Monseñor Álvarez cumple una semana de encierro policial bajo amenaza de destierro

Monseñor Álvarez cumple una semana de encierro policial bajo amenaza de destierro

Este jueves se cumple una semana del encierro policial impuesto por la dictadura contra monseñor Rolando Álvarez y 10 de sus colaboradores en la Curia Episcopal de Matagalpa.  

El “secuestro”, calificado así por organizaciones de derechos humanos, ha sido condenado por la comunidad internacional y ha generado una oleada de solidaridad con la Iglesia nicaragüense, aunque El Vaticano sigue en silencio.   

El obispo de Matagalpa y administrador apostólico de Estelí está siendo investigado por la dictadura por, supuestamente, liderar un plan para “desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”.   

La dictadura también señala al obispo de “organizar grupos violentos” y provocar zozobra, por lo que la Policía le impuso “casa por cárcel”, una medida que extendió para las otras 10 personas que le acompañan.   

La Policía mantiene un perímetro de seguridad alrededor de la Curia Episcopal de Matagalpa, la casa del obispo. Este miércoles, los pobladores reportaron que la zona está siendo vigilada también por aire con el uso de un dron.  

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En el perímetro hay unos agentes de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía (DOEP), al mando del comisionado general Sergio Gutiérrez, jefe departamental; y el comisionado general Ramón Avellán, subdirector de la institución.   

DICTADURA QUIERE DESTERRARLO 

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), ha calificado el cerco policial impuesto como un secuestro para presionar al obispo, una de las voces más incómodas para la dictadura, a que se vaya de Nicaragua, como se hizo en 2019 con monseñor Silvio Báez cuando se supo que había un plan para asesinarlo. 

Esto también ha sido confirmado por fuentes eclesiásticas. La dictadura propone que el obispo salga de Nicaragua, de lo contrario, sería enjuiciado.  

A las pretensiones de la dictadura monseñor Rolando Álvarez ha dicho que no.  

SUCESIÓN DE ATAQUES 

Los ataques contra la Iglesia se han intensificado desde el mes de mayo, cuando el mismo monseñor Rolando Álvarez denunció que era perseguido por la Policía. Se refugió en Managua en la parroquia Santo Cristo de Las Colinas donde estuvo encerrado por cinco días.  

Ese mismo mes, la dictadura impuso un cerco policial contra el padre Harving Padilla de Masaya, quien estuvo secuestrado durante 12 días.  

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Telcor ordenó sacar de la parrilla de cable al Canal Católico de Nicaragua de la Conferencia Episcopal; Tv Merced de la Diócesis de Matagalpa; y San José Tv de la Diócesis de Estelí, todos dirigidos por el obispo Álvarez.  

El pasado 1 de agosto, la dictadura ordenó el cierre de ocho radios católicas de la Diócesis de Matagalpa y asaltó la parroquia Divina Misericordia de Sébaco, donde funcionara la radio católica de ese municipio.  

El párroco Uriel Vallejos estuvo sitiado por la Policía Orteguista durante cuatro días. Monseñor Rolando Álvarez desde Matagalpa convocó a una jornada de oración por la Iglesia, lo que provocó que hoy esté bajo arresto domiciliar siendo investigado por “organizar grupos violentos” y “crear zozobra”, según la dictadura.  

Ante esta persecución a la Iglesia católica nicaragüense el papa Francisco no se ha pronunciado. DESPACHO 505 ha enviado varias comunicaciones a la Santa Sede solicitando una declaración, pero hasta ahora no han respondido.