
El régimen admite el golpe de la sequía: La agricultura cae a números rojos sin planes de auxilio al campo
Por primera vez desde el recrudecimiento de la crisis climática y productiva en el país, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se vio obligado a admitir públicamente los estragos que el fenómeno de El Niño está provocando en la economía. El encargado de romper la narrativa de bonanza fue el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, quien calificó de “innegable” el impacto de la sequía y confirmó que la agricultura del país ha entrado oficialmente en números rojos durante los dos primeros trimestres de 2026.
Durante una entrevista en TN8, el titular del BCN reveló que el sector agrícola registró una contracción del -2.4% en el primer trimestre y del -2.9% en el segundo trimestre de este año.
“Estas menores lluvias por supuesto que han tenido sus efectos en la agricultura, eso es algo que es innegable, no podemos decir lo contrario (…) es El Niño el que está ocasionando este problema”, reconoció Reyes, admitiendo que las evaluaciones oficiales junto al Ineter confirman que este se perfila como “uno de los años más secos” de los que se tenga registro.
Sin emergencia, sin fondos y con 1.3 millones de afectados
Pese al reconocimiento de la autoridad monetaria sobre la contracción de la producción agrícola —un sector que representa el 16.5% del Producto Interno Bruto (PIB) y el 35% de las exportaciones totales—, la dictadura mantiene un cerco de inacción y silencio: no ha promulgado un estado de emergencia nacional, no ha presentado un plan de contingencia ni ha creado fondos de auxilio crediticio o insumos para los pequeños y medianos productores golpeados.
De acuerdo con reportes locales, la sequía impacta directamente a 37 municipios de Nicaragua donde habitan 1,32 millones de personas. En departamentos del Pacífico como Chinandega, León y Managua, los agricultores reportan pérdidas totales en las siembras de primera de granos básicos vitales para la canasta familiar, como el maíz y el frijol.
El partido opositor Ciudadanos por la Libertad (CxL, que opera desde el exilio) exigió al régimen la activación inmediata de un plan de emergencia, advirtiendo que los pronósticos de la ONU señalan un fenómeno de El Niño “muy fuerte y prolongado” que se extenderá hasta los primeros meses de 2027, profundizando las condiciones de aridez en el Corredor Seco.
Efecto dominó: de la tierra al mar y la energía
Las confesiones de Reyes expusieron que la crisis sobrepasa la siembra de alimentos. El titular del Banco Central admitió que el sector pesquero enfrenta un duro escenario por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico, lo que ha provocado la migración de especies marinas hacia mar adentro. “A la reducción de la producción de camarones, ahora se suma la de los peces que se fueron a aguas más adentro”, explicó.
Asimismo, Reyes advirtió sobre una “reducción de la expectativa de producción de embalse” en los ríos, lo que pone en riesgo la generación de energía hidroeléctrica en el país y la región.
A la falta de subsidios o alivios fiscales para los agricultores se suma el apagón de información técnica. Tras la expulsión de organismos no gubernamentales e instituciones independientes de desarrollo rural en los últimos años, los productores nicaragüenses enfrentan el que ya se perfila como el ciclo agrícola más severo de la década en total indefensión y sin apoyo estatal.



