De las cárceles de Ortega a una basílica de Roma: el seminarista nicaragüense desterrado que será ordenado diácono

Alester de Jesús Sáenz Centeno salió de Nicaragua en enero de 2024 como uno de los 19 religiosos desterrados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo incluido el obispo de Matagalpa Rolando Alvarez. Había sido detenido semanas antes junto al obispo de Siuna, Isidoro Mora, en medio de una ofensiva contra la Iglesia católica.

Casi tres años después, el seminarista nicaragüense será ordenado diácono en la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, la ciudad que lo acogió tras su expulsión.

La ordenación se celebrará el sábado 10 de octubre, a las 11:00 de la mañana, y estará presidida por el cardenal Baldo Reina, vicario general de la Diócesis de Roma.

Sáenz Centeno figura entre los once candidatos anunciados oficialmente por la diócesis italiana. Diez serán ordenados para Roma y el nicaragüense para otra diócesis, que no fue identificada en el comunicado.

Originario de Mina Rosita, Sáenz Centeno estudiaba en el Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima cuando fue detenido el 20 de diciembre de 2023 junto al obispo Mora y el seminarista Tony Palacio.

La captura ocurrió un día después de que el obispo expresara públicamente su solidaridad con monseñor Rolando Álvarez, entonces encarcelado y condenado a más de 26 años de prisión.

El 13 de enero de 2024, el régimen anunció la excarcelación y expulsión hacia el Vaticano de 19 religiosos, entre ellos los obispos Álvarez y Mora, quince sacerdotes y los dos seminaristas.

Su destierro formó parte de una campaña de represión contra la Iglesia católica documentada por organismos internacionales de derechos humanos, que incluye detenciones arbitrarias, confiscaciones, expulsiones y restricciones a las actividades religiosas.

Desde entonces, Sáenz Centeno ha continuado su formación en Roma. Su próxima ordenación diaconal, una etapa previa al sacerdocio, se celebrará en una de las principales basílicas de la capital italiana.

El joven que fue obligado a abandonar Nicaragua antes de concluir su formación religiosa dará ahora ese paso a miles de kilómetros de su país, al que no ha podido regresar.