Un carretón “hecho en Nicaragua” y 28 años caminando: termina la vuelta al mundo del explorador británico Karl Bushby

A sus 57 años, el aventurero británico Karl Bushby volvió a cruzar el umbral de la casa de su madre en Hull, Inglaterra, poniendo fin a la “Expedición Goliat”, una de las travesías a pie más extremas de la historia moderna. Fueron 28 años de viaje, casi 50.000 kilómetros recorridos y una estricta promesa autoimpuesta: dar la vuelta al mundo avanzando únicamente por sus propios medios y no pisar suelo británico hasta haber completado la ruta.

Cuando partió el 1 de noviembre de 1998 desde Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, Bushby tenía 29 años y calculaba regresar en doce. Sin embargo, los frenos burocráticos, geopolíticos y financieros extendieron la travesía durante casi tres décadas. 

Al irse, su hijo Adam tenía apenas 8 años; hoy tiene 36. Al llegar a la meta, Bushby no solo se reencontró con su madre, Angela, a quien no veía desde hacía una década, sino que abrazó por primera vez a su nieta de 12 años.

Entre el despliegue de cámaras de televisión, fotógrafos internacionales y hasta el legendario cineasta alemán Werner Herzog —quien registra la hazaña para el documental Walk of Life—, un objeto de origen nicaragüense robó miradas: el carretón que el exparacaidista empujó a lo largo de continentes enteros.

El aventurero británico Karl Bushby es recibido por sus seguidores al completar la última etapa de su travesía a pie de 28 años en Hull, Gran Bretaña, el 2 de noviembre de 2026. (EPA FOTO)

“La Bestia”: un carretón hecho en Nicaragua como compañero de vida

Al arrancar la expedición en la Patagonia chilena, Bushby utilizaba un carrito de golf modificado con dos ruedas de bicicleta. Ese primer prototipo no soportó la ferocidad del clima del sur del continente y terminó destruido tras los primeros 8.000 kilómetros.

Al avanzar hacia Centroamérica y necesitar un soporte verdaderamente resistente para continuar, el explorador construyó artesanalmente en Nicaragua el carretón definitivo. 

Confeccionado con una estructura metálica reforzada y cuerdas elásticas, el vehículo artesanal pasó a ser su hogar rodante y su soporte vital.

Karl Bushby se inspiró precisamente en el diseño y el ingenio de estos carretones en Nicaragua, ya que están optimizados para la resistencia y el uso diario bajo condiciones difíciles.

En las ciudades nicaragüenses, el carretón de mano es la principal herramienta de trabajo de miles de comerciantes informales. En el campo, el carretón se convierte en un medio de transporte de carga vital.

Bushby bautizó al carretón nicaragüense como “La Bestia” y lo convirtió en su particular “Wilson” (en referencia a la pelota que acompañaba a Tom Hanks en la película Náufrago). Dentro de él transportaba lo mínimo para sobrevivir: una tienda de campaña (donde durmió su última noche antes de llegar a la meta), sacos de dormir, comida, agua y ropa desgastada.

A pesar de haber sufrido un robo mientras atravesaba Estados Unidos, el carretón fue recuperado intacto y continuó rodando por el planeta. Su valor histórico es tal que en la ciudad de Hull se ha inaugurado una exhibición que rinde tributo a la expedición y al icónico carretón.

Sin motor y cruzando mares a nado

Las reglas de la Expedición Goliat eran inquebrantables. Para sortear las barreras de agua sin recurrir a embarcaciones ni aviones, Bushby tuvo que nadar. En 2024 cruzó a nado el mar Caspio y, tras ser rechazado su permiso para cruzar el Eurotúnel a pie, completó por etapas el cruce del canal de la Mancha el pasado 5 de octubre.

Al pisar la costa británica en Dover, caminó los últimos 400 kilómetros de la ruta empujando su carretón hasta cruzar el puente Humber y llegar a su ciudad natal.

Arropado por una inmensa riqueza de historias, cicatrices y vivencias, el explorador admitió sentirse abrumado e inquieto ante el enorme desafío psicológico que representará reintegrarse a la vida civil y sedentaria, tras pasar más de la mitad de su existencia en la carretera acompañado por la estructura de metal moldeada en suelo nicaragüense.