Monseñor Abelardo Mata cumple 72 horas desaparecido por el régimen Ortega-Murillo

El silencio sobre el paradero de monseñor Juan Abelardo Mata Guevara se prolonga ya por 72 horas. El obispo emérito de la Diócesis de Estelí, de 80 años y con padecimientos crónicos, fue extraído por agentes del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de su vivienda de Tisma, Masaya a donde ellos mismos lo habían trasladado y dejado bajo vigilancia.

El delito del obispo fue pedir oraciones por la Iglesia perseguida de Nicaragua y los religiosos como monseñor Rolando Álvarez que fueron forzados al destierro por motivos políticos.

Fuentes ligadas a la Iglesia consultadas por DESPACHO 505 aseguran que en su vivienda de Tisma no se encuentra y que la información sobre lo que ha ocurrido con el obispo emérito es nula. «No existe información sobre el lugar donde está retenido ni de qué le acusan. La situación ha sido muy confusa porque al parecer han dado órdenes y contra órdenes a pesar de que estarán claros de la vulnerabilidad del obispo, por su salud», comenta una fuente.

El domingo 28 de junio, el obispo emérito presidió una misa en Estelí y durante su homilía instó a los fieles a orar por la Iglesia y por los sacerdotes que han sido obligados a abandonar el país. Veinticuadro horas después, tras salir de una consulta médica, patrullas policiales interceptaron al religioso y lo trasladaron a su casa en Tisma bajo el argumento de que se encontraba desorientado.

Sin embargo, el martes por la mañana la Policía Orteguista regresó a su casa y se lo llevaron, desde entonces su familia ni la Iglesia tienen información de su paradero. El régimen ha mantenido absoluto silencio sobre el lugar donde permanece retenido el religioso y las condiciones en las que se encuentra.

Vigilancia, detenciones exprés y desaparción

El operativo contra el obispo emérito incluyó la detención del sacerdote Francisco Morales, párroco de la iglesia La Cruz del Calvario y administrador de la Catedral de Estelí, y del diácono transitorio, Wilfred Aráuz. Ambos fueron liberados el martes, el mismo día en que Mata fue capturado y desaparecido.

Fuentes cercanas de la Iglesia sostienen que el secuestro del religioso no es más que la venganza de la dictadura, por la posición crítica del obispo emérito de Estelí. Asimismo, afirman que este nuevo operativo contra los tres religiosos representa el recrudecimiento de la persecución que el régimen mantiene contra la Iglesia católica.

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Aunque el padre Morales y el diácono Aráuz recuperaron su libertad, tras varias horas de detención, el caso de monseñor Mata mantiene en incertidumbre a la comunidad católica, sobre todo por la edad del religioso y por su estado de salud.

Mata ha sido una de las voces más críticas de la dictadura desde el inicio de la crisis sociopolítica de 2018. En reiteradas ocasiones denunció la represión estatal, las violaciones a los derechos humanos y el cierre de los espacios democráticos, lo que lo convirtió en uno de los obispos más incómodos para el régimen.

La desaparición del obispo emérito ocurre en medio de una ofensiva sostenida contra la Iglesia católica, marcada por encarcelamientos, destierros, expulsiones de religiosos, confiscaciones de bienes y restricciones a las actividades pastorales, acciones que organismos internacionales han señalado como parte de la política represiva del régimen de Ortega y Murillo.

A tres días de su detención, el régimen continúa sin reconocer oficialmente su arresto ni informar sobre su situación, mientras crece la exigencia de que sea presentado con vida y se garantice el respeto de sus derechos y su integridad física.