La transición energética de Iberoamérica requiere más electrificación, renovables y redes

Lima. Iberoamérica tiene el potencial para convertirse en un actor clave a nivel global en la transición energética, pero para lograrlo necesita incrementar la generación de energías renovables, electrificar la economía y fortalecer las redes de transmisión mediante una mayor interconexión entre países que permita construir sistemas resilientes y garantizar la soberanía energética.

Así lo destacaron representantes institucionales, empresariales y académicos durante la II Jornada de Sostenibilidad y Energía en Iberoamérica, organizada en Perú por Redinter, filial del grupo español Redeia, y la Universidad ESAN.

Bajo el lema “Acción a la transición”, el foro celebrado en Lima reunió a expertos que analizaron temas relacionados con la seguridad del suministro energético, la resiliencia de los sistemas eléctricos, las infraestructuras, las finanzas sostenibles, el liderazgo, el impacto territorial y la inteligencia artificial.

Camino hacia la soberanía energética

La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, destacó la necesidad de aprovechar el potencial energético de la región para avanzar hacia una mayor independencia energética.

“La energía abundante, limpia y asequible de las fuentes renovables nos permite sortear los efectos de la crisis de Oriente Medio, mitigar los efectos del cambio climático y convertirse en una palanca de competitividad”, afirmó.

Corredor señaló además que la tecnología necesaria ya existe, aunque consideró que aún es posible mejorar la regulación para acelerar el proceso.

Por su parte, el consejero delegado de Redeia, Roberto García Merino, subrayó que las redes de transmisión son fundamentales para impulsar el desarrollo industrial y garantizar la seguridad del suministro energético.

“No se trata solo de incrementar la generación de energías renovables, sino de facilitar el acceso a esa energía mediante sistemas eléctricos robustos y seguros”, indicó.

Una transición justa

La directora de la Oficina Subregional para los Países Andinos de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), Adela Maestre, señaló que la transición energética en América Latina implica una doble responsabilidad: transformar los sistemas energéticos a gran escala y, al mismo tiempo, reducir las desigualdades y brechas de acceso.

“La transición debe ser no solo tecnológicamente avanzada, sino también profundamente justa”, sostuvo.

En la misma línea, el rector de la Universidad ESAN, Jaime Serida, destacó que Iberoamérica dispone de recursos naturales, biodiversidad, potencial energético y talento humano suficientes para liderar el proceso, aunque advirtió que ese potencial requiere políticas consistentes, inversiones de largo plazo e instituciones sólidas para traducirse en desarrollo.

Más renovables y mayor interconexión

El director de Estudios, Proyectos e Información de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade), Fitzgerald Cantero, aseguró que la región tiene una enorme capacidad para expandir la generación renovable.

Sin embargo, consideró que el desafío principal pasa por transformar la demanda energética mediante una mayor electrificación de la economía y avanzar en la integración de las redes eléctricas regionales para aprovechar los excedentes energéticos de cada país.

En la jornada también participaron la directora regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Ana Virginia Moreira; representantes del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF); y exministros peruanos de Energía, Ambiente y Vivienda, entre otros especialistas y ejecutivos del sector energético.