Pequeños refugiados: la separación familiar no empezó en 2018

Hasta el 20 de junio del año pasado, más de 12,000 niños y niñas permanecían en albergues y de estos, 2,500 probablemente fueron separados de sus padres.

El 7 de mayo de 2018, el actual fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, presentó en conferencia de prensa su política de Cero Tolerancia. Los migrantes indocumentados serían procesados como criminales por el Departamento de Justicia—antes responsabilidad del Departamento de Seguridad Nacional—. “Si haces pasar a un niño (por la frontera), te vamos a procesar, y ese niño puede que sea separado de ti”, advirtió Sessions. El 20 de junio el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para terminar con la política de Sessions, pero para entonces se reportaban ya más de 12,000 niños y niñas que permanecían solos en albergues. De estos, unos 2,500 podrían haber sido separados de sus padres. Autoridades médicas en Guatemala y Estados Unidos, y expertos en migración aseguran que esto no es nuevo y que los efectos posteriores en los y las pequeñas migrantes son devastadores.

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Nombre: Olga

Edad: 18 años

Lugar de origen: Guatemala

Olga, de 18 años y embarazada, fue recibida en un albergueen México en 2016. Sin embargo, su idioma materno —y el único que hablaba— eraMam y nadie en el albergue lo hablaba. Por varios meses pasó aislada. La gentey otras albergadas tildaron a Olga de loca. Decían que Olga no se comunicaba,hacía cosas extrañas y hablaba sola. Una caravana de madres centroamericanaspasó por el albergue y algunas de las madres, usando otros idiomas mayas,finalmente lograron entender lo que ocurría. Olga no estaba loca, lo queocurría es que nadie podía entenderla. Ahora está de vuelta en Guatemala.

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LA CRISIS DE 2014 Y UN TAL JEFF SESSIONS

Entre octubre de 2013 y junio de 2014, hasta 80 mil niños yniñas de México, Guatemala, El Salvador y Honduras se presentaron en lafrontera sur de Estados Unidos no acompañados. Los niños entonces se entregabana las autoridades fronterizas esperando recibir un tipo de visa humanitaria. Enese entonces a los menores, en términos legales, se les llamaba UnaccompaniedAlien Children o UAC. Los niños y niñas iban huyendo de la pobreza extrema y delas pandillas, entre otras razones.

Luego de que un niño o niña se entregaba a un agentefronterizo, eran ingresados a un centro de detención bajo la custodia del USImmigration and Customs Enforcement, o ICE. Los menores, por ley, no podíanestar más de 72 horas detenidos en estos centros que, a propósito, no tenían (yno tienen) las condiciones para albergarlos correctamente o atender susnecesidades. Sin embargo, Border Patrol se quejó de grupos de personas quellevaban menores con el único fin de ser liberados más pronto, pues laspolíticas los obligaban a liberarlos en un máximo de tres días. Muchos de estosniños o niñas no tenían relación con los adultos del grupo y eran utilizadospara evadir la prisión.

Después de esos centros, bajo lo establecido por el Flores Settlement, los niños pasaban al Health Human Services o HHS. Dentro del HSS está la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, o ORR, por sus siglas en inglés. ORR dirige los centros de detención, que ellos llaman albergues. Los niños pasaban a estos albergues que están por todo el país. Pero, si los menores tenían algún familiar en Estados Unidos, eran liberados y entregados a la familia. Si no había un familiar en el país, o uno que esté en la mejor posición de atender a este niño o niña, entonces eran detenidos de forma indefinida. Eso o eran deportados.

​Imagen de una de las mantas isotérmicas que reciben los y las niñas migrantes en los refugios en Estados Unidos. /
​Imagen de una de las mantas isotérmicas que reciben los y las niñas migrantes en los refugios en Estados Unidos. /La frazada de emergencia.

Luego de ser entregados a sus familiares, los menores debíanatravesar un proceso de entrevistas en cortes migratorias para aspirar a latarjeta de residencia permanente en Estados Unidos o Green Card.

Así era antes, en 2014. Un niño o niña, coyote, la frontera, Unaccompanied Alien Children,aduana o Border Patrol, ICE, ORR, albergue, familia, juzgado… Pero luego, el 7de mayo de este año, Jeff Sessions —descendiente de migrantes ingleses, escocesese irlandeses— aseguró que no iba a permitir que el país fuera agobiado:overwhelmed.

