Báez acusa a las “dictaduras desgastadas” de escudarse “hipócritamente” en la religión para eternizarse en el poder
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, acusó este domingo a las “dictaduras desgastadas” de manipular la fe y profanar el nombre de Jesús al atribuirle el dominio que ejercen sobre los pueblos. En su homilía, el religioso denunció que esos poderes se escudan “hipócritamente en la religión”. En su sermón también dirigió una fuerte crítica a quienes, ante los atropellos de los poderosos, prefieren callar o pactar con ellos.
“Se apropian del nombre de Jesús para legitimar su autoritarismo, mientras silencian al Crucificado, porque un Mesías que se abaja, que sirve y que entrega la vida por los demás desenmascara su soberbia y condena sus aspiraciones a eternizarse en el poder”, dijo durante su homilía pronunciada en Miami.
Báez no dio nombres, pero describió una práctica habitual en el discurso del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo: vincular su proyecto autoritario con la voluntad divina. Oficialmente dicen promover un modelo cristiano, socialista y solidario, y Murillo presenta los supuestos logros como bendiciones de Dios.
Apenas el pasado 24 de agosto, la codictadora atribuyó los avances de la reforma constitucional impulsada para liquidar el modelo de designación del poder mediante el voto popular a una “bendición que Dios derrama sobre su pueblo”.
En su homilía. el obispo también se refirió a los poderosos que convierten sus caprichos en ley y persiguen a quienes se niegan a someterse.
“En un mundo construido sobre la mentira, quien dice la verdad es perseguido y silenciado; en una sociedad llena de injusticias, el justo es repudiado e incluso condenado a muerte; en un sistema donde los poderosos se endiosan y convierten sus caprichos en ley, quien es crítico y no acepta vivir sometido es objeto de calumnias, ofensas y persecución”, señaló el religioso.
El señalamiento adquiere relevancia en Nicaragua tras el anuncio del régimen de Ortega y Murillo de haber concluido las consultas para la reforma constitucional que elimina la competencia electoral que les da la pauta para, finalmente, imponer un mecanismo de designación de poder diseñado para prolongar su control sobre el país.
Critica a quienes prefieren callar y pactar con los dictadores
El cuestionamiento alcanzó también a quienes prefieren callar ante los abusos. Báez vinculó esa actitud con la reacción de Pedro, que se resistía a aceptar el sufrimiento de Jesús cuando anunció su muerte y esperaba verlo triunfar en Jerusalén. Esa lógica, dijo, se repite cuando el interés personal y el deseo de éxito impiden asumir sacrificios por los demás o comprometerse con una sociedad justa.
“A muchos les parece imprudente denunciar los atropellos de los poderosos y prefieren callar o pactar con ellos. Otros creen que los problemas del mundo solo se resuelven con dinero, poder o milagros”.
Para Báez, seguir a Jesús exige abandonar esa búsqueda de poder y reconocimiento. Negarse a uno mismo, precisó, no supone anularse ni atentar contra la propia estima, sino dejar de poner siempre los intereses personales en primer lugar. Tampoco tomar la cruz significa limitarse a aceptar las contrariedades.
Báez rechazó la falta de disposición a incomodarse por el bienestar ajeno o a asumir sacrificios para que otros vivan mejor. Frente a esas actitudes, llamó a ponerse del lado de los pobres y de las víctimas, acompañar sus angustias y contribuir a devolverles la dignidad y la esperanza. Su mensaje no planteó la aceptación pasiva del sufrimiento, sino el compromiso de combatirlo.
“Tomar la cruz es asumir las consecuencias, casi siempre dolorosas, de luchar por eliminar el sufrimiento de los crucificados de la sociedad, como hizo Jesús”, afirmó.



