que iban a poder desmentir que La Prensa ya no se estaba imprimiendo por falta de papel y encontraron un papel que era para imprimir revista y comenzaron a difundir en las redes que La Prensa mentía que sí tenía papel para imprimir el periódico, pero en realidad demostraron ignorancia”, comenta.
Desde afuera de La Prensa se podía observar cómo la Policía andaba a Juan Lorenzo Holmann, quien recién acababa de asumir la dirección del periódico, entrando y saliendo de las diferentes oficinas.
Horas más tarde el personal que estaba retenido fue puesto en libertad, solo quedó Holmann, a quien posteriormente trasladaron a las instalaciones de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote, fue acusado y condenado a nueve años de prisión por el presunto delito de lavado de dinero.
LOS ATAQUES A LA PRENSA INDEPENDIENTE
Desde entonces los ataques a La Prensa y los medios independientes no se han detenido. El régimen por medio de Telcor ha sacado de la grilla de programación a canales de la Iglesia Católica, así como canales locales que tenían más de 10 años de funcionar.
También ha suspendido la frecuencia de radios católicas y este viernes canceló la frecuencia de Radio Darío en León.
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Solo en julio, Voces del Sur documentó la salida al exilio de al menos 17 periodistas independientes y cerca de 12 se vieron obligados a movilizarse dentro del país en busca de resguardar su vida.
La Prensa anunció recientemente que su redacción salió del país, luego de la captura de dos de sus colaboradores que dieron cobertura a la expulsión de las Misioneras de la Caridad.
“En los ya casi 25 años que tiene la Oficina de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, yo no he encontrado un registro de que, en un periodo tan corto de tiempo, prácticamente toda una sala de redacción de un medio de comunicación, además de otros periodistas, se vean forzados a salir del país en busca de exilio”, señaló recientemente Pedro Vaca, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Voces del Sur también ha expuesto que el régimen de Ortega ha amenazado con cierre definitivo en contra de tres medios de comunicación tradicionales, “obligándoles a sacar de sus agendas noticiosas los temas políticos”.
“A consecuencia de esta amenaza, dos medios de comunicación de gran alcance excluyeron los temas políticos de sus agendas, mientras que uno de ellos lo está haciendo de forma gradual”, denunció el organismo.
A raíz de la crisis sociopolítica desatada en abril de 2018, la dictadura se ha tomado las instalaciones de otros medios como 100% Noticias, Confidencial y Trinchera de la Noticia.
Más de 100 periodistas independientes han tenido que salir al exilio para resguardar su vida.
Pese a los ataques, asalto de redacciones y el exilio forzado, el periodismo independiente sigue informando. La dictadura no ha podido callarlos.