Sessions declaró que a partir de ese momento el Departamentode Seguridad Nacional iba a ceder el 100% de casos de cruces fronterizosilegales al Departamento de Justicia y que los migrantes serían procesados comocriminales. “Estoy estableciendo una política de cero tolerancia por entradasilegales en nuestra frontera”, afirmó. “Si cruzas nuestra frontera de formailegal, entonces te vamos a procesar (…) Si haces pasar extranjeros ilegales,te vamos a procesar”, agregó. “Si haces pasar a un niño, te vamos a procesar; yese niño puede que sea separado de ti, como lo pide la ley”, dijo y continuóhablando con una leve sonrisa, acaso cínica, en su rostro.

Días después el Departamento de Justicia de Estados Unidoslanzó un documento que detalla más de lo impulsado por la política de Sessions.Lo principal es que para que extranjeros, o aliens, puedan calificar para asilodeberán demostrar que tienen miedo a ser perseguidos en su país de origen porsu raza, religión, nacionalidad, opinión política o por formar parte de algúngrupo en específico. El documento añade que quienes citen violencia doméstica yviolencia de pandillas como su motivo de pedir asilo este “generalmente”, seránegado. “El simple hecho de que un país pueda tener problemas vigilandoefectivamente ciertos crímenes, o que cierta parte de la población sea máspropensa a ser víctimas de crímenes, no establece una solicitud de asilo”,remata el texto.

Y si bien el documento no hace mención a la separación, la crisis inició.

​Vista de inmigrantes que han cruzado indocumentados la frontera, detenidos para ser procesados dentro de una estación de la Patrulla Fronteriza de McAllen, Texas. /

“Que hayan decidido presentar públicamente la política deCero Tolerancia ahora es algo calculado”, argumenta la escritora mexicanaValeria Luiselli en entrevista con Plaza Pública, quien trabajó como intérpreteen las cortes migratorias de Nueva York tras la crisis migratoria del 2014. “Esuna estrategia para infundir temor y ‘prevenir’ que la gente venga. Es unpolicy of deterrence”.

Seis semanas después, el presidente Trump, firmó una ordenejecutiva que ponía fin a la política de Sessions. Sin embargo, se reportaronque más de 2,500 niños y niñas  habíansido separados de sus padres y que habían más de 12,000 menores en albergues enal menos 15 estados del país. Adicionalmente, el gobierno federal de EstadosUnidos ofreció que para el 26 de julio todas la familias sería reunidas.

Miembros del Equipo de Estudios Comunitarios y AcciónPsicosocial (ECAP) en Guatemala, afirman que llevan trabajando con niños yniñas que fueron separados de sus familiares en la frontera y han retornadodesde 2013, antes de la llamada Crisis Migratoria de 2014. Así mismo, BetrayingFamily Values, el reporte realizado por Women’s Refugee Comission, el ServicioLuterano para Refugio e Inmigración, y Kids in Need of Defense (KIND) afirmaque estas separaciones han ocurrido desde 2012. El reporte demuestra de formaextensa cómo varios niños y niñas a pesar de que estén acompañados por su padreo madre, son registrados como unaccompanied —no acompañados—, muchos de ellosdurante la crisis de 2014. “Se hacía, pero no se decía tanto”, dice MarlenyMarroquín, psicóloga de ECAP quien ha tratado a varios de estos niños. “Estoviene pasando desde el gobierno de Obama”, agrega.  El reporte apunta que entre 2014 y 2015 hasta65% de los migrantes que viajaban con otros familiares eran separados y que el13% de esas separaciones incluían la separación de, al menos, un niño.

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Nombre: Daxany y Ervin

Edad: 5 años y 15 años

Lugar de origen: Honduras

A mediados de 2016, Daxany, de 5 años, y su hermano Ervin,de 15, acompañados de su madre, Cristina, llegaron a Estados Unidos buscandoprotección y asilo. Los tres fueron llevados a una celda en Customs and BorderProtection (CBP). Una hora más tarde los oficiales despertaron a los niños y ledijeron que se despidieran de su madre. Ervin escuchó a los oficiales decir quecomo su madre ya había sido deportada una vez no podía quedarse con sus hijos.Ervin experimentó tristeza severa durante la separación. Los hermanos fueronentregados a su padre dos semanas después. Fue hasta dos meses más tarde queICE dejó ir a Cristina quien finalmente fue reunificada con sus hijos.

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EFECTOS DE LA SEPARACIÓN

Al preguntarle a la pediatra estadounidense Marsha Griffin,sobre los efectos físicos que tiene la separación en los menores, lo primeroque dice es: terror. “No hay manera de describir el miedo y terror de habersido separados de los brazos de sus padres”, añade en entrevista por teléfonocon Plaza Pública. Griffin es directora de Community for Children y ha tratadoa varios niños y niñas detenidos y separados en la frontera.

