Hija de Brooklyn Rivera:»Mi padre murió por los tres años de encarcelación»
Tininiska Rivera, la hija del líder indígena miskito, Brooklyn Rivera, abraza contra su pecho la fotografía de su padre y se rompe en llanto desconsolada. Imponente. Desde noviembre de 2023, cuando la Policía Orteguista lo apresó no volvió a tener contacto con él. No fue informada de su paradero ni de su condición de salud a pesar de las múltiples peticiones que hizo.
Lo volvió ver en las fotografías que el régimen difundió en medios oficialistas sin consentimiento de la familia ya cuando el pronóstico médico advertía un daño irreversible. Rivera fue declarado muerto el 30 de mayo. No murió, hicieron que su vida se consumiera en prisión denunció su hija desde Costa Rica, durante un homenaje.
«Lo que hicieron con mi padre no fue que murió de causas naturales, sino que murió por los tres años de encarcelación», sostuvo.
Tininiska Rivera, denunció que la familia no pudo despedirse del líder indígena ni participar en sus funerales y que seis familiares permanecen detenidos y en condición de desaparición forzada en Nicaragua.
«Mi padre falleció en Nicaragua, pero el cuerpo no fue entregado a la familia. Ninguno de mis familiares participó en la misa ni en el entierro exprés que el Gobierno hizo», afirmó.
Según Rivera, la familia había solicitado trasladar los restos hasta la ciudad nicaragüense Bilwi, en el Caribe Norte, y posteriormente a la comunidad donde nació el dirigente miskito para cumplir su última voluntad.
«Le privaron el derecho a la libertad y a la vida»
Por su parte, el periodista y activista cultural de la Costa Caribe de Nicaragua, Carlos Eddy Monterrey, criticó al Estado nicaragüense por haber sometido a un prolongado proceso de aislamiento a Rivera.
«Le privaron de los derechos fundamentales del ser humano, el derecho inalienable de la libertad y de la vida. Todo fue un proceso de tortura», expresó.
Se sumaron a la denuncia, exiliados nicaragüenses, representantes de pueblos indígenas y afrodescendientes que rindieron este viernes un homenaje en Costa Rica al histórico líder miskito fallecido en Managua tras permanecer casi tres años bajo custodia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, un caso que organismos internacionales señalaron como una grave violación a los derechos humanos.
La actividad se realizó en un salón de una iglesia católica en San José y reunió a miembros de la diáspora nicaragüense, quienes exigieron una investigación independiente sobre la muerte del dirigente indígena y calificaron su caso como un símbolo de la persecución contra los pueblos originarios de Nicaragua.
ONU pidió investigar la muerte de Rivera
Rivera, de 73 años, líder del partido indígena Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, que significa ‘Hijos de la Madre Tierra’, en lengua miskita), una de las voces más influyentes de la Costa Caribe.
Había sido arrestado el 29 de septiembre de 2023, murió el 30 de mayo en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Managua donde había ingresado el pasado 7 de marzo por complicaciones respiratorias.
Durante meses, sus familiares denunciaron desconocer su paradero, mientras organizaciones de derechos humanos lo consideraron víctima de desaparición forzada.
Naciones Unidas había expresado reiteradamente su preocupación por su situación y, tras su fallecimiento, expertos del organismo solicitaron una investigación exhaustiva, independiente e imparcial para esclarecer las circunstancias de su muerte.
«El caso de Brooklyn es solamente la ejemplificación del daño masivo que han ejecutado en contra de esta población históricamente vulnerada», señaló.



