“Nuestro saludo solidario”: Ortega y Murillo apartan las tensiones con Lula para celebrar la remontada electoral en Brasil

Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo de Nicaragua celebraron este lunes la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil, con el que han mantenido tensas relaciones en los últimos años por la deriva autoritaria de la pareja presidencial nicaragüense.

En un mensaje, cuyo contenido es de apenas 68 palabras, Ortega y Murillo, antiguos aliados de Lula, felicitaron al pueblo brasileño por la jornada electoral y el presidente electo del Partido de los Trabajadores.

“Al compañero y presidente reelecto, hermano Luiz Inácio Lula da Silva, nuestro saludo solidario en el compromiso de continuar coincidiendo y trabajando juntos por la paz y un mundo mejor, digno, justo, fraternal, y de avances contra la pobreza”, dice el mensaje enviado por Managua.

El líder progresista de 81 años se impuso con casi el 52% de los votos al hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) y protagonizó una remontada sin precedentes: es el primer candidato que gana la segunda vuelta tras quedar segundo en la primera.

La mayor economía de Latinoamérica se aleja así de la ola de gobiernos de derecha en la región y se mantiene como el principal bastión de la izquierda junto con México.

El cierre de las urnas se prorrogó dos horas de forma excepcional debido a problemas registrados con el transporte público en diversas ciudades, una medida dictada por un magistrado que generó fuertes tensiones políticas de última hora.

Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), anunció que solicitará formalmente la anulación de las elecciones ante el TSE. 

El líder derechista declaró que «es imposible reconocer los resultados», argumentando que la extensión del horario de votación supuso una alteración ilegítima de las reglas del juego a mitad del proceso.

Tensas relaciones Managua – Brasilia

La relación entre Luiz Inácio Lula da Silva y Daniel Ortega ha transitado desde la sintonía ideológica histórica hacia una ruptura diplomática total y enfrentamientos públicos abiertos. 

A pesar de haber compartido décadas de afinidad como referentes de la izquierda latinoamericana, los acontecimientos ocurridos a partir de las protestas de 2018 en Nicaragua y el regreso de Lula a la presidencia de Brasil en 2023 marcaron un distanciamiento.

Lula rechazó el despojo de la nacionalidad a los opositores nicaragüenses y la reciente eliminación de la participación de la oposición en las elecciones impuesta mediante una reforma constitucional. Asimismo, el mandatario brasileño intentó sin éxito interceder ante Ortega para lograr la liberación de líderes religiosos encarcelados en Nicaragua, específicamente del obispo Rolando Álvarez.

Ortega se negó a recibir las llamadas del mandatario brasileño. “Daniel Ortega no atendió el teléfono y no quiso hablar conmigo. Entonces nunca más hablé con él”, reveló Lula en julio de 2024.

En agosto de ese mismo año, Ortega expulsó de Nicaragua al embajador brasileño en Managua debido a su ausencia en los actos del 45 aniversario de la revolución sandinista. En respuesta, el gobierno de Lula expulsó a la embajadora nicaragüense en Brasilia. Desde entonces, ambos países mantienen congeladas sus relaciones al más alto nivel y continúan operando sin embajadores en sus respectivas capitales.

A mediados de este año, la Cancillería de Brasil expresó su “profunda preocupación” ante los anuncios del régimen de Managua de suprimir vías competitivas electorales para la oposición. 

Por otro lado, la postura de Brasil en la Organización de Estados Americanos (OEA) bajo el gobierno de Lula da Silva ha consistido en intentar suavizar, diluir o frenar las resoluciones de condena y presión directa impulsadas por Estados Unidos, Perú, Colombia y otros países contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

A pesar del quiebre y los insultos personales entre Lula y Ortega a nivel bilateral, la diplomacia brasileña en la OEA mantiene una estrategia de contención hacia las sanciones y el aislamiento.