La doctora describe que un niño o niña durante una situación como esta, de miedo, su cuerpo segrega epinefrina y hormonas del estrés que causan que el corazón lata más rápido de lo normal, que los ojos se dilaten, temblores en las manos y sudoración. “Y esto va a tener un terrible efecto en su desarrollo”, puntualiza, “puede que dejen de hablar, que lloren todo el tiempo”. A esto, Marroquín, psicóloga del ECAP, agrega ansiedad, inseguridad y desconfianza, así como pesadillas. Marroquín señala que hace poco recibieron el caso de una joven que mostró cuadros esquizofrénicos en el albergue.

Padres se han quejado que sus hijos e hijas, después de ser unificados, no son las mismas de antes. /
Padres se han quejado que sus hijos e hijas, después de ser unificados, no son las mismas de antes. /

Algunas de las estrategias que los agentes utilizan paraseparar a los menores de sus padres es decirles que van a tomar una ducha, porseparado, y luego, simplemente, no los reunifican. Otras veces dos agentes losprocesan de forma separada y, mientras avanzan en el proceso, los van separandopoco a poco. Y muchas veces la separación ocurre violentamente y a la fuerza.

Griffin compara la separación a un secuestro, por laagresividad y los efectos posteriores.

Las razones de la separación antes de la Política de CeroTolerancia, según Betraying Family Values, iban desde que el agente fronterizodetermina que es en mejor interés del menor o en forma de castigo. El documentocita un ejemplo en el que una madre trató de huir junto a su niño de la policíapara evitar ser capturada. Los agentes decidieron separarlos. La razón desde el7 de mayo de este año es, simplemente, acatar lo sugerido por Session.“Sugerido”, resaltan los expertos, pues la Zero Tolerance Policy es eso, apenasuna política, no una ley.

La doctora Griffin asegura que, a pesar de que algunos niñosy niñas reciben acompañamiento médico y algunas de sus vacunas, hay pocospediatras disponibles, “si es que hay alguno”, afirma.

Community for Children y el ECAP denuncian que han tratadocon menores que han sido medicados de forma incorrecta. Pequeños que lloran ylloran porque extrañan a su madre, reciben tratamiento anti-depresivo sin serdiagnosticados. Si bien la psicóloga Marleny Marroquín del ECAP asegura que síhay casos de niños y niñas que sufren de depresión o de episodios depresivos, muchosreciben el medicamento para que “dejen de molestar”.

Se han registrado también casos de niños y niñas que nohablan siquiera español, esto, puntualiza la doctora Griffin puede desencadenarepisodios depresivos, desconfianza, ansiedad, soledad e incluso provocartendencias suicidas. Marroquín añade que la experiencia que vive un niño o niñaque no puede comunicarse puede impactar también en la construcción de supersonalidad y volverlos más retraídos. “Yo pensaría que las autoridadesagruparían a todos los niños que hablan idiomas mayas, por ejemplo, pero no lohacen”, dice, decepcionada.

Valeria Luiselli señala que, durante la crisis de 2014, lamayoría de ayuda para que los niños y niñas que hablaban idiomas mayas pudierancomunicarse, provino de la sociedad civil, de organizaciones que gestionaronlos fondos necesarios para llevar a los intérpretes a las cortes.

Todo este maltrato, añade la doctora Griffin, se suma al trauma que experimentaron durante su viaje a Estados Unidos, donde estuvieron en riesgo de violaciones, asaltos y asesinatos.

​Un menor sube al tren conocido como “La Bestia, en Tapachula, México. / Esteban Biba
​Un menor sube al tren conocido como “La Bestia, en Tapachula, México. / Esteban Biba

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Nombre: Rosa y Emilia

Edad: 5 años y 7 años

Lugar de origen: Guatemala

En 2011, la madre de Rosa y Emilia dejó a sus hijas alcuidado de su madre en Guatemala y viajó indocumentada hasta Long Island. EnEstados Unidos ella ahorró por tres años para pagarle el coyote a sushijas—aproximadamente $US3 mil por cada una—. La noche antes del viaje laabuela cosió en sus vestidos el número de teléfono de su mamá. El coyote sellevó a las niñas, junto con un primo. En la frontera fueron separados delprimo. Pasaron mucho tiempo bajo la custodia de ICE donde, “pasaron más fríoahí que nunca”, cuenta la escritora mexicana Valeria Luiselli, luego pasaronunas semanas en un albergue hasta ser finalmente reunidas con su madre en elAeropuerto de JFK de Nueva York. Tiempo después iniciaron las entrevistas conintérpretes y abogados. Emilia respondía por las dos. El español es su segundoidioma.

