Repudian presencia del régimen Ortega Murillo en la Cumbre Iberoamericana: “Sientan a la mesa a los verdugos”

La presencia de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid, representada por el canciller Valdrack Jaentschke, ha desatado una ola de repudio. Mientras el operador del régimen participa en foros multilaterales y es recibido por autoridades locales, la oposición política nicaragüense y organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunciaron la contradicción que supone para el España acoger a los responsables de la represión mientras se margina a sus víctimas.

El partido opositor Unamos —clausurado por el régimen en Managua— dirigió una carta formal al Ministerio de Asuntos Exteriores de España, liderado por José Manuel Albares, exigiendo que se rechace la participación de la dictadura sandinista “por respeto a los principios universales e irrenunciables de democracia, de Estado de Derecho y de respeto a la dignidad humana”.

En la misiva, firmada por el presidente de la agrupación, Luis Blandón, recordaron que el proceso electoral de noviembre de 2021 fue un evento diseñado para perpetuar a Ortega en el poder tras encarcelar y exiliar a todos sus principales adversarios políticos. Unamos subrayó que dicha farsa fue ampliamente condenada por la Unión Europea, la OEA y los propios gobiernos iberoamericanos al carecer de toda legitimidad democrática.

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“Invitar a ese régimen a una cumbre que reúne a las democracias iberoamericanas equivaldría a otorgarle una legitimidad que el pueblo nicaragüense le ha negado”, sentenció la organización política en su carta a la diplomacia española.

La contradicción de Madrid: anfitriones de la censura

Al rechazo político se unió el contundente reclamo internacional de Reporteros Sin Fronteras. Aprovechando la presencia en Madrid de los representantes de la región, la organización denunció la grave contradicción que supone para España recibir a los operadores de países donde se persigue a la prensa, mientras se desatiende a los miles de periodistas que han tenido que solicitar asilo huyendo de esa misma persecución.

En su pronunciamiento, RSF puso el foco en la “situación extrema” de Nicaragua, advirtiendo que el régimen orteguista ha convertido al país en un auténtico “desierto informativo”.

Las cifras exponen la magnitud del daño: la dictadura ha clausurado 61 medios de comunicación, despojado de su nacionalidad a 22 periodistas y forzado al exilio a más de 300 profesionales de la comunicación.

La organización alertó de que el éxodo periodístico ha dejado de ser una suma de casos aislados para convertirse en la huida de redacciones enteras.

“Los periodistas latinoamericanos en el exilio son el único contrapoder frente a los regímenes autoritarios y los contextos de corrupción y violencia de los que huyen. Son también la memoria de sus países. Es nuestra obligación moral y democrática proteger urgentemente a un exilio intelectual desatendido”, afirmó Edith Rodríguez Cachera, presidenta de RSF España.

Rodríguez Cachera recordó que las instituciones españolas tienen una deuda histórica con el exilio latinoamericano, pero que para saldarla, primero deben ser capaces de verlo. “Ojalá que nuestro país, además de sentar a la mesa a representantes de algunos de los gobiernos cuestionados por sus prácticas contra la libertad de prensa, sea capaz de escuchar y apoyar a sus víctimas”, concluyó.

Ante este panorama, que también incluye retrocesos en Cuba, Venezuela, Argentina y El Salvador, RSF exigió a la comunidad iberoamericana reunida en Madrid cuatro compromisos innegociables: acabar con la impunidad estatal, crear mecanismos regionales de protección reales, despenalizar los delitos usados para silenciar a la prensa crítica y garantizar el pluralismo apoyando financieramente a los medios independientes en el exilio.