Kysha Crystelia López, una trans encerrada en El Infiernillo

Kysha es una mujer trans encerrada en la 300 de La Modelo. En una carta relata cómo después de ser una vendedora de verduras, logró un patrimonio que supera los US$100,000, de los cuales US$ 38,000 pasaron a las arcas del Estado.

A los siete años Kysha CrysteliaLópez comenzó a vender tomates y cebollas en su natal Diriamba para comprar suslápices y cuadernos y poder ir a la escuela. A los 14 incursionó en la venta deperfumes, maquillajes y accesorios de oro laminado; y cuando cumplió los 21 seconvirtió en prestamista y abrió un salón de belleza. Para cuando fue apresada,en julio del año pasado, Kysha, de 29 años, poseía un patrimonio que superabalos US$133,000.

El pasado 9 de julio, policías yparamilitares entraron a su casa sin una orden judicial y la detuvieron junto asu pareja, Eddy González Padilla. Se llevaron US$36,700 y C$53,000 que tenía enefectivo. Les sustrajeron electrodomésticos valorados en US$15,000 y les abrieronun proceso judicial por supuestamente financiar los tranques contra el Gobiernoy participar en la quema de la estación policial de Diriamba.

En diciembre pasado ella fuecondenada a 40 años de cárcel por la jueza Adela Cardoza, quien la declaróculpable de los delitos de terrorismo y financiamiento al terrorismo. El dineroquedó congelado en cuentas del Estado de Nicaragua a petición del Ministerio Público,pero los electrodomésticos, ropa, productos de belleza, joyas y perfumes nofueron devueltos.

 “El Gobierno, paramilitares y policías me arrebataronmis sueños y mi familia”, denuncia la presa política Kysha Crystelia López. 

En una carta hecha pública estedomingo, Kysha afirma ser inocente de estos delitos, rechaza haber participadoen la quema de la estación policial de Diriamba y se defiende loscuestionamientos hechos por la Fiscalía, sobre cómo una persona que habíacrecido en la pobreza extrema tenía en su poder tanto  dinero en efectivo.

“Nos negaron presentar el video de cómo quedó mi casa, desbaratada y todo lo que se llevaron. Acá puedo mostrar la parcialidad de la jueza, Adela Cardoza, y que todo fue un circo. Mi esposo, mi familia y yo jamás participamos en la quema de la Policía de mi municipio”, sostiene la prisionera política.

En una carta de ocho páginas, Kysha clama por la liberación de los presos políticos y rechaza los delitos por los que fue condenada a 40 años de cárcel.

EN EL INFIERNILLO

En la carta dirigida a medios decomunicación, Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos y organismosde derechos humanos, Kysha aboga por la liberación de los presos políticos,denuncia los maltratos que sufre y afirma estar encerrada en la celda 300,conocida como “El Infiernillo”.

Kysha, siendo una mujer trans seencuentra recluida en la cárcel La Modelo, de Tipitapa. Durante y después deljuicio, su defensa ha solicitado en varias ocasiones que sea trasladada a lacárcel de mujeres La Esperanza, pero la justicia y el marco legal nicaragüense noreconocen la identidad de género trans.

Kysha, desde la cárcel aboga por sulibertad y “que la diversidad sea respetada”.

“Organizaciones, en nombre de Jesús, que sea mi Dios quien los utilice de instrumento y que esta pesadilla acabe. Devuélvannos (la libertad) a los reos políticos, más a los que habemos en la 300 de máxima seguridad (El Infiernillo).  Nicaragua entera los necesita, todos sufrimos. Queremos que la paz, el respeto y la armonía regresen y que los derechos humanos sean valorados”, clama en su carta.

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Desde su detención en Diriamba, encierroen El Chipote y posterior envío a La Modelo, Kysha ha sido sometida a tratoscrueles, acoso sexual y discriminación.

“En El Chipote la desnudaban, laponían en cuclillas, le colocaban una arma en la boca y le decían que laiban a violar. Le preguntaban con quién trabajaba, quién era su cómplice. Ella solorespondía que estaba en las manos del Señor. Ahí intentaron abusar de ella variasveces, esto me lo dijo mi mamá cuando entró a verla”, ha denunciado su hermanaTania Sánchez.

Durante las visitas a las que tienederecho cada 21 días, su hermana Tania ha intentado hacerle llegar ropainterior femenina, pero elpersonal del penal  no los permite bajoel argumento de que La Modelo es una cárcelde hombres.

En el contexto de las protestascontra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al menos tresmanifestantes trans han sido detenidas: Victoria Obando, de León; “Joustina”,de Bluefields; y Kysha, de Diriamba, según datos del Centro Nicaragüense deDerechos Humanos. Todas están encarceladas en el penal de hombres La Modelo.

SU PATRIMONIO

La vida de Kysha Crystelia López estállena de altibajos, pero es una mujer que se ha sabido sobreponer acircunstancias adversas como la pobreza, el estigma y la discriminación.

Siempre ha tenido claro sudeseo de estudiar y trabajar. A los siete años, según relata en su carta,empezó a vender verduras en la ciudad de Diriamba y con la ganancia se pagabasus útiles escolares.

A los 14años vendía perfumes, maquillajes y accesorios de oro laminado. Dice ser unamujer ordenada con sus finanzas y tenía sus metas claras. La ganancia lainvertía en el negocio.

“Me privaba de muchas  cosas como comer bien y vestir bien con tal de ahorrar dinero”, narra.

Kysha fue detenida junto a su pareja Eddy González, quien recibió una condena de 65 años.

A los 21 se bachilleróen el colegio San Sebástián, de Diriamba. Trabajaba de día y estudiaba de noche.Para entonces ya era prestamista y tenía un salón de belleza.

Tres añosmás tarde logró construir su casa en el barrio Rigoberto López, de Diriamba.

Susganancias mensuales como prestamista superaban US$800. Además percibía ingresosde su salón de belleza y la venta de productos. Su vivienda está valorada enUS80,000, revela en su carta.

Cuando fue apresada Kysha cursabacuarto año de derecho y estaba aprendiendo inglés.

“Estoy encarcelada debido aun Gobierno aferrado al poder. Me arrebataron todos mis sueños, robándome todasmis pruebas sólidas, como pagarés (de personas que le deben dinero), joyas deoro, acero y plata, electrodomésticos, celulares, una moto que ocupaba paratrabajar, ropa, perfumes, televisor, sillas, cocina, lavadora y refrigerador”,denuncia en su escrito.

“Todo estome arrebató el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, dictando un fallocon una expectativa imaginaria, con una lógica burda, diciéndome mediocre ypobre, haciéndome incapaz de mis actividades, gritándome que siendo una personamediocre me dejé influenciar por personas que quieren destronar al FrenteSandinista y cuestionando cómo una persona de mi edad va lograr mucho si antes vivíaen una casa cubierta de plástico”, continúa.

En Nicaraguahay al menos 768 reos y reas políticas, según datos de la Comisión Permanentede Derechos Humanos (CPDH). De no lograrse un acuerdo político a la crisis queel país enfrenta desde el 18 de abril, donde se consiga la liberación de estaspersonas, Kysha deberá guardar prisión hasta el año 2049.

“Me dejaron en la calle, sin nada, me arrebataron mis sueños, pero doy gracias a Dios porque  estamos con vida”, concluye.

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