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Nombre: Manolo

Edad: 13 años

Lugar de origen: Honduras

Manolo no conoció a su papá y no tuvo relación con su madre.Creció con su abuela y sus dos primas. Luego la abuela falleció y laresponsabilidad recayó en su tía, que vivía en Long Island y les enviaba dinerocada mes. La mara 18 quería reclutar a Manolo, pero él se rehusó. Un día,varios miembros de la pandilla lo estaban esperando afuera de su escuela. Lopersiguieron a él y a su mejor amigo por varias cuadras hasta que uno de lospandilleros disparó. La bala mató al mejor amigo de Manolo, haciéndolo caer asu lado. No fue al funeral de su amigo por miedo de salir de su casa. Su tíaentonces pagó por el coyote. Manolo se fue en camión hasta la frontera conMéxico, luego a Arriaga donde se subió a La Bestia. Estuvo en las manos de ICEpor un tiempo y pasó por albergues también. Después llegó con su tía. Al tiempoque Manolo dejó Tegucigalpa los pandilleros empezaron a amenazar a sus primas.La tía de Manolo, madre de las niñas, pagó US$3 mil por cada una para sacarlastambién de Honduras.

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LA REUNIFICACIÓN NO ES SUFICIENTE

Los niños y niñas retornados que recibe el ECAP, primero sonentrevistados por Kids in Need of Defense (KIND). Luego, el ECAP platica con lafamilia para ver si en efecto desean que el menor tenga un acompañamientopsicológico. “La mayoría de veces dicen que sí”, asegura Marroquín.

Cuando el menor regresa a Guatemala —en vuelos particulares, únicamente los mayores aterrizan en la Fuerza Aérea— ECAP acompaña a la familia a la recepción de sus hijos. ECAP brinda transporte y alimentación. Un mes después el ECAP realiza una visita a domicilio para identificar las necesidades del niño o niña retornada. Muchos de ellos y ellas necesitan corregir su alimentación, otros sí requieren un acompañamiento psicológico.

​Niños y niñas migrantes guatemaltecos que fueron deportados desde Estados Unidos son acompañadas por representantes de la Procuraduría General de la Nación /
​Niños y niñas migrantes guatemaltecos que fueron deportados desde Estados Unidos son acompañadas por representantes de la Procuraduría General de la Nación /

Las sesiones con los menores más pequeños inician conjuegos, el psicólogo o psicóloga dibuja con ellos y ellas para generarconfianza. Parte de la labor de los y las terapeutas incluye promover que losmenores, y especialmente los jóvenes, elaboren un proyecto de vida dentro de sucomunidad. 

Sin embargo, en muchos casos, la reunificación no essuficiente.

Marroquín cuenta que algunos padres le han contado que sus hijos ya no tienen la energía de antes,que ya no juegan ni quieren salir a la calle. “Esto es producto de esasexperiencias de vivir en un albergue por tres o cuatro meses, de estar separadode sus seres queridos”, señala. “En estos albergues además los mantienenquietos, los regañan o castigan si hacen mucho ruido”. Un artículo de The NewYork Times, publicado el 14 de julio de este año, reúne comentarios de variosniños en albergues y cómo las autoridades de estos centros incluso lesprohibían abrazar a sus hermanos. “Va tomar tiempo para que estos niños y niñasrecuperen la confianza que tenían antes, incluso de sentirse seguros con sus padres”,señala Marroquín.

La psicóloga puntualiza que si bien hay organizaciones comoECAP o Casa Nuestras Raíces que dan seguimientos a los menores retornados, enla mayoría de casos no hay acompañamiento a largo plazo.

“Estas separaciones van a destruir las conexionesemocionales que estos niños habían formado antes”, señala la doctora Griffin.“Estamos hablando de agresión, miedo, falta de confianza, e incluso puede tenerun efecto regresivo en su crecimiento; algunos incluso pueden hasta volver amojar la cama”.

Sandra Gularte, directora del Programa de Niñez Migrante No Acompañada, agrega que muchos de estos niños y niñas retornadas vuelven y experimentan sentimientos de culpa pues “fallaron en su objetivo de quedarse en los Estados Unidos”. Añade también problemas alimenticios y digestivos, como apetito irregular, falta de apetito a incluso gastritis; también problemas de sueño, dolores de cabeza. Gularte también señala que muchos de estos niños y niñas regresan con problemas de higiene pues pasan días o semanas sin bañarse por las condiciones del viaje o dentro de los albergues.

