
Cox recibe galardón iberoamericano por el impacto social de su voluntariado en México
El Programa de Voluntariado Corporativo de Cox México, compañía global de infraestructuras enfocada en los sectores de energía y agua, recibió el Reconocimiento a las Mejores Prácticas en Materia de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en la categoría Plata, otorgado por la Secretaría General Iberoamericana (Segib).
El galardón fue entregado en Madrid por la Segib, junto con la Fundación Iberoamericana para la Gestión de la Calidad (Fundibeq) y el Consejo de Empresarios Iberoamericanos. El reconocimiento destacó el aporte de la compañía al desarrollo comunitario, la educación, la salud y la conservación del medioambiente en México.
En sus 15 años de trayectoria, el programa pasó de organizar una jornada anual a desarrollar un esquema permanente de acción social. Actualmente, cuenta con cerca de 21.000 participantes, presencia en 12 estados mexicanos y alianzas con 377 organizaciones.
«El Programa de Voluntariado Corporativo refleja el compromiso de Cox de contribuir al desarrollo y bienestar de las comunidades donde está presente. Este premio es el reconocimiento a una larga trayectoria de trabajo social desde la empresa y al compromiso de toda una compañía con el bienestar y la sostenibilidad», afirmó a EFE la directora de Comunicación, Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y Fundación de Cox México, Paola Martínez Castro, tras recibir el galardón durante el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano.
La directiva también destacó la participación de los colaboradores de la compañía, sus familias y allegados, quienes aportan tiempo y esfuerzo a proyectos que, a lo largo de los años, han alcanzado a 4,3 millones de personas en distintas regiones del país.
De las acciones puntuales al impacto sostenible
Martínez explicó que la evolución del programa implicó pasar de actividades aisladas a proyectos estratégicos con objetivos definidos y resultados sostenibles, con prioridad en las comunidades en situación de vulnerabilidad.
«Las necesidades están ahí, son muchísimas», señaló. Por ello, consideró fundamental seleccionar las causas prioritarias y coordinar los recursos corporativos para aumentar la efectividad de las iniciativas.
Como ejemplo, mencionó la campaña de reforestación de 2026, que permitió sembrar 12.000 árboles en seis estados mexicanos mediante el trabajo conjunto de colaboradores, habitantes de las comunidades y organizaciones locales.
«No es solo plantar el árbol, sino garantizar que la planta sobreviva», subrayó la ejecutiva. La campaña tiene como objetivo alcanzar una tasa de supervivencia mínima del 85 %, para lo cual se realizan seguimientos técnicos periódicos.
Desde 2017, las acciones ambientales de la compañía han facilitado la siembra de más de 45.000 árboles, como parte de sus iniciativas frente al cambio climático y en favor de la restauración ecológica.
La agenda de voluntariado también incluye talleres sobre energías renovables, captación de agua, lengua de señas mexicana y braille. Además, contempla actividades de apoyo a personas con discapacidad, adultos mayores, grupos vulnerables y organizaciones dedicadas a combatir el cáncer, entre otras causas.
Las comunidades, protagonistas de los proyectos
Antes de poner en marcha cada iniciativa, la empresa realiza estudios técnicos y de factibilidad en el terreno para evaluar tanto las condiciones operativas como la aceptación de las comunidades.
Los habitantes tienen un papel central en la identificación de necesidades y en la ejecución de las soluciones diseñadas para sus propios territorios.
«Las comunidades tienen que opinar, tienen que decir», afirmó Martínez, quien insistió en que las decisiones deben tomar en cuenta a las personas que viven en las zonas donde se desarrollan los proyectos.
«Si la comunidad no se involucra y no le interesa, los proyectos no van a ser sostenibles», agregó al explicar la importancia de la participación local.
La colaboración con organizaciones de la sociedad civil y gobiernos locales también constituye un componente central del programa, ya que permite sumar capacidades, conocimientos especializados y ampliar el alcance de las iniciativas.
«Es un elemento muy distintivo de cómo nos gusta hacer el trabajo social desde Cox», señaló la directiva sobre este modelo de cooperación.
El reto de medir el impacto social
Aunque el programa ha alcanzado a 4,3 millones de personas, Martínez destacó que uno de los desafíos es mejorar la medición cualitativa de los resultados para determinar cómo las iniciativas transforman el bienestar y la calidad de vida de las comunidades.
«Es muy importante la medición de impacto en bienestar y calidad de vida», puntualizó.
La compañía busca implementar indicadores que permitan comparar las condiciones iniciales de las comunidades con los avances obtenidos después de periodos prolongados de intervención.
«Eso nos va a permitir afinar la puntería y mejorar los proyectos», explicó.
El Programa de Voluntariado Corporativo de Cox en México mantuvo su continuidad operativa tras la adquisición de Iberdrola México en abril de 2026.
De cara al futuro, Martínez afirmó que la compañía mantendrá su inversión social, fortalecerá las alianzas existentes y extenderá las actividades de voluntariado a nuevas comunidades con necesidades urgentes.
«El reto es poder llegar a más comunidades con proyectos que sean sostenibles», concluyó.



