¿Quién es el Diablo, el narcotraficante que se esconde en Nicaragua y por quien EE.UU. ofrece 500.000 dólares?

El director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica, confirmó que Alejandro Arias Monge, un temido narcotraficante conocido como “Diablo”, se esconde en la Reserva Biológica Indio Maíz, en el Caribe Sur de Nicaragua, cuando las autoridades costarricenses intentan capturarlo.

En una entrevista con el diario Extra de Costa Rica, el director de OIJ, Michael Soto, explicó que el narco fugitivo se desplaza en la zona fronteriza entre ambos países y utiliza la selva nicaragüense como refugio debido a las dificultades geográfica que presenta el área para operaciones policiales.

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El Diablo, por el cual Estados Unidos ofrece una recompensa de 500.000 mil dólares para quien brinde información que lleve a su captura, se mantiene habitualmente en sectores cercanos a la frontera, principalmente en áreas que conectan los cantones costarricenses de Pococí y Sarapiquí.

“Esta parte hace que él esté en una zona bastante cercana a la frontera, de tal forma que tiene todo un sistema de transmisión de información, popularmente conocidos como campanas, que cuando nosotros vamos ingresando a estas zonas, pues ya le van avisando y sencillamente se pasa para Nicaragua”, detalló el jefe policial.

Área de difícil acceso

De acuerdo con el funcionario costarricense, las características de la Reserva Biológica Indio Maíz, existe un área protegida de difícil acceso donde el hombre señalado de tráfico de drogas y homicidios, se cruza hacia el territorio nicaragüense donde logra ocultarse cuando se percata de la presencia policial.

“Del lado nicaragüense hay una reserva, una especie de parque nacional que se llama Reserva Indio Maíz, es una zona muy montañosa. Ya tenemos información del mismo grupo que nos dicen que él se pasa para ese lugar”, afirmó.

Las autoridades de Costa Rica consideran a Alejandro Arias Monge, de 41 años, como el criminal más buscado en la historia de ese país. Nació el 19 de septiembre de 1984, en Guápiles, en el cantón de Pococí, en la provincia de Limón.

Según expedientes policiales, inició su trayectoria delincuencial en la década del 2000, participando en robos a viviendas y con el paso de los años, ascendió dentro del crimen organizado y consolidó una red delincuencial que opera en varias regiones de Costa Rica.

Las investigaciones del OIJ y de la Agencia de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) vinculan al Diablo con una estructura criminal dedicada al narcotráfico, homicidios, lavado de dinero y otros delitos asociados al crimen organizado.

Responsable de más de 100 ejecuciones

Con el paso de los años, el Diablo extendió su influencia desde Pococí a zonas como Guácimo, Sarapiquí, Pocora y San Carlos, áreas donde las autoridades policiales costarricense han detectado operaciones de distribución de drogas y otras actividades relacionadas con su organización criminal.

Reportes policiales indican que la banda de del Diablo ha sido señalada por participar en ejecuciones y otros asesinatos vinculados a disputas por el control del narcotráfico y otras actividades ilícitas.

“Está involucrado con al menos 100 homicidios, tráfico de drogas, legitimación de capitales e incluso delitos como el robo de camiones remeseros y ganado. Esta estructura se convirtió en un proveedor interno de drogas, nacional, que genera mucha violencia y si no hacemos una acción con prontitud, esto podría convertirse en una estructura criminal que podría tener influencia en otros países”, expuso Soto.

Entre los crímenes que el OIJ le atribuye al Diablo se encuentra el asesinato de Ademar Jiménez Gómez, ocurrido en enero de 2015. El cuerpo con múltiples signos de violencia fue encontrado en un bananal en Cariari de Pococí.

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Tras las investigaciones, los agentes del Organismo de Investigación Judicial detectaron que el crimen estaba relacionado con el robo de droga y dinero a una banda narcotraficante. Los sicarios que cometieron el asesinato, pertenecían a un grupo dirigido por Arias Monge, por quien, en abril de 2025, la DEA ofreció medio millón de dólares por la información que lleve a su captura.