Familia de migrante nicaragüense asesinado en México no sabe ni dónde están sus restos para poder repatriarlo
Wilder Rafael Martínez Valladares quería llegar a Estados Unidos para ayudar a su familia a pagar deudas. El 18 de mayo salió de su casa en una recóndita comunidad del municipio e Wiwilí, en Jinotega, y tras un mes de viaje por pasos irregulares hasta el borde fronterizo entre México y Estados Unidos fue asesinado a tiros.
Desde el 23 de junio, cuando su familia en Nicaragua se enteró por la televisión DE que Wilder, de 19 años, era parte de las víctimas de un ataque perpetrado por grupos armados en el municipio de Reynosa, del estado mexicano de Tamaulipas, viven «un calvario»: no tienen información precisa sobre el caso, ni contacto con las autoridades para saber dónde quedaron sus restos. Tampoco cuentan con dinero para costear la repatriación y poder darle sepultura.
“Este jueves (ayer) se cumplen 19 días del crimen y no hemos podido entablar comunicación oficial con nadie que nos brinde información del caso, pero, a la vez, carecemos de recursos económicos para poder repatriar los restos de mi hijo, por lo que estoy solicitando la colaboración de las personas y las autoridades correspondientes tanto de México y Nicaragua, para que me ayuden”, manifestó a DESPACHO 505, Josué Martínez Rodríguez.
Lo único que conoce hasta el momento es lo que se ha publicado en los medios de comunicación y lo que le ha relatado su cuñado Hernán Valladares, quien viajaba con su hijo en busca del llamado “sueño americano” y logró escapar al ataque de la banda armada.
El hecho fue calificado por medios de comunicación de México como una masacre: entre 14 y 19 personas fueron abatidas a tiros.
Pese a que la masacre ocurrió en horas del medio día del 19 de junio, en la casa de los Martínez Valladares se enteraron cuatro días más tarde. Nadie les avisó, el día 23 de junio «cuando los medios de comunicación difundieron imágenes de las víctimas que se desplomaron sobre las calles de Reynosa reconocimos su cuerpo”, contó su padre, de 39 años.

Eva María Valladares, la madre del joven «desde ese momento quedó traumada» y el principal sufrimiento es la incertidumbre sobre la repatriación del cadáver. Piden que las personas que puedan ayudarlos les contacten al número de teléfono 89843055.
WILDER IBA EN BUSCA DE MEJOR VIDA
Era el segundo viaje como migrante que emprendía Wilder Rafael Martínez Valladares. Había estado en Costa Rica buscando mejores oportunidades de vida a Costa Rica, pero en diciembre del 2020 decidió regresar a la comunidad La Vuelta de Kilambé, perteneciente al municipio de Wiwilí, en el departamento de Jinotega, donde habitaba con sus padres.
“El decidió venirse de Costa Rica luego de los desastres causados por los huracanes Eta e Iota, y al llegar y percatarse que las tormentas y deslaves habían destruido las tres manzanas de café que teníamos, me dijo que iba a descansar unos días para después migrar a Estados Unidos en busca de trabajo, para ayudarme a pagar las deudas contraídas tras las pérdidas de las cosechas de café”, relató el papá a DESPACHO 505.
Salió de la comunidad el 18 de mayo en compañía de su tío Hernán Valladares y en el trayecto se les unieron otros tres migrantes del municipio de La Trinidad, del departamento de Estelí, y tres guatemaltecos.
El de junio, cuando llegaron a Reynosa, en México, cerca de la frontera con Estados Unidos, Wilder llamó alegre a su papá para contarle que estaba a punto de cruzar a territorio americano.
«Me llamó diciéndome que estaba bien y que ya sólo estaban a la espera de que un coyote los llegara a traer a una bodega donde se habían resguardado para cruzarlos por el río Bravo». También le pidió le enviara dinero para pagar ese último tramo del viaje. .
Fue la última vez que Josué Martínez habló con su hijo. Recuerda que durante la conversación le recomendó que se encomendara a Dios y rezara el Salmo 91.
“Esa misma noche un grupo de hombres armados llegó aparentemente a secuestrarlos, pero mi cuñado logró escapar y desde ese momento perdió comunicación con mi hijo y los otros migrantes que viajaban con ellos. El sábado 19 de junio sucedió la masacre donde me lo mataron”, dice. Es todo lo que sabe. Insiste en pedir auxilio para recuperar los restos de su hijo.
Recientemente la organización Nicaraguan American Human Rights Alliance, alertó sobre los peligros a los que se exponen los ciudadanos que salen de su país por pasos ciegos, como los secuestros, extorciones, violaciones, y hasta la muerte.
La organización informó que de enero a mayo de este año hay un incremento de un 670% en las solicitudes de asilo, en enero contabilizaron 575 y para mayo 4,427, según datos que les proporciona el gobierno de Estados Unidos. Aclara que estas cifras no incluyen a los nicaragüenses que se quedan sin solicitar ningún tipo de asistencia humanitaria.



