
Justicia «perdona» salvajes golpizas y amenazas de muerte de dirigente de la Juventud Sandinista contra su expareja
La golpeó en múltiples ocasiones, la amenazó de muerte y continuó agrediéndola incluso después de que ella decidió poner fin a la relación. El señalado es Hasel Ernesto Aguilar Lira, de 30 años, coordinador de la Juventud Sandinista (JS) en Juigalpa, Chontales. La Fiscalía documentó en su contra seis meses de agresiones físicas e intimidaciones de carácter criminal. Sin embargo, pese a la gravedad de los hechos detallados en el expediente del caso al que tuvo acceso DESPACHO 505, la jueza Arlen del Socorro Mejía Corea dispuso que el dirigente sandinista enfrente el proceso judicial en libertad y únicamente por el delito de violencia psicológica leve.
El caso deja al descubierto la benevolencia de la justicia orteguista con un dirigente de las estructuras sandinistas y expone la desprotección a la que se enfrentan las víctimas de violencia machista que recurren a las ante las autoridades en busca de protección y acceso a la justicia.
El proceso se ventila en silencio desde desde el pasado 21 de octubre en el Juzgado Segundo de Distrito Penal Especializado en Violencia de Chontales a cargo de la jueza Arlen del Socorro Mejía Corea.
La víctima es Katherine Alexandra Duarte Fernández, de 23 años, quien acudió a la Policía de Juigalpa después de sufrir una nueva agresión la tarde del 18 de octubre.
La última agresión golpes y la sentencia: «Te voy a matar»
Eran aproximadamente las 5:30 de la tarde del 18 de octubre cuando Aguilar Lira llegó a la vivienda de su expareja para recoger sus pertenencias. La joven había decidido poner fin a la relación después de meses de agresiones físicas, insultos y amenazas de que acabaría con su vida.
Duarte Fernández le permitió entrar para que sacar sus cosas. Sin embargo, según el relato reconstruido por la Fiscalía, el dirigente sandinista comenzó a reclamarle y a insultarla con expresiones obscenas.
La discusión derivó en una nueva agresión. Aguilar Lira la sujetó con fuerza de ambas manos e intentó arrebatarle el teléfono celular que sostenía. Ante la resistencia de la joven, dañó el aparato y comenzó a golpearla con los puños.
Los golpes la hicieron caer al suelo, donde, de acuerdo con la acusación, continuó agrediéndola a puntapiés mientras le gritaba: «Te voy a matar».
La joven lloraba y le suplicaba que se detuviera, pero él continuó golpeándola. El expediente señala que ella le rogaba «que no la siguiera golpeando, a lo cual el acusado hizo caso omiso».
Tras la agresión, Aguilar Lira abandonó la vivienda. Antes de marcharse, le manifestó que aquella sería la última vez que la golpearía y que regresaría otro día a recoger sus pertenencias.
72 horas detenido
La joven denunció lo ocurrido ante la Policía y Hasel Ernesto Aguilar Lira fue detenido la tarde del día siguiente y tres días después compareció ante el Juzgado Segundo de Distrito Penal Especializado en Violencia de Chontales donde le formularon cargos por violencia psicológica leve.
Pese a la gravedad de los hechos recogidos en su propia acusación, fue el Ministerio Público el que solicitó que el dirigente sandinista enfrentara el proceso en libertad. Durante la audiencia preliminar, celebrada a las 2:00 de la tarde del 22 de octubre, la fiscal Stacy Lazo Rodríguez pidió que se le impusiera una medida cautelar alternativa a la prisión preventiva.
La jueza Mejía Corea acogió la petición y ordenó que Aguilar Lira continuara el proceso en libertad, pese a las agresiones físicas reiteradas y las amenazas de muerte descritas en la acusación.
La resolución estableció que el dirigente sandinista deberá presentarse periódicamente ante los juzgados de Juigalpa todos los lunes. También le prohibió acercarse o comunicarse con la víctima, sus familiares y amistades.
A solicitud de la defensa, la judicial aceptó como fiadoras personales a María Mercedes Zapata y Claudia Urbina García, quienes asumieron el compromiso de garantizar la comparecencia del acusado a las siguientes audiencias.
Meses de agresiones y promesas de no volver a golpearla
La relación entre Aguilar Lira y Duarte Fernández comenzó en octubre de 2025. Ambos convivían en la vivienda de la joven, situada en el barrio Virgen María, en Juigalpa.
Según la acusación, los primeros episodios de violencia ocurrieron en abril de 2026, cuando ella descubrió que su pareja le era infiel. Cada vez que le reclamaba, Aguilar Lira respondía con golpes de puño. Después de agredirla, le pedía perdón y prometía que no volvería a hacerlo.
Las agresiones se repitieron en junio. El expediente describe un patrón en el que los golpes eran seguidos de disculpas y nuevas promesas de no volverlo hacer. Además, el acusado justificaba su comportamiento diciéndole a la víctima que «la golpeaba porque ella lo provocaba».
El 7 de septiembre, después de meses de violencia física y amenazas de muerte, Duarte Fernández decidió terminar la relación.
Aguilar Lira insistió en que retomaran la relación y el 4 de octubre volvió a buscarla para pedirle que lo perdonara. Ante la negativa de la joven, la insultó, la acusó de tener otra pareja y volvió a golpearla. Catorce días después ocurrió la agresión que llevó a la joven a denunciarlo ante la Policía.
Parte de los «defensores» de la reforma del régimen
Hassel Ernesto Aguilar Lira es coordinador departamental de la Juventud Sandinista en Chontales y ha participado en numerosas actividades políticas de respaldo a Daniel Ortega y Rosario Murillo. La más reciente: el 27 de agosto fue escogido para representar a la Juventud Sandinista para expresar respaldo al proceso de consulta a la reforma constitucional promovida por el régimen. Su intervención fue reproducida íntegramente por el Consejo de Comunicación y Ciudadanía en medios oficialistas.
El dirigente participó además, en marzo de 2026, en una actividad de entrega de obsequios a mujeres con motivo del Día Internacional de la Mujer, en su condición de coordinador departamental de la organización sandinista.



