
Natasha Franceschi promete máxima presión contra el régimen: “No toleraremos amenazas ni abusos”, advirtió
Natasha Franceschi, nominada por Donald Trump como embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, prometió este jueves mantener la presión diplomática sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para devolver al país a la senda democrátiva y advirtió que el Gobierno estadounidense no tolerará “amenazas ni abusos”, entre los que señaló la confiscación de propiedades de estadounidenses y la represión contra la Iglesia católica.
“El statu quo en Nicaragua es intolerable para su pueblo, sus vecinos y Estados Unidos”, dijo Franceschi durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que examina su nominación.
Franceschi, diplomática de carrera con 25 años de experiencia en el Servicio Exterior, planteó que, si es confirmada por el Senado, utilizará “toda la gama de herramientas diplomáticas” para defender los intereses de Estados Unidos y mantener la presión sobre el el régimen Ortega-Murillo a los que describió como abusadores y captores de su pueblo.
“Hace ya mucho tiempo que Nicaragua debería haber regresado al grupo de naciones americanas prósperas, libre del totalitarismo”, expresó Franceschi dejando clara la política de cero toleracia de Estados Unidos frente al plan de perpetuidad en el poder que han puesto en marcha los dictadores.
“Si soy confirmada, mantendré la presión diplomática hacia una solución en Nicaragua que promueva la prosperidad y la seguridad estadounidenses”, sostuvo.
La nominada fue más lejos al precisar los límites que pretende marcar frente al régimen.
“Dejaré claro que la Administración no tolerará amenazas ni abusos”, dijo, y mencionó específicamente “la confiscación de propiedades y activos de propiedad estadounidense y la represión contra los cristianos, particularmente contra la Iglesia católica y sus feligreses”.
Su especialidad: “Llevar a los autoritarios a la mesa”
Franceschi también dejó claro que su nominación para ocupar la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua no es casual, sino que estrechamente vinculada a su experiencia diplomática en algunos de los escenarios políticos más complejos en los que ha trabajado al servicio estatal de su país.
Explicó que durante sus 25 años de carrera ha impulsado las políticas estadounidenses en contextos sensibles y mantenido una posición firme frente a “regímenes antidemocráticos que violan los derechos humanos y la libertad religiosa de sus ciudadanos”.
También señaló que durante su trayectoria ha trabajado en cuestiones que según dijo, “definen” su nominación para Nicaragua: “cómo llevar a los autoritarios a la mesa”, trabajar con gobiernos comprometidos con la paz y la estabilidad para alejarlos de “regímenes brutales” y “dar voz a la voluntad de las personas que sufren bajo la tiranía”.
Inmigración y alianzas adversarias
La nominada explicó que la política hacia Nicaragua está dentro de los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Según Franceschi, eso significa “proteger a los ciudadanos estadounidenses y los intereses comerciales de Estados Unidos, detener la inmigración ilegal, desarticular y disuadir alianzas adversarias y poner fin a la crisis de derechos humanos y libertad religiosa”.
La diplomática también prometió respaldar la presión desde la Organización de Estados Americanos (OEA), donde Estados Unidos ha impulsado acciones frente a la situación política nicaragüense.
“Utilizaré toda la gama de herramientas diplomáticas y apoyaré nuestra voz a favor de la libertad en la OEA, incluso mediante el proceso de cancilleres que está en marcha y que está consiguiendo un importante apoyo regional colectivo”, declaró.
También aseguró que trabajará con gobiernos que compartan esos objetivos para garantizar que Nicaragua “no pueda desafiar a un hemisferio occidental más fuerte, más seguro, más próspero y libre”.
“Merecen algo mejor que sus captores y abusadores”
Franceschi reservó para el cierre de su declaración algunas de sus palabras más duras sobre la situación de los nicaragüenses dentro y fuera del país.
“Nunca perderé de vista al pueblo nicaragüense, dentro del país y en el exilio, que merece algo mejor que sus captores y abusadores”, afirmó.
Además subrayó que “hace ya mucho tiempo” Nicaragua debería ser un territorio “libre del totalitarismo”.
Trump la nominó formalmente el 7 de agosto como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria ante Nicaragua. Es miembro de carrera del Servicio Exterior Superior de Estados Unidos, con rango de