Una mujer realiza la llamada a su familia, después de haber llegado a la Fuerza Aérea de Guatemala desde Estado Unidos /
Una mujer realiza la llamada a su familia, después de haber llegado a la Fuerza Aérea de Guatemala desde Estado Unidos /

Para darle un tratamiento adecuado a los menores retornados,la doctora Griffin sugiere darles amor y confianza a los niños y niñas. “Serpaciente con ellos y ellas, darles el tiempo que necesiten y estar al tanto quepuede que no regresen a ser quien eran antes”, señala. “Puede que se vean bieny que actúen con normalidad, pero puede que se estén guardando muchos miedos einseguridades, ahí es necesaria la confianza y la paciencia”.

Así mismo, señala que si bien muchos niños y niñas habránsido medicados en Estados Unidos —como los casos que señala Marleny Marroquínen que reciben tratamiento antidepresivo sin un diagnóstico correcto— lo quemás necesitan estos menores es volver a conectarse con su núcleo familiar ycomunidad. “Tienen una ventaja en Latino América: la calidez de su cultura”,añade, “esto facilitará que estos niños, que pasaron meses en vulnerabilidad,alcancen la seguridad emocional que tenían antes”.

«La administración del presidente Trump y varios mediosreportan que, a la fecha, más de 500 niños y niñas continúan bajo la custodiadel gobierno.»

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Nombre: Marco

Edad: 7 años

Lugar de origen: —

Marco y su padre Raúl huyeron de su país porque pandillerosamenazaban con matarlos. Marco y su padre fueron capturados por el BorderPatrol y luego separados. Marco fue enviado a un albergue de ORR. Un mesdespués Marco fue unificado con una tía en Nueva York, mientras su padrepermaneció en un centro de detención de ICE en Tacoma, Washington. Raúl fueliberado tres meses después y reunificado con su hijo. Sin embargo, durante laseparación, Marco expresó signos de ansiedad, además de experimentar tristeza ypreguntar desesperadamente por su padre.

El pasado 13 de julio, el procurador de los Derechos Humanosde Guatemala, Jordán Rodas, y el director de la Casa del Migrante, el sacerdoteMauro Verzeletti, en una conferencia de prensa hablaron sobre la Crisis deSeparación, la cual calificaron de “desastrosa”. Ambos representantesreclamaron al gobierno de Estados Unidos agilizar la reunificación familiar yrechazaron la reunificación por deportación.

El Procurador exigió al Estado de Guatemala proteger la viday dignidad de sus migrantes retornados. El padre Verzeletti citó el caso de unafamilia de Ixcán que retornó a Guatemala recientemente y fue la Casa delMigrante quien brindó alimentación, asesoramiento e incluso transporte devuelta a Ixcán. “Estamos haciendo lo mismo que Trump”, exclamó, “regresannuestros migrantes y se quedan en la calle; el gobierno de Guatemala debeasegurar el bienestar de sus retornados”.

Rodas añadió que el Estado debe diseñar políticas públicaspara evitar “migraciones forzadas” y “dramas humanos”. También pidió que el gobiernode México asegure un acompañamiento debido a los migrantes que atraviesan esepaís, para cerciorar su bienestar y refugio.

“Sin embargo, el sueño americano sigue vivo”, dice MarlenyMarroquín, de ECAP, y señala con firmeza que la migración no va a cesar osiquiera disminuir a un corto o mediano plazo. A pesar del peligro, de ladistancia, de Jeff Sessions y Trump y sus policies of deterrence, a pesar detodo esto, la migración va a continuar.

Marroquín argumenta que las dos principales razones paramigración son violencia y falta de oportunidades. ECAP ha estado en contacto,mayormente, con jóvenes con aspiraciones laborales. La psicóloga añade que enel caso de las mujeres, una de las principales causas de la migración es laviolencia de género.

Pero, principalmente, se trata de falta de empleo uoportunidad.

*Los relatos incluidos en este reportaje fueron compartidos por miembros del Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP), la doctora Marsha Griffin y personal de Casa Nuestras Raíces, o adaptados de Betraying Family Values, elaborado por el Women’s Refugee Comission, el Servicio Luterano para Refugio e Inmigración y Kids in Need of Defense (KIND), Los niños perdidos de Valeria Luiselli y La línea se convierte en un río de Francisco Cantú.

**Este reportaje fue publicado originalmente el 23-08-2018 en el sitio de Guatemala Plaza Pública.