
Del “hay que fortalecerlo” al portazo: Ortega saca a Nicaragua del Parlacen tras el cerco de la OEA
En un nuevo paso hacia la desconexión total de los espacios multilaterales, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó la retirada de Nicaragua del Parlamento Centroamericano (Parlacen).
La decisión fue notificada este sábado 3 de octubre mediante una comunicación oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores dirigida a la Junta Directiva del organismo regional.
«Este Ministerio transmite que el Gobierno de la República de Nicaragua, en ejercicio pleno de su soberanía, ha decidido denunciar el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras instancias políticas, con efecto inmediato», indicó la la Cancillería.
La resolución fue remitida simultáneamente al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala en su condición de depositario del tratado.
Salida en medio del cerco internacional
Aunque la dictadura omitió detallar las razones de su salida, la decisión se produce después de que la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobara por unanimidad la resolución «La situación en Nicaragua y su consideración colectiva continua» con el respaldo de todos los países de la región centroamericana.
El pronunciamiento del foro interamericano, trazó una hoja de ruta de presión política contra Managua tras el anuncio de Daniel Ortega el 19 de julio de anular la participación de la oposición en las elecciones.
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La resolución pide la liberación de los presos políticos, el esclarecimiento de las desapariciones forzadas, la restitución de libertades y la anulación de las reformas constitucionales autoritarias.
Además, la OEA fijó la creación de un Grupo Ministerial de Seguimiento para gestionar en un plazo de 30 días una visita a Managua y presentar en 60 días un paquete de medidas contra el régimen.
La presidenta del Parlacen, la diputada guatemalteca Karla Gutiérrez, confirmó que ha convocado a una reunión extraordinaria de la Junta Directiva para este lunes con el fin de fijar la posición oficial del bloque.
El giro de Ortega: De la “integración” al portazo
La abrupta salida de Nicaragua sepulta la postura histórica que el propio Daniel Ortega defendió públicamente años atrás. En 2019, durante un encuentro en Managua con la Junta Directiva y diputados del foro regional, el caudillo sandinista destacaba la trascendencia del organismo para el istmo y llamaba a consolidarlo.
«Que estemos comprometidos con el Parlamento Centroamericano, entendiendo el valor que tiene (…). Que ya tenga el Parlamento desde los años 91, 92, 28 años de estar trabajando, de estar reuniéndose, es un hecho histórico. Estoy seguro que hoy más que nunca tenemos que fortalecer al Parlamento Centroamericano», afirmaba Ortega en aquel momento frente a las bancadas regionales.
En esa misma alocución, el dictador insistía en que la integración centroamericana a través de mecanismos como el SICA y el Parlacen beneficiaba a los pueblos de la región.
Siete años después de esas declaraciones, acorralado por el rechazo unánime de las cancillerías del continente, Ortega opta por desmantelar la presencia del país en las instancias multilaterales que antes llamaba a fortalecer.
La traba jurídica del retiro de Managua
La maniobra del régimen enfrenta serios cuestionamientos en el plano del derecho internacional.
El Tratado Constitutivo del Parlacen no contempla una cláusula explícita de denuncia ni un mecanismo de retiro unilateral para sus Estados miembros.
Esta carencia normativa deja la acción de Managua en un limbo jurídico de compleja resolución, un antecedente en el que Panamá fracasó en el pasado al intentar retirarse de la institución sin contar con la aprobación del resto de los países firmantes.
Con esta notificación, el régimen de Ortega y Murillo acentúa el aislamiento de Nicaragua frente a los socios del istmo, alejando al país de los bloques de concertación política y cooperación regional.
Con la denuncia del Tratado Constitutivo, los 20 diputados nicaragüenses que formaban parte del Parlacen perderían sus curules